El alcalde de Móstoles (Madrid), Manuel Bautista, habría ejercido acoso sexual primero y laboral y trato degradante después, hacia una concejala, con el silencio cómplice del PP de la Comunidad de Madrid, según denunció la edil a nivel interno y publica El País.

La presunta víctima pidió ayuda de manera formal al menos hasta seis veces a su formación -tres cartas, dos reuniones y un intento fallido de reunión-, pero nunca consiguió el amparo que solicitaba.

El silencio de los ‘populares’ fue atronador. Ana Millán, número 3 de la región e imputada por cuatro delitos, le respondió de la siguiente manera, lo que da claro ejemplo de que las intenciones del PP no eran otras que buscar que el escándalo no saliera a la luz: “El amparo del partido pasa porque te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia”.

“Una denuncia pública te perjudicaría. Protegerte es no hacer nada”, apostillaba, en la misma línea. Después de dos reuniones y varias peticiones de amparo, y viendo que el partido no hacía nada para protegerla, la concejala entregó su acta y se dio de baja del partido.

La edil entregó documentación por escrito ante el Comité de Derechos y Garantías de los ‘populares’ a la que ha tenido acceso el periódico mencionado. En los documentos aparecen los detalles de las reuniones, conversaciones y actuaciones internas, y ella afirma en su escrito que dispone de pruebas que demuestran todo sobre lo que habla. Ella ha pedido aparecer en el artículo desde el anonimato.

Los hechos comienzan en marzo de 2022, cuando Bautista la elige para formar parte de las listas que se presentarían a las elecciones de la localidad madrileña. Después empezaron las insinuaciones y los comentarios de contenido sexual, las referencias a su físico y las proposiciones explícitas, según refleja el escrito.

Desde un primer momento, la mujer rechazó cualquier vínculo que escapara a lo profesional, le recordó que estaba casada y que tenía hijos, algo ante lo que él se mostró impasible. Le decía cosas como que le echaba de menos cuando no estaban juntos, que tenían que buscar “algún hueco de tranquilidad juntos”, que tenían una “conexión increíble” o que en política a veces surgen relaciones de complicidad “sin darte cuenta que llevan a algo más”. “Hay que dejarse llevar”, le espetó.

Cambio de comportamiento

El testimonio no se limita al de la edil. “Tenía una obsesión tremenda”, indican algunos testigos que trabajaron con ella. “La he fichado para que haga un gran trabajo a mí” o “Está buenísima. Esta es solo para mí”, fueron algunos de los comentarios que escucharon desde el entorno con el que trabajaba el actual alcalde de Móstoles.

Está buenísima. Esta es solo para mí

Ante su negativa a tener cualquier tipo de relación que no fuera estrictamente de trabajo, el comportamiento de Bautista hacia ella cambió rotundamente. Así, pasamos del acoso sexual al acoso laboral, ya en 2023 y tras resultar elegida en las elecciones de mayo de ese año en las listas de la formación. Entre sus menosprecios se encuentra, por ejemplo, que no la dejara intervenir en los plenos del Ayuntamiento o defender las mociones que ella preparaba, también la excluía de actos oficiales una vez que estaban iniciados.

Escala hasta Ayuso

La cúpula del Ayuntamiento de la localidad no se pronuncia sobre los hechos y pide elevar las cuestiones sobre el caso al PP de Madrid. Sin embargo, empleados del Consistorio que también prefieren mantener el anonimato ha asegurado en declaraciones a El País que “todo el mundo sabía lo que pasaba” y respalda uno por uno lo relatado por la presunta víctima.

En 2024, la concejala envía una carta al gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “Desde mayo de 2023 llevo sufriendo una discriminación muy grave que no ha cesado y se está incrementando. Me gustaría poder mantener una reunión contigo para que conozcas la situación y puedas mediar para que no tengan que intervenir otros organismos”.

Al día siguiente, le responden que Isabel Díaz Ayuso no puede reunirse con ella por temas de agenda y la situación se deriva a su número dos, Alfonso Serrano. Días después, siguiendo instrucciones, acude a una reunión presencial en la sede del PP nacional, donde la reciben Millán y Serrano.

La segunda, ante la petición de que se activara el protocolo de acoso, dejando siempre claro la edil que su intención no era para nada dañar al partido sino reparar el daño que le habían causado a ella y contándole todo lo que había pasado, le preguntó “si de verdad le merecía la pena” denunciar, “por tus hijos, por ti, por tu padre”.

En todo momento esperaba que ella no denunciara. “No puede ser bueno para ti, porque te comen”, “No ayuda hacerlo público, eso te va a hundir”, le instaba Millán, prometiendo que “iban a parar esto” porque era un “acoso de manual”: “Tienes que protegerte a ti, y protegerte es no hacer nada”.

Serrano le llegó a decir que “no vale venir aquí sin proponer solución”, siempre presionando para que esa solución no pasase por hacerlo público: “No es cuestión de tapar, es que una denuncia pública o judicial te afectaría a ti”. Desde el partido no se tomaron decisiones más allá de paralizar la remodelación interna de los concejales del Consistorio.

"Todas hemos aguantado muchas cosas en política"

El partido prometió volver a citarla, pero no pasó, por lo que ella escribe nuevamente a la formación para saber cómo va su caso. En marzo de ese mismo año vuelve a pedir que se abra el protocolo de acoso. Finalmente, fue convocada por Millán a una segunda reunión en la que también estuvo presente Lucía Paniagua, teniente de alcalde en Villanueva de la Cañada, a su vez integrante de la ejecutiva del PP de Madrid.

La reacción por parte de la número 3 de Ayuso fue la misma que meses antes, argumentando que la denuncia no le beneficiaría. Todas las contestaciones fueron en tono de presión: “No sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: vete a casa, habla con tu marido”, “Todas hemos aguantado muchas cosas en política”, “Te dije: piénsalo, quizá te venga mejor dar un paso atrás, no pasarlo mal, que tu padre no lo pase mal”, “Tú eres una persona inteligente, ¿crees que vas a poder seguir trabajando allí?”.

El PP le aconsejó mantener un perfil bajo, alcanzar a lo sumo un acuerdo con el alcalde o, en el mejor de los casos, acudir al Comité de Garantías. A más a más, mantuvieron que no podían abrir el protocolo de acoso porque no era una empleada del PP.

Se da de baja del partido

La edil dimite de sus cargos en octubre de 2024. Previamente, trató de contactar varias veces con el gabinete de la presidenta reclamando información. La llegaron a citar a otras dos reuniones, pero con un día de antelación, y en la otra no fue recibida por acudir con su abogado.

El Comité de Afiliaciones del partido confirma la baja e indica que la motivación de la misma reflejada en su escrito no podía ser tramitada por los servicios competentes por no ser ya afiliada de la formación, dado que “no se determinan en modo alguno los hechos concretos que pudieran dar lugar a la consideración de su escrito como denuncia” y porque las situaciones “parece haberse producido en el seno de una corporación municipal y no en el ámbito de control del PP”.

Semanas después denuncia en un juzgado que se “había borrado por completo” la bandeja de correo electrónico a su nombre desde el que se han enviado las peticiones de amparo a la presidenta y que “en la configuración de accesos aparecen IP desconocidas que han accedido a mi correo”.

Comité de Derechos y Garantías

Ya entre noviembre y diciembre de 2024, la ya exconcejala presenta un escrito de 20 páginas ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías de los ‘populares’ exponiendo lo que había ocurrido y aportando todo tipo de documentos, así como pidiendo que se depuraran responsabilidades y se reparara el daño que se le había causado, tal y como informa El País.

El escrito llegó al correo del comité que dirige José Antonio Monago, senador del PP, y a Francisco Galeote, diputado en la Asamblea de Madrid. Le respondieron que se suspendía la tramitación del procedimiento interno al haberse interpuesto denuncia en el juzgado, a pesar de que la misma no tenía que ver con el acoso, sino con un delito de encubrimiento y revelación de secretos. Nunca más volvió a saber nada de la formación para la que había trabajado.

El PP nacional, por su parte, “abrió una investigación interna”, pero no nada más, y terminó archivando la denuncia al “no haber más elementos probatorios”.

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