Este jueves nos hemos encontrado con que el Partido Popular, de la mano de la número 3 del partido en Madrid, Ana Millán, y del número 2 del PP de Ayuso, Alfonso Serrano, no solo han ignorado a una víctima de acoso laboral y sexual presuntamente cometido por el alcalde del PP de Móstoles, Manuel Bautista, sino que le han pedido que no denuncie. Es más, la lideresa madrileña ha negado la mayor asegurando que “esto es un caso fabricado por la izquierda contra el PP”. Asco. Eso es lo único que puedo sentir ahora mismo, asco. Asco ante la ignominiosa actitud de Ayuso y los suyos

Manda narices que Isabel Díaz Ayuso, la misma que mientras decía de todo por los casos que afectan al PSOE, era plenamente conocedora de que los suyos estaban presionando a una mujer para que no denunciara y lo permitía. Me haría cruces con este asunto, pero mi memoria vuelve al caso Nevenka y me no me extraña nada el comportamiento de los populares. El PP no ha cambiado desde su fundación, se les llena la boca cuando la víctima es de otro partido, pero defenestran a la víctima si el agresor es de los suyos.

En este caso, la víctima pidió ayuda y amparo al Comité de Derechos y Garantías del PP durante meses. ¿Y cuál fue la respuesta del partido del Charrán? Presiones y negativas. Ver para creer.

Una historia de auténtico terror

Cómo les contábamos hoy en ElPlural.com tras la exclusiva de El País, en 2024, la concejala envía una carta al gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “Desde mayo de 2023 llevo sufriendo una discriminación muy grave que no ha cesado y se está incrementando. Me gustaría poder mantener una reunión contigo para que conozcas la situación y puedas mediar para que no tengan que intervenir otros organismos”.

Pero en lugar de recibir apoyo por una situación tan sumamente grave, donde el alcalde de Móstoles les decía sin cortarse a los trabajadores municipales lindezas sobre la víctima como: “Está buenísima. Esta es solo para mí” o “La he fichado para que haga un gran trabajo a mí”, la mujer se encontró con que su partido se ponía de parte del supuesto agresor, y la presionaba a ella.

Y sí, lo digo así, la presionaban a ella porque cuando lo denunció, Ana Millán, con tal de que no se hiciera público lo sucedido le dijo: “El amparo del partido pasa porque te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia”, y algo aún más sangrante si cabe: “Una denuncia pública te perjudicaría. Protegerte es no hacer nada”. 

De verdad, ¿una persona con un mínimo de empatía le diría a una víctima que lo mejor que puede hacer es no denunciar? ¿Estos salvajes son los que nos gobiernan en Madrid? ¿Si la acosada fuera su hermana, su amiga o su madre también le pedirían silencio? Por lo que sé, la víctima está tan rota que no quiere saber nada de todo esto, no me extraña, pero ojalá se arme de valor y denuncie tanto al presunto acosador como a todos aquellos que han intentado coaccionarla.

Porque no, señores y señoras del PP, su “todas hemos aguantado muchas cosas en política" es un mentira, una vergüenza y me dan ganas de vomitar cuando lo leo. Las mismas arcadas que me produce su otra afirmación: “No es cuestión de tapar, es que una denuncia pública o judicial te afectaría a ti”. La sociedad no nos podemos permitir otra Nevenka. Hay que levantar la voz por las víctimas siempre. Sobre todo cuando ellas están paralizadas por los suyos.

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