Tres hechos acaecidos en los últimos días han vuelto a poner la censura en el foco mediático: el secuestro del libro Fariña, la retirada de una obra en ARCO y la condena al rapero Valtonyc por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona. La decisión de la Audiencia Nacional fue ratificada por el Tribunal Supremo. ¿Y quién firmó la condena en la AN? Los tres jueces de cabecera del Partido Popular: Concepción Espejel, Enrique López y Juan Pablo González. Espejel y López han sido recusados en varias ocasiones por sus relaciones con la formación popular, mientras que González va por el mismo camino. En este sentido, uno de ellos, concretamente López, ha publicado un artículo de opinión en el diario La Razón en el que pide expresamente “defender la democracia de fines odiosos”.

En sus líneas no habla de la condena a Valtonyc, sino del desafío soberanista. Para ello, recupera un término acuñado por el filósofo alemán Karl Loewenstein: “Democracia militante”. Con este pretexto, asegura que es necesario “salvar la democracia de sus enemigos, aunque sea sobre la base de redefinirla como disciplinada o autoritaria”. En otras palabras, a juicio de Enrique López, proponer tintes autoritaristas para presevar la democracia es democrático.

Como ejemplo de la cuestión se refiere a la etapa de la Alemania nazi y establece una analogía; “La democracia alemana de la Constitución de Weimar de 19119 sucumbió ante los enemigos de la libertad precisamente por no ser militante. Nuestra democracia es claramente procedimental, y no militante”, motivo por el cual, según López, “se puede asumir la existencia de partidos políticos” independentistas.

El juez insiste en la “necesidad de defender a la democracia de fines odiosos y preservar las cláusulas constitutivas y los elementos sustanciales del Estado democrático y los elementos sustanciales del Estado democrático constitucional”. “La cuestión es establecer unos definidos límites en la defensa de estos valores” y saber equilibrar: “Tan permisivos se debe ser en este ejercicio de liberad política, como enérgicos cuando se traspasan en estos límites”.

La pregunta es: ¿Los últimos hechos que han sido calificados de censura responden a estos nuevos límites con tintes autoritarios para defender la democracia?