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9 recomendaciones literarias para el mes de mayo

Redacción Playtime
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Lun, 22 Mayo 2017

9 RECOMENDACIONES LITERARIAS PARA MAYO

Por José Ángel Barrueco

James Agee: Cartas al padre Flye (Jus Ediciones)

Puede que hoy James Agee (1909 – 1955) sólo sea conocido por su libro Elogiemos ahora a hombres famosos, junto a Walker Evans, pero tuvo una trayectoria insólita: guionista de peliculones como La reina de África (de John Huston) y La noche del cazador (de Charles Laughton), renovador de la crítica cinematográfica (la selección de Escritos sobre cine) y autor del reportaje Algodoneros y de dos novelas, Vigilia y Una muerte en la familia, cuya publicación fue póstuma y le hizo merecedor del Premio Pulitzer. Agee, además, padecía del corazón y consumía alcohol y tabaco en grandes cantidades, lo que le provocó un ataque fulminante en un taxi, a los 46 años, pese a los avisos de los médicos de que debería cuidarse y abandonar sus vicios. Cuando era un muchacho trabó amistad con el padre James Harold Flye, uno de sus maestros, y desde entonces hasta la muerte de Agee mantuvieron ese vínculo de amigos mediante correspondencia, que es lo que podemos leer en este volumen de Jus Ediciones, con traducción de Alex Gibert. Aquí está, en líneas generales, la forja de un escritor: los trabajos de literato a tanto la estocada para sobrevivir, las temporadas de bajón, los fracasos y los proyectos que no acaban de cuajar, las incertidumbres sobre el propio talento, las lecturas que lo absorben, las amistades y los amores…

Ali Eskandarian: Sexo, exilio y rock and roll (Malpaso Ediciones)

Es curiosa la historia de Ali Eskandarian (1978 – 2013). El autor nació en Florida, pero pasó la infancia en Irán, de donde sus padres escaparon en el 89 para refugiarse en Alemania y luego trasladarse definitivamente a Dallas. Eskandarian se forjó en el cine y en la música: trabajando en una productora cinematográfica, grabando el álbum Nothing to Say e incorporándose durante un tiempo a la banda de rock The Yellow Dogs. Un año después de terminar la escritura de esta especie de autobiografía novelada en la que abundan las relaciones con diversas mujeres, las drogas y el alcohol, Eskandarian fue asesinado por un músico probablemente paranoico, Ali Akbar Rafie, junto a otros componentes de los Yellow. Murió antes de ver publicado el manuscrito, que entonces estaba en manos de un editor dispuesto a apostar por él. Golden Years, el título original de la novela, es un repaso a unos años en los que un hombre afronta su condición de eterno inmigrante, de músico de gira, de amante de varias mujeres que va y viene por Nueva York, Los Ángeles, Dallas, San Francisco… Y todo ello con cierto ritmo beat, de escritor en ciernes con un pie en la carretera.  

Óscar Zeta Acosta: Autobiografía de un Búfalo Pardo (Dirty Works)

Estas memorias alocadas no son precisamente una novedad: el Búfalo Pardo salió hace un año, pero eso aquí no nos importa porque los libros no deberían tener fecha de caducidad ni las recomendaciones deberían ajustarse a la temporada en que los distribuyen en las librerías. Siempre es un buen momento para recomendar a Dirty Works, la editorial que se ocupa de la literatura del sur de Estados Unidos, plagada de autores que cuentan historias duras, broncas, extremas. El chicano Óscar Zeta Acosta (1935 – 1974) no debería necesitar presentación, pero por si acaso os refrescaremos la memoria: lo conocemos como Doctor Gonzo, el abogado samoano que Hunter S. Thompson inmortalizó en su esencial Miedo y asco en Las Vegas. Gracias a la publicación de La revuelta del Pueblo Cucaracha descubrimos que Acosta no sólo era un tipo acostumbrado a bailar sobre el filo de la navaja, sino que también era un escritor de latigazo. Con traducción de Javier Lucini, prólogo de Carlos Velázquez e introito del propio Thompson, su autobiografía es un carrusel visceral de sexo, locuras, numerosas drogas, miles de tragos, experiencias perturbadoras y verdades como puñetazos, pero también una defensa de los nativos y una búsqueda de las propias raíces. Acosta desapareció en el 74, mientras viajaba en un barco rumbo a México: nunca se encontró el cuerpo.     

Sergio Chejfec: Teoría del ascensor (Jekyll & Jill)

Tratar de explicar qué es exactamente Teoría del ascensor es una empresa vana, como intentar contarle a alguien qué es la poesía. Suele ocurrir con los libros del argentino Sergio Chejfec: no se sabe muy bien dónde acaba el ensayo y empieza la narrativa, pero eso es lo de menos. Lo primordial es lo mucho que disfrutamos con su prosa, pues sus efectos contagian y son parecidos a los primeros síntomas de la embriaguez: uno se va dejando llevar, entre trago y trago, entre párrafo y párrafo, y cuando menos se lo espera ya está metido en la borrachera, en la altura narrativa, en ese arte de contar en el que se van hilando experiencias, reflexiones, observación del entorno, análisis de la obra de otros autores, y paseos, sobre todo paseos, caminatas y vagabundeos por las ciudades, puntos de partida que desatan esas meditaciones. Escrito en forma de pequeños ensayos y variaciones de lo visto y de lo leído, constituye a la vez una especie de dietario inusual y un compendio de afinidades lectoras. Ya el propio arranque supone una declaración de intenciones: Terminada la lectura y a punto de cerrar el libro aún ignoramos de qué se ha tratado. Denso y fascinante.

Por Israel Paredes

Olivier Bourdeaut: Esperando a Mister Bojangles (Salamandra)

La canción ‘Mr. Bojangles’ fue escrita por el cantante country Jerry Jeff Walker y tuvo varias versiones, pera es la de Nina Simone la que ‘suena’ en la primera novela del escritor francés Olivier Bourdeaut, Esperando a Mister Bojangles, elección que se adecua, a diferencia de otras versiones, al tono de esta novela corta: juguetón en su trabajo formal así como en gran parte de los sucesos que se desarrollan, pero, a su vez, con un poso más melancólico que nostálgico que poco a poco va apoderándose de la narración. La novela de Bourdeaut tiene una gran virtud y es conseguir que su sencillo planteamiento y su aparente falta de profundidad sean, precisamente, parte de la esencia de aquello que quiere transmitir a través de la historia de una familia que vive en una suerte de idílica irrealidad de ensueño. O así, claro está, lo ve el narrador, el hijo, quien recibe la realidad como una fantasía que se ocupa de recomponer las páginas escritas por su padre, quien aspira a convertirlo en novela, y que arrojan una visión bien diferente de los sucesos. Así, Bourdeaut compone en su novela una obra sobre la percepción de la realidad, sobre vivir una ficción, sobre el alejamiento de lo real para construir un estadio propio en el que habitar. Escrita con gran ritmo y precisión para describir cada momento desde dos perspectivas diferentes tan solo cambiando la mirada del narrador, Esperando a Mister Bojangles resulta tan desoladora como esperanzadora, tan divertida como dramática, dado que nos hace ver, a pesar del desarrollo pretérito de la acción, la actual desconexión con la realidad en muchos ambientes.

Jean Echenoz: Enviada especial (Anagrama)

El escritor francés Jean Echenoz no necesita, o no debería necesitar, presentación a estas alturas, tras una larga trayectoria que, además, ha sido puntualmente editada en nuestro país. Con Enviada especial, Echenoz regresa a un territorio que había abandonado en gran medida, en su tetralogía alrededor de personajes y sucesos del siglo XX: Ravel, Correr, Tesla y 14. Así, su nueva novela es una parodia de las novelas de espías en la que apuesta por la diversión y la comedia, por el absurdo más absoluto y por construir un juego literario que recordará al lector a otras obras de Echenoz como El meridiano de Greenwich o La aventura malaya. Pero la gran diferencia reside en un cierto reposo con respecto a aquellas mediante un ritmo medido que hace que Enviada especial avance con calma, con gran agilidad narrativa, pero sin caer en la simple parodia o pastiche de género: entre las páginas de su nueva novela Echenoz despliega una más que ácida e inteligente mirada a nuestro mundo. Varias líneas narrativas dan forma a una historia rocambolesca, que comienza y termina en Francia, tras su paso por Corea del Norte, con secuestros, asesinatos, espionaje, sexo y violencia y todo ello contado por un narrador que habla directamente con el lector, haciéndole partícipe no solo de la historia sino también de su construcción. Una novela inteligente en la que Echenoz logra tomarse todo en serio a través de no tomarse, precisamente, nada en serio, asumiendo que, de alguna manera, el absurdo de nuestro presente no puede ser narrado de otra manera.

Álvaro Pita: Joe Dante. En el límite de la realidad (Apple Head)

La primera virtud del libro de Álvaro Pita es recuperar y reivindicar la figura del director norteamericano Joe Dante. La segunda, hacerlo de la manera en que lo ha hecho. En Joe Dante. En el límite de la realidad, lleva a cabo un extenso y minucioso recorrido por la vida y obra de Dante atendiendo al desarrollo del director en un plano estilístico, destacando las constantes de su cine pero también sus variaciones, deteniéndose tanto en su trabajo cinematográfico como televisivo, explicando sus diferentes momentos. Pero a su vez, destaca la atención en todo momento al contexto cinematográfico de cada época y cómo las películas de Dante dialogan con ellas, comenzando con la década de los ochenta en la que el director tuvo un lugar más que destacado para, después, poco a poco ir desvaneciéndose con el paso de los años, pero permaneciendo contra viento y marea, sacando adelante proyectos. Interese o no la figura de Dante, el libro ejemplifica algo que, en ocasiones, en la literatura de cine, se suele olvidar, y es que cualquier figura es digna de ser analizada y recuperada, aunque represente un cine popular y comercial como el de Dante. Pita sitúa correctamente a Dante en su tiempo y resalta su importancia, así como la de sus colaboradores, con lo que amplía y trasciende el objeto del libro, Dante, para hablar de un tipo y de una visión del cine muy particular, en ocasiones denostado, pero que, como Pita muestra perfectamente, posee en su interior una mirada que va mucho más allá de la pátina de meros entretenimientos vacuos que, en general, suelen poseer producciones de este tipo. Por todo lo anterior, Joe Dante. En el límite de la realidad es un libro que se degusta de principio a fin, porque tiene la capacidad de sumergir al lector en el cine de Dante en toda su extensión, no solo en cada una de las películas, también alrededor de aquello que rodearon sus realizaciones. Y Pita lo hace de forma seria y rigurosa, no evita mostrar su entusiasmo ante el cine de Dante, pero tampoco esconde en momento alguno sus consideraciones menos positivas cuando es necesario. Dentro de la literatura sobre cine que se edita en nuestro país, un libro como éste resulta realmente ambicioso y estimulante.

Por Paloma Fidalgo

Eloy Tizón: 25 años de Velocidad de los jardines (Páginas de Espuma)

Uno de los hitos en la narrativa corta en España ha sido Velocidad de los jardines, de uno de los grandes del cuento español: Eloy Tizón. El título cumple 25 años, y se reedita con una "biografía" de la propia obra en la que el autor refleja que lo que ha mantenido vivas estas páginas ha sido su imperfección. Tizón publicó el texto con 28 años, y con él se despedía de su juventud, con una marcada nostalgia y la limpieza formal que suele definir la prosa del autor. El éxito y el reconocimiento le llegó a la obra, que contrastaba en su lírica con el estilo narrativo que se llevaba en la época, despacio, en una carrera que no fue de velocidad sino de constancia.

Stéphane Mallarmé: Una jugada de dados (Ya lo dijo Casimiro Paker)

Un jugada de dados. La editorial de poesía Ya lo dijo Casimiro Parker recupera uno de los clásicos de Stéphane Mallarmé, miembro del grupo de quienes Verlaine catalogaría como Poetas malditos en 1884. Se trata de una obra exigente que apareció por primera vez en la revista Cosmopolis, y se ha destacado por haber sido capaz de preludiar la intercomunicación de las artes. Para Octavio Paz fue el poema que reivindicó la imposibilidad de decir algo absoluto con la literatura, la confirmación de la impotencia de la palabra, pero, paradójicamente, la reivindicación de la soberanía de ésta, en un tiempo de desasosiego. En él se produce una ruptura tipográfica con la tradición literaria, distribuyendo las letras, las palabras, los renglones, nos dice Octavio Paz, como si fueran una partitura, multiplicando sus posibles interpretaciones y las sensaciones que pueden generar. 



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