La petición de auxilio que una concejala del Partido Popular en Móstoles realizó a la dirección autonómica de la formación política cayó en un saco roto. Tras haber sufrido, tal y como ella relataba a los dirigentes del PP madrileño, un acoso sexual y laboral por parte de Manuel Bautista, alcalde de Móstoles, sus ruegos de ayuda fueron ignorados y hasta ninguneados, al llamarla a no interponer una denuncia en los juzgados, por el daño que podría hacer al partido y porque, según le insistieron, también podría ser perjudicial para ella. “¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?”, le decía Ana Millán, vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, a la concejal de Móstoles en las primeras reuniones que mantuvieron para abordar la situación.
Este caso de acoso sexual y laboral en torno al que se ha dado un nuevo fenómeno de espiral del silencio lo ha dado a conocer El País. Durante más de un año, esta concejala de Móstoles debió de soportar una dura situación que, teóricamente, el partido iba a detener en seco, según le aseguró en un primer momento Ana Millán cuando trasladó la situación al gabinete de Isabel Díaz Ayuso. "Esto es un acoso de manual", le dijo la número 3 de Ayuso en el PP de Madrid.
No obstante, la concejala de Móstoles fue, durante meses, testigo de cómo la formación política a la que estaba dedicando horas de trabajo en este Ayuntamiento comenzaba a ignorarla por completo. Tal es así, que, tras la primera reunión mantenida el 11 de marzo de 2024 con Ana Millán y Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, donde le dijeron que iban a ayudarla, el Partido Popular comenzó a reclamarle guardar silencio y mantener un perfil bajo. Una serie de acontecimientos que octubre de 2024, fruto del gran malestar, entregó su acta como concejal y dejó cesó su militancia en la formación política.
Unos hechos estos por los cuales, a finales de 2024, presentó un escrito ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP donde hacía un desglose de lo sucedido, tanto con Manuel Bautista como con las personas que se reunió para abordar el caso. En el mismo, la que fuera concejala de Móstoles expresaba que "el daño que se ha causado con estos hechos es gravísimo. He tenido que soportar durante más de un año una situación de acoso sexual y laboral continuado que ha sido apoyada y respaldada por las personas que la presidenta de la Comunidad de Madrid designó para tramitar mi caso".
Ana Millán pasó de tenderle su mano a presionarla para que no actuara contra Manuel Bautista
Como se mencionaba al principio, esta concejala de Móstoles que terminó por entregar su acta, trasladó al Partido Popular, concretamente al gabinete de Isabel Díaz Ayuso, los diferentes hechos que mostraban cómo el alcalde de esta ciudad, Manuel Bautista, estaba ejerciendo un acoso sexual y laboral sobre ella. Su relato se remontaba a 2022, cuando Bautista la incorporó a la lista del PP para las elecciones municipales. Poco después de este momento, empezaron las insinuaciones sexuales, los comentarios sobre su físico y otras proposiciones.
No solo era lo que el alcalde de Móstoles le decía a ella directamente, sino que también este le aseguraba a compañeros del partido, tal y como recogían los escritos de la concejala, que "la he fichado para que me haga un gran trabajo a mí". Al negarse a aceptar las proposiciones de Bautista, comenzaron, tal y como explica El País, el acoso a nivel profesional, dando lugar a un trato degradante en el que dejó de tener peso en la agrupación municipal de la formación y en el Ayuntamiento.
Todos estos hechos los presentó la concejala al gabinete de Isabel Díaz Ayuso, que designó a la vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, Ana Millán, encargada de gestionar este caso. Su compañera del Partido Popular le indicó en la reunión mantenida el 11 de marzo de 2024 que la formación le ayudaría con esta situación. Sin embargo, desde un primer momento la llamaba a evitar los juzgados planteándoles preguntas como “¿de verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?”. Tales eran las palabras de Millán, que condicionaban que el PP la apoyara a que ella no interpusiera una demanda judicial.
El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia
Antes de que el Partido Popular de Madrid comenzara a ignorar a la concejala de Móstoles, hubo una reunión más, el 22 de abril, en la que trataron de persuadirla a tratar de evitar que este caso hiciera demasiado ruido. De esta manera, no solo le expresaron que no podían ayudarla, que no era posible abrir un protocolo de acoso, al no ser considerada como una trabajadora de la formación política.
Las palabras de Millán quedaban lejos de aquel "vamos a parar esto" que le expresó en la primera reunión del 11 de marzo, tanto que, en aquel segundo encuentro, quitaba importancia al asunto al asegurarle que "todas hemos aguantado muchas cosas en política".
Te dije: piénsalo, quizá te venga mejor dar un paso atrás, no pasarlo mal, que tu padre no lo pase mal... Tú eres una persona inteligente, ¿tú crees que vas a poder seguir trabajando allí?, porque yo creo que no
Alfonso Serrano le pedía que fuera ella la que solucionara el tema
En la primera reunión mantenida el 11 de marzo, también participó el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano. El político se incorporó a la reunión que la concejala de Móstoles mantenía con Ana Millán; sin embargo, sus palabras no estaban encaminadas a ofrecer una ayuda efectiva a la afectada, sino que pasaban, prácticamente, a pedirle que fuera ella la que solucionara ella la situación. Un hecho un tanto sorpresivo, teniendo en cuenta que era la de Móstoles la que acudía a ellos, desesperada, a pedir ayuda. Si bien, las palabras de Serrano parecían vaticinar lo que estaría por venir después, esos meses en los que fue ignorada por el PP.
¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución