Nos acercamos a una fecha señalada para los buñuelos, esa delicia mediterránea que tanto gusta a los españoles. Es tradicional consumirlos con motivo de la festividad de Todos los Santos del 1 de noviembre en la que recordamos a nuestros difuntos. 

Se trata de una de las recetas más antiguas de las que se tiene conocimiento. La primera referencia aparece en el Tratado de Agri Cultura de Catón el Viejo, hace nada menos que 2.200 años. El político, escritor y militar romano incluyó su receta en su libro, con el nombre de globus (globos). En la península itálica se consumieron desde entonces, y pasaron a llamarse, en italiano, pugnolli, porque la masa se preparaba con los puños. De ahí derivaría nuestra palabra buñuelo.

Pero los buñuelos no llegaron a la cultura culinaria española directamente de los romanos, sino que pasaron primero por la civilización árabe que ocupaba el sur de la Península Ibérica. Comían buñuelos de agua miel, que eran una masa que se freía y luego se le añadía miel hirviendo. Como sucede muchas veces, platos que hoy son considerados un manjar, en el pasado estaban reservados para las clases más bajas. Durante la Edad Media, esa receta traspasó la frontera hacia la zona cristiana.

Con el paso del tiempo, la forma de hacerlos fue cambiando y la variedad de buñuelos, aumentando.

¿Por qué es un plato tradicional en estas fechas señaladas? Cuenta la leyenda que cada vez que se come un buñuelo, se va un alma del purgatorio. ¿Y por qué se les llama buñuelos de viento? Porque la masa, una vez freída, crece casi al doble de tamaño y se llena de aire. Eso permite que se rellene con crema, con chocolate o con nata.

Cómo hacer buñuelos de viento

Aprovechando la ocasión, os ayudamos con esta receta fácil y rápida para hacer buñuelos de viento:

Ingredientes

  • 150 gramos de harina
  • 5 gramos de levadura química Royal
  • 250 ml de agua
  • 4 huevos
  • 50 gramos de mantequilla
  • Una pizca de sal
  • Aceite de oliva o girasol
  • Azúcar para rebozar

Elaboración

1. Ponemos en un cazo la mantequilla y el agua, y calentamos hasta que hierva.

2. Añadimos, en ese momento, la harina, la levadura y la pizca de sal, y mezclamos hasta que se forme una masa que se despegue del cazo. Hay que tener cuidado de que no se queme, por lo que podemos bajar el fuego o apartar el cazo.

3. La dejamos enfriar, y vamos añadiendo los huevos uno a uno, mientras mezclamos.

4. Una vez formada una masa homogénea, ha llegado el momento de freír los buñuelos. Calentamos aceite en una sartén, lo mantenemos a fuego medio, y vamos añadiendo porciones con una cuchara. No tienen que ser trozos perfectos, ya que irán cogiendo forma, y además así serán más caseros todavía.

5. Es muy fácil darse cuenta de cuándo están hechos los buñuelos (después de aproximadamente 6 o 7 minutos), porque se dan vuelta solos. De la sartén los llevamos directamente al azúcar, que previamente hay que poner en un bol, para rebozarlos. Et voilà, unos deliciosos buñuelos de viento para disfrutar del puente.