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Opinión

Enrique López, consejero: una excelente noticia

El magistrado deja de ocultar su ideología tras una toga y el Estado gana unos gramos de seguridad jurídica

Marcos Paradinas
Enrique López, magistrado y ahora consejero de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo de Madrid.

Enrique López, magistrado y ahora consejero de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo de Madrid.

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Isabel Díaz Ayuso ya casi tiene gobierno. Desde su investidura, con los votos necesarios de la ultraderecha de Vox, a la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid le han estado haciendo el Ejecutivo. Por una parte, desde Génova, con hombres de confianza que puedan “tutelar” a la imprevisible revelación de la temporada política. Por otra parte, desde Ciudadanos su socio de coalición, que le nombraban unos consejeros de los que Díaz Ayuso ha reconocido que se enteraba por los medios de comunicación. Pero este fin de semana, sin que se sepa si es elección propia o impuesta, la de Chamberí ha podido sacar pecho de un nombramiento de relumbrón: el del juez Enrique López para esa Consejería de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo que se sacó de la chistera en la investidura.

Desde luego, el nombramiento de Enrique López es toda una excelente noticia, para los madrileños en particular y para los españoles en general, y supone la apoteosis de una carrera profesional en la que todos los caminos apuntaban a este fin de trayecto: una cartera del Partido Popular. Me explico.

Enrique López es un viejo conocido de la crónica política. Ya como vocal del Consejo General del Poder Judicial (a propuesta del PP), la formación conservadora, por petición de Federico Trillo, le intentó colocar en el Tribunal Constitucional. Era la época de Zapatero y la jugada buscaba mantener bloqueada la mayoría conservadora en la más importante sede judicial del país. Y se mantenía bloqueada porque López no tenía currículum suficiente, según marcaba la norma interna, para acceder a semejante magistratura, además de ser entones cuñado de Manuel Manovel, mano derecha de José Luis Ulibarri, entonces primer imputado del caso Gürtel y ahora también imputado en la Operación Enredadera.

Pero el PP insistió en su propuesta para provocar el rechazo del PSOE hasta que López acumuló años suficientes y se convirtió en juez del Constitucional. Menos de un año después de acceder a tal ansiado cargo, la policía le pillaba en plena Castellana madrileña, a lomos de su moto, con el cuádruple de alcohol permitido, sin casco y saltándose semáforos en rojo.

Tras su vergonzosa dimisión, volvió a la Audiencia Nacional, donde pudo hacer de las suyas donde le dejaron. Es decir, en los casos Valtónyc y Guillermo Zapata. Al primero, le condenó a varios años de cárcel por las letras de sus canciones; al segundo, le llevó a juicio por unos chistes sobre Irene Villa, de los que luego fue absuelto. En otras cuestiones, no se le permitió tocar bola: fue recusado de toda pieza Gürtel a la que se acercaba por su cercanía al Partido Popular, la formación que muñó su carrera y la que le tuvo en nómina, a través de la Fundación FAES, que le pagaba sobresueldos por dar charlas en este cajón de sastre ideológico vinculado al PP.

Díaz Ayuso rescata ahora a López de la Audiencia Nacional, donde estaba adscrito a la recién creada Sala de Apelaciones. El juez se había quedado en tierra de nadie después de que el Tribunal Supremo le anulase la plaza en propiedad en dicha sala, al sentenciar que tenía que ganársela a dedo y no por concurso. Mientras, el magistrado nos ha seguido regalando sus artículos en La Razón donde apuesta por actitudes autoritarias para “defender a la democracia de fines odiosos”. Por suerte, estas piezas ideológicas pasaban la revisión de la redacción y nos libraban de las hasta 50 faltas de ortografía que podían encontrarse en sus escritos judiciales.

Por todo esto citado arriba, los madrileños pueden estar de enhorabuena, porque la persona de la que dependerá la seguridad y la justicia en la región al menos es, al menos sobradamente conocida. Así se evitan la sorpresa vivida con Díaz Ayuso, a la que por lo visto nadie conocía y de la que luego han descubierto todo un repertorio de supuestas corruptelas y vergüenzas.

Y es una noticia suprema para los españoles en general. Porque, al fin, López se ha pasado a la política en la que tanto militó parapetado tras una toga. El Estado gana así unos gramos de seguridad jurídica. Y los ciudadanos no temerán que en sus cuitas judiciales les toque el magistrado que dijo aquello “a veces es difícil que la ideología no tenga trascendencia en la resolución de un caso” y les acabe condenando por sus pensamientos, ideas o tuits.

Marcos Paradinas

Sobre el autor

Marcos Paradinas

Marcos Paradinas es director de Relaciones Institucionales y Producto de ElPlural.com. Es Licenciado en Periodismo y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid. Una doble vertiente que le llevó a dar sus primeros pasos periodísticos en Vertele, para después lanzarse a la pasión que se gestó durante su estancia en Roma: la información política. Aunque, al menos de momento, la actualidad de España no se acerca a la Italia de Berlusconi a la que dedicó su tesis final de carrera.

Su primera noticia en ElPlural.com, en 2008, fue una entrevista a Federico Jiménez Losantos como enviado especial en el juicio por injurias al que le sometió Alberto Ruiz-Gallardón. Después compaginó su estancia en Sevilla con la coordinación de la edición de fin de semana del periódico, para luego volver a Madrid como redactor jefe del periódico y encargado del cierre de la edición diaria. También ha cubierto la información del Gobierno y las ruedas de prensa del Consejo de Ministros en Moncloa.

En 2015, publicó el libro El Fin de la Homofobia (La Catarata), un ensayo sobre el avance de los derechos del Colectivo LGTBI en España durante la democracia y una radiografía de la dura situación que aún se vive en muchos países del mundo. La obra, que cuenta con colaboraciones como la del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, fue presentada en el Ateneo de Madrid por Manuela Carmena. La entonces alcaldesa de la ciudad firmó el prólogo del libro, que describió como un “acierto” para superar “los atavismos discriminadores que impiden el desarrollo completo de hombres y mujeres”.

Al frente de la sección de Tribunales, destapó en exclusiva las grabaciones policiales de la Operación Enredadera, el caso de corrupción que acabó con el gobierno del PP en el Ayuntamiento de León, y las grabaciones a Ignacio González y Eduardo Zaplana en el Caso Lezo. En su haber cuenta también con numerosas exclusivas en casos de corrupción de carácter nacional como Erial, Púnica o Gürtel, del que cubrió su primer y mediático juicio.

Exclusivas con las que ha participado en programas informativos de máxima audiencia, como Al Rojo Vivo o Más Vale Tarde de La Sexta. También es colaborador habitual de En Jake, el debate de EITB, la televisión pública vasca, donde cada semana aporta las novedades sobre la política madrileña y en cuyas tertulias ha participado para analizar las elecciones y los grandes acontecimientos en el Congreso de los Diputados, como la moción de censura a Mariano Rajoy y la investidura de Pedro Sánchez.