El Partido Popular de Castilla-La Mancha, que preside María Dolores Cospedal, mantendrá una reunión este viernes en Toledo con Podemos a petición de la hasta ahora secretaria general del PP. O lo que es lo mismo, la presidenta en funciones del Gobierno castellano-manchego, que no tiene confirmada su asistencia a este encuentro, ha decidido cambiar radicalmente de opinión, desempolvar su pañuelo palestino, que utilizó en la campaña de 2011 parea erigirse en “el partido de los trabajadores”, y oficializar un diálogo con la formación de Pablo Iglesias, a la que todavía la número dos de Génova considera, al menos hasta ayer, “populista, radical, chavista y bolivariana”, y con la que “tajantemente nunca negociaría”, declaraciones realizadas antes de su descalabro electoral y la pérdida de la Presidencia de la Junta en favor del socialista, Emiliano García-Page.



A García-Page le niegan el pan y la sal
No solo Cospedal cambia de idea, que no es ninguna novedad, es que se convierte en la primera líder conservadora autonómica en pedir un encuentro con Podemos, con “los que protestan contra todo pero no dan soluciones y a lo mejor nos están a engañando a todos”, dijo en la pasada campaña electoral refiriéndose al que ya es la tercera fuerza política, a la que también consideró “muy peligrosa, pero no para el PP, sino para la democracia”, antes que con el líder del PSOE y presidente dentro de unos días de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ya que, siempre según las declaraciones del portavoz en funciones del Ejecutivo popular, Leandro Esteban, “no hay ningún Gobierno distinto del actual”, rechazando así la invitación de García-Page a Cospedal para establecer un diálogo fluido y que beneficie a los ciudadanos de la región.

“Coherente con la prepotencia y soberbia”
Declaraciones que han sido contestadas por la portavoz y vicesecretaria general del PSOE de Castilla-La Mancha, Cristina Maestre, quien ha lamentado  “profundamente” que Cospedal y los dirigentes del PP se nieguen a mantener una reunión con el único candidato a presidente, Emiliano García-Page. Y es que para Maestre “llama la atención, en primer lugar, que la respuesta a una petición de encuentro entre partidos se dé en una rueda de prensa del Gobierno regional”, aunque para la socialista esta negativa del PP “es coherente con la actitud de prepotencia y soberbia política con la que ha gobernado Cospedal durante estos cuatro años”, dice, al mismo tiempo que recordaba que el líder socialista, al margen de las negociaciones que se están manteniendo con Podemos para garantizar un cambio de Gobierno y de políticas en Castilla-La Mancha, “se ha reunido también con otras dos de las principales fuerzas políticas de la región, como son IU y Ciudadanos”, añade “es un buen ejemplo de cómo entendemos cada uno la política y cómo, en su caso, se debe gobernar; Page con la mano tendida a todos; Cospedal como estos últimos cuatro años, negándose a hablar”.

Podemos manda a su líder regional
Pero ahora que Cospedal ve como se esfuma la Presidencia de Castilla-La Mancha y Podemos y PSOE alcanzan un acuerdo de legislatura, aunque el Gobierno sólo lo integrarán los socialistas, le entran ganas de reunirse y empatizar con todos, incluidos los “bolivarianos” de los que no quería ni oír hablar. Sin embargo, el partido de Pablo Iglesias enviará a su máximo representante en Castilla-La Mancha y diputado electo por Toledo, José García Molina, que asistirá a la reunión, a celebrar en el terreno neutral de la sede de la federación de asociaciones de vecinos de la capital del Tajo, junto a  su secretario de Organización autonómico, Julio Pérez del Campo, y Sofía Rodríguez, del Consejo de Ciudadano de Castilla-La Mancha, según han confirmado a Europa Press fuentes de la formación morada.

“Será bienvenido a la mesa”
Podemos se podría haber negado a reunirse con el PP después de la hostilidad mostrada por Cospedal a lo largo del último año. Sin embargo, García Molina dijo en su momento no extrañarle la negativa de Cospedal a pactar con Podemos, “porque ella se debe a otros intereses, a otra forma de hacer política, ya que no se puede estar del lado de los que generan la crisis y del lado de los que la padecen, ni estar en deuda con los bancos y en deuda con los ciudadanos”, para seguidamente recordar que en el caso de que tras las elecciones (como así ha sido) “haya que ponerse a hablar, cualquiera que quiera ponerse al lado de la ciudadanía será bien venido a la mesa”.