Pese al empeño de la Casa Real y ciertos sectores de la derecha mediática de zanjar el debate de la abdicación con un rotundo no, lo cierto es que la sociedad sí se plantea la sucesión e incluso el fin de la monarquía. Llama la atención los esfuerzos de ABC, La Razón y El Mundo por restar importancia a los problemas de salud del Rey e insistir en que tiene carrete para rato.

ABC, el monárquico por excelencia, carga contra lo que considera una “fallida teoría de la abdicación” ensalzando las virtudes del monarca. Asegura que se “une a tantos millones de españoles que desean la pronta recuperación de Don Juan Carlos para bien de España”.

El diario de Pedro J. tampoco ve “ninguna razón para que el Rey abdique”. Aunque ve al Príncipe de Asturias perfectamente preparado para la sucesión, no cree que sea el momento. Añade, además, que es una “decisión personal”.

La Razón, por su parte, se deshace en elogios hacia el Rey y la trasparencia de la Casa Real frente a los “rumores infundados y bulos alarmistas”.

Están fuera de lugar las especulaciones sobre una hipotética abdicación, pues ni hay razones objetivas que la sustenten ni es oportuna por pura cuestión de respeto, salvo para aquellos que buscan cualquier excusa para erosionar el prestigio de la institución monárquica”.

 

 


En su afán por ser ahora el cruzado real, Marhuenda fabrica una nueva portada de antología bajo el título "el coraje del Rey”. Para coraje, el de miles de españoles enfermos crónicos que, a partir de ahora, tendrán que seguir luchando pagando sus medicinas de su bolsillo. No hemos oído voces en La Razón clamando contra esta injusticia ni contra las mentiras de Rajoy, que prometió no tocar ni sanidad, ni educación, ni pensiones.

Volviendo al debate monárquico, sí hay voces de la derecha que reclaman a don Juan Carlos que ceda el testigo a su hijo. Libertad Digital duda de su “capacidad para cumplir una agenda tan exigente como la del Jefe del Estado”.

El Confidencial también critica que se aferre al trono de esta manera. En este mismo periódico, hace unos meses, José Antonio Zarzalejos, exdirector de ABC ya abogó por la abdicación del Rey el pasado 22 de marzo.

 

 

 

“El problema reside en si el Rey se inhabilita para el ejercicio de su autoridad. Por ejemplo, si entra en coma durante una operación y no puede sancionar y promulgar leyes ni ejercer el resto de sus funciones. En caso de una eventual renuncia al trono o abdicación del Rey en favor de su hijo, la Constitución es muy clara al respecto: esa situación excepcional debe resolverse mediante una ley orgánica”.


Y es que esta ley orgánica que plantea la Constitución, jamás ha sido desarrollada. Es más, el Gobierno no tiene la menor intención de hacerlo. Preguntada ayer la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría por este asunto, rechazó tal posibilidad y subrayó que “el jefe del Estado ha sido intervenido en varias ocasiones y ha seguido cumpliendo sus funciones con absoluta normalidad”.

Una afirmación que abre incluso el melón de la república. Si no pasa nada porque el Jefe del Estado esté seis meses de baja y nadie ve necesario que alguien le sustituya en sus funciones… ¿para qué le necesitamos?

Iñaki Anasagasti, sumamente crítico con la Monarquía, anhela la III República. Tras dibujar a un monarca “anciano” que “no está para ningún trote” asegura en su blog que “lo mejor que podía hacer es abdicar y que en el estado español venga la República. Tiene suficiente Inserso y Estoril esperándole”.

Incluso desde sectores próximos al Gobierno, como es el caso de Federico Quevedo, reclaman la jubilación real. “¡Abdique, Majestad!” es el título del artículo de este periodista muy cercano a la vicepresidenta en el que defiende  la capacidad del príncipe de Asturias “para dar satisfacción a quienes quieren la continuidad de la Monarquía Parlamentaria como sistema de configuración del Estado”. Se define como no monárquico (llama la atención su alergia por la palabra republicano) aunque defiende la actual situación porque no quiere revivir lo que ocurrió en el 36. ¡Toma ya!

En Público, Esther Vivas pregunta a Juan Carlos "por qué no te vas".

 

 

"En el Estado español tenemos el triste honor de ser una de las 29 monarquías que quedan en el mundo. La crisis debería ser una muy buena oportunidad para replantearnos el tema. Juan Carlos, ¿por qué no te vas? Y de paso te llevas a la familia entera, desde el cuñado que nos ha robado, a la princesa mantenida en Suiza, cuyo traslado nos va a costar una fortuna, a tu señora la reina, a tu hijo… No somos súbditos ni vasallos y no queremos monarcas ni príncipes ni princesas. Adiós, y no vuelvas nunca".