“Somos lo que somos gracias a nuestros mayores”. Esto es lo que respondía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en 2024 a Esther, quien cuatro años antes sacaba a su padre de una de las residencias de la región ante los conocidos como protocolos de la vergüenza, que evitaron la derivación de internos a hospitales, y dado que su progenitor estaba “totalmente desatendido y maltratado”.

En septiembre-octubre de 2020, formaliza un cambio de Programa Individual de Atención (PIA) para abandonar el servicio de residencias por el de centro de día y atención en el domicilio, algo que la región obvia, con lo que le sigue pasando cobros durante medio año. Así, en febrero de 2021 contactan con ella para reclamar una “deuda” de su padre, dado que éste había fallecido.  

“Me llaman para decirme que como mi padre había muerto debía los meses de septiembre, cuando se produce el cambio de PIA, hasta febrero”, recuerda a ElPlural.com. “Les dije que podía preguntarle a él si había fallecido o si debía algo”, indica que les respondió en tono semi jocoso, pero muy enfadada: “No se habían puesto en contacto conmigo para nada salvo para esta miseria, que era falsa y no se habían molestado ni en mirar”.

Ahora, este periódico ha podido saber que Esther recurrió a “todos los canales” para obtener respuestas “a todos los niveles”. Entre ellos, aparece el nombre de la misma presidenta regional y de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez.

“Escribí a todo el mundo cuando supe lo que estaba pasando en las residencias y que nadie estaba haciendo nada”, refrenda la protagonista de estas líneas. Sin embargo, nadie le contestó, salvo el asesor técnico Edmundo Ahijón, con quien reconoce que hablaba “casi semanalmente”, aunque su respuesta tampoco la convencía. Él siempre le espetaba que la salida de su padre había sido “voluntaria”, de ahí el mantenimiento de los cobros, mientras que ella dejaba claro que el verdadero motivo de su decisión fue el “incumplimiento de contrato” por parte de la residencia.

El texto

Así pasan los meses, los años incluso, hasta que Ayuso le responde en forma de carta. Esto decía una misiva fechada a 16 de diciembre de 2024, una vez que el progenitor de su receptora había fallecido.

“Querida Esther:

He recibido su nuevo y atento mensaje y lo he leído con toda atención y consideración, tantas como las que he prestado a los escritos que me ha enviado hasta ahora, en su nombre o en el de otros familiares de personas mayores ingresadas en residencias. Le agradezco que vuelva a escribirme, aunque lamento profundamente el motivo de sus palabras.

Ante todo quiero decirle que siento mucho el fallecimiento de su padre, qepd. También quiero reconocer la entrega con que le cuidó durante sus últimos años, con su amor de hija. Como le dije en mi última carta, somos lo que somos gracias a nuestros mayores”.

Carta

 

La lideresa regional no se retracta: "Fracasados"

Las palabras de Ayuso chocan frontalmente no solo con la aplicación de los protocolos que privaron a 7.291 personas de recibir atención hospitalaria durante lo peor de la pandemia, sino también con el constante desprecio que la política del PP ha demostrado a las víctimas que no se cansan de reclamar justicia.

Hace una semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid llamó “frustrados” a quienes buscan reparar el daño que les ha causado toda esta situación. Y este jueves, volvía a humillarlas en la Asamblea: “Cuando yo dije que era una plataforma de frustrados, eran personas que estaban en esos mismos escaños en los dos partidos (PSOE y Más Madrid) en la pasada legislatura y que, como se quedaron fuera de las listas, montaron esa plataforma. Eso es ser fracasados”.

3.000 euros de factura

Volviendo al caso concreto de Esther, tuvo que pagar en torno a 3.000 euros que, asegura, no le correspondía. Su caso no es aislado, sino que afecta a centenares de ciudadanos madrileños; algunos de los cuales tuvieron que hacer frente a pagos a pesar de que sus padres, madres o abuelos habían fallecido.

El caso volvió al centro de la palestra hace unos días después de saberse que María, otra víctima de residencias, había ganado el pulso judicial a la Autonomía, por lo que el equipo de Ayuso tendrá que devolverle cerca de 700 euros.

Esther, que celebra como propia la noticia, asegura que a ella nadie le ha reparado de ninguna manera: ni económicamente ni con una reunión o similar para que alguien le explique qué pasó. “Solo quiero contar a la presidenta o a alguien de su equipo personalmente todo lo que hemos sufrido”, señala, aludiendo a un escenario que, destacan no solo le afectó a ella.

Esther no quiere perder la oportunidad en su relato de lamentar que “el sistema está pensado para que los cuidados no se puedan dar en casa”. “Mi padre percibía mil euros de pensión y con ese dinero había que pagar la residencia y tenía que vivir mi madre, que además terminó ingresando también en la residencia, en su caso por un accidente”, subraya.

“Yo solo podía pagar dos horas de cuidados en casa, mientras que la residencia, supuestamente, se encargaba de todo lo que mi padre necesitaba”, ejemplifica, reflejando una realidad que sufren muchas personas en nuestro país. “Mi padre no estaba ahí por capricho. Fue la última opción”, quiere dejar claro.

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