De primeras, cuando Ubisoft anunció que su nuevo Far Cry se localizaría en el condado de Hope, albergábamos pocas esperanzas. Juegos de palabras aparte, la ubicación parecía romper la línea tradicional. ¿Un Far Cry en Montana, Estados Unidos, alejado de escenarios paradisíacos y exóticos? Sin embargo, un par de minutos en Far Cry 5 sirven para despejar cualquier duda. Nada más extravagante que la América profunda y sus rednecks con gorra y peinado mullet. Nada más familiar que sus rancheras, las granjas y las Rocosas de la deshabitada Montana.

La trama que nos ocupa en cuestión nos recuerda de manera inevitable a episodios como los de Waco en Texas o a muchos capítulos de Criminal Minds. El condado de Hope se encuentra sometido bajo el yugo de la secta Las Puertas del Edén que dirige Joseph Seed, El Padre, con mano dura y locura a partes iguales. Se trata de un grupo ultrarreligioso con la misma querencia por el fin del mundo que por la Segunda Enmienda. Con la diferencia de que, además de armas de fuego, se creen con derecho a portar explosivos fabricados con fertilizante agrícola, lanzacohetes, aviones, helicópteros…

La historia nos deja caer en el principal rancho de la secta, donde acudimos en calidad de agentes de la ley junto a una compañera militar, un marshal y un sheriff con la inocente idea de detener al líder. Poca gente para enfrentarse a toda una secta de pirados armados hasta los dientes. Como os podéis imaginar, la cosa no termina muy bien y de buenas a primeras nos encontramos abandonados a nuestra suerte en un escenario tan grande como desconocido.

Los santitos

Además de los desquiciados sectarios, a los que los machacados habitantes de Montana llaman despectivamente santitos, Joseph Seed está acompañado de tres lugartenientes, sus hermanos: John, Jacob y Faith. Cada uno tiene sus propias características. John es un santo con pintas de vividor obsesionado por el pecado, para bien o para mal. Jacob es un exmarine responsable del entrenamiento militar de nuestros enemigos. Y Faith, conocida como la sirena, usa su figura y, sobre todo, la droga El Gozo para subyugar a sus fieles. Sí, como es tradición, en este Far Cry también hay droga dura y nos dará grandes momentos de delirio.

Tras la espectacular escena de inicio con Joseph, sus hermanos serán los que marquen los primeros compases del juego, por lo que el carisma del súper villano queda postergado de momento, frente a la presencia que tenía Vaas, del magistral Far Cry 3. Sin embargo, sus hermanos no se quedan atrás. Y en nuestra mano está decidir a por quién vamos primero, dado que cada uno de ellos controla una región del mapa diferente.

Porque la primera novedad que nos asalta con Far Cry 5 es la absoluta libertad para movernos por el mapa. Algo inherente a todo sandbox pero que siempre tiene pequeñas limitaciones con zonas del mapa cerradas o regiones donde los enemigos tiene tal nivel que cualquier acercamiento acaba con nuestra cara tapizando el suelo. Aquí somos rescatados por un preparacionista de los de escopeta en astillero y búnker antiguo que de una manera sutil hará la función de pequeño tutorial. Poco más necesitaremos dado que aquí no somos un joven hedonista en vacaciones pagadas por papá, sino un agente de la ley al que se le presuponen ciertas habilidades de serie.

Puntos de talento

Esa condición también ha producido un cambio en el sistema de habilidades, que se aleja de la mecánica RPG y de los árboles de habilidades –justo ahora que se imponían en otra saga de Ubisoft como Assassin’s Creed-. Aquí, en cambio, contamos con puntos de talento que se obtienen por medio de retos y desafíos en el juego, lo que nos obligará a ser más versátiles en nuestra manera de jugar. Una exigencia que nos hará probar diferentes armas, vehículos y equipamientos, pero que puede frustrar a quienes quieren especializarse en una sola manera de jugar.

En cualquier caso, los puntos de talento también pueden conseguirse a través de revistas especializadas en supervivencia que encontraremos en los escondites de preparacionistas. Estos lugares encarnan misiones secundarias que pondrán a prueba nuestro ingenio de manera siempre diferente para que demos con la manera de entrar en búnkers y refugios de personajes paranoicos  que han hecho acopio de dinero y armas.

Estos escondites, planteados como puzles, suponen un auténtico enganche y en ellos también encontraremos revistas al estilo de Jara y Sedal que nos desvelarán las mejores zonas del mapa para encontrar ciertas plantas, animales o peces. Sí, peces, porque Far Cry 5 también ha integrado la pesca en el juego y no será raro que alguna que otra vez nos sorprendamos a nosotros mismos echando las horas muertas a la búsqueda de nuestro campanu particular.

Pese a lo divertido que pueda ser estar lanzando sedal o incluso afrontar el desafío de luchar contra un oso colocado hasta las zarpas de Gozo, lo cierto es que en esta entrega se ha perdido el aliciente de la caza o el farmeo de plantas. Más allá de conseguir pasta gansa vendiendo pieles y carne, nuestras trofeos cinegéticos no sirven para craftear ampliaciones de la mochila o mejorar el equipamiento, algo que está reservado a los puntos de talento. Y algo tan complejo como curarnos aquí se ha reducido al uso de botiquines, mientras que las inyecciones que nos daban poderes momentáneos se han cambiado por homeopatía, lo que al menos cuadra muy bien con el trasfondo de sectas y locos.

Tocando las narices a la secta

Por el contrario, la personalización se ha centrado y ampliado en otros factores. El principal, la historia, con la posibilidad de empezar por donde queramos y con el lugarteniente que más rabia nos dé. Y, sobre todo, sin tener que preocuparnos de las tediosas torres o atalayas, cuya eliminación el juego se toma con humor y algún guiño. La evolución de la trama se realiza por puntos resistencia en una barra que muestra el cabreo que tiene con nosotros el hermano Seed de turno y que va creciendo según conquistemos los clásicos puestos enemigos, destrocemos sus propiedades o realicemos misiones.

En concreto, las misiones, divididas entre principales y secundarias, se pueden ir completando a nuestro libre albedrío. Sin embargo, la tensión es palpable según vaya creciendo el cabreo del lugarteniente de la zona. Por lo que podremos dedicarnos al completismo de secundarias y coleccionables, pero la presión ira en aumento y los enemigos nos irán persiguiendo de manera exponencial, hasta el punto de que cuando nos acercamos al momento crítico, el hostigamiento aéreo nos complicará la vida bastante. Una vez alcanzado el culmen, tendremos nuestro ansiado enfrentamiento a cara de perro con el hermano Seed correspondiente.

En cualquier caso, Far Cry 5 introduce momentos puntuales en los que aparece en pantalla el mensaje “Has sido marcado” y viviremos una secuencia y un desafío intensos que nos volverán a centrar en la trama principal de esta familia de locos. Además, cuenta con una narrativa que evoluciona y se adapta a tus decisiones en las secuencias de vídeo siguientes –que por cierto mantienen los logrados diálogos y doblajes de la saga-. De manera que, en definitiva, no se trata de que sigas la historia, sino de que la historia te siga a ti.

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Más personalización, menos personalidad

Este nivel ha sido completado por Ubisoft con un nivel de personalización hasta ahora desconocido en la saga. Esto es especialmente positivo en los atuendos y en los vehículos a nuestra disposición. Algo perfecto para celebrar la incorporación de las avionetas y que disfrutaremos a bordo de coches pintorescos o camiones con metralletas incorporadas. Además, se han implementado algunas mejoras en la conducción, bastante exasperante en anteriores entregas, que harán que disfrutes las pruebas de Clutch Nixon, un temerario especialista en cuya piel rememoraremos divertidas pruebas de piruetas sobre ruedas y en el aire.

Por el contrario, esta excesiva personalización tiene su parte oculta en el que posiblemente sea el mayor defecto de este Far Cry 5. El jugador puede elegir el género de su personaje, sus rasgos, su ropa… A cambio, en los diálogos eres un fantasma sin nombre al que llaman “agente” o “novato”. Tu personaje no tiene nombre, no tiene voz y por no tener, no tiene ni personalidad. Se nos ha privado de un protagonista con el que empatizar y con el que vivir un arco argumental que nos lleve, como pasaba en Far Cry 3, de ser un niño malcriado a una máquina de matar pseudoindígena tatuada hasta las uñas.

Algo que también se puede sentir con los antagonistas, aunque solo en cierta medida. Porque la familia Seed va sobrada de carisma, pero al diversificar su presencia, se echa en falta a veces la imagen del súper villano. Pero, en este caso, esa sensación se compensa con los soldados rasos de la secta que nos irán acosando por todos lados. De verdad, van muy locos, y la mayoría tienen bastante personalidad para aspirar a ser algo más que masillas con los que practicar el tiro al plato.

Gráficos y banda sonora
Donde sobresale Far Cry 5, como nos tiene acostumbrados, es en un aspecto visual impecable donde una vez más se ha sacado lo que parece el máximo partido al motor gráfico Dunia. Pero recordemos que, aunque ha recibido algunas mejoras, es el mismo desde el Far Cry 2. ¿Hasta dónde será capaz de llegar? Veremos. Pero lo cierto es que los paisajes de Montana lucen espectaculares y tan realistas que en algún momento tiene pinta de aparecer Kevin Bacon haciendo rafting en los torrentes cristalinos.

Desde los frondosos bosques de pinos hasta el pelaje de los animales, todas las texturas están muy logradas, incluso para haberlo jugado en una PlayStation 4 tradicional. Y, como no, el fuego, elemento indisoluble de la saga Far Cry, que podremos usar en nuestro favor para causar el caos. O que podrá darnos algún que otro susto de la manera más realista cuando nos veamos rodeados por culpa de ese señor con lanzallamas al que nos empeñamos en atinar en la mochila.

Y, tras las decepciones de los últimos Far Cry, volvemos a contar con un apartado sonoro elogiable. Aparte de por los doblajes y diálogos ya referidos, la banda sonora destaca por sí sola. Tenemos las canciones religiosas de la secta, con toques góspel y demás, con las que nos acosarán en sus campamentos, bien por megafonía, bien con unas rancheras cargadas hasta arriba de altavoces para extender la palabra del Padre y del resto de la saga Seed.

Pero, por encima de todas las cosas, están los hits emblemáticos que sonarán con acierto en momentos elegidos. Como escuchar a bordo de un camión destructor el tema Barracuda mientras revientas barricadas enemigas o el jazz sexy que suena mientras buscas a toros apareándose con vacas para una de las misiones más extrañas y divertidas de la historia de la saga.

Multijugador

Mención aparte merece el modo multijugador, que nos permitirá disfrutar con un amigo en modo cooperativo de la historia. Habrá permios para todos, aunque el progreso solo se lo quedará el anfitrión. Sin embargo, para los lobos solitarios, se incluyen los especialistas, PNJ que iremos encontrando por la partida con habilidades especiales. Hablamos de un perro que te marcará a los enemigos, de un aviador que lanzará bombas a nuestro capricho, o una francotiradora para asustar o ajusticiar enemigos. Y así hasta nueve, aparte de otros pistoleros del montón a los que podremos contratar para que nos refuercen en nuestras incursiones.

Y, por último, está la versión para los que les sobran los amigos. Far Cry 5 Arcade, el frenético modo multijugador al que, con acierto, se puede acceder desde múltiples máquinas antiguas de arcade colocadas en bares y locales. En sus alocados mapas, salpicados con guiños a otros juegos de Ubisoft, podremos disfrutar de partidas clásicas por equipos o del modo todos contra todos. Y en el caso de que esto se quede corto, siempre podremos echar mano del modo edición y de las variables de opciones de juego para estirar hasta el infinito la experiencia.

CONCLUSIÓN

Far Cry 5 es más de lo mismo. Y eso es una maravilla. Es más Far Cry. Es Far Cry gigante por un euro más. Enemigos desquiciados y desquiciantes, libertad absoluta, disparos, acción, caos, desenfreno y muchas, muchas explosiones. Si nunca te ha gustado la saga, este no es tu juego. De hecho, no es tu análisis. ¡Fuera! Aunque dudo que hayas llegado hasta aquí. Si, por el contrario, eres fan, o si jugaste al Far Cry 3 y te fascinó, estás de enhorabuena. Esto es lo que estabas buscando. Relájate –mientras te dejen los Seed- y déjate llevar.

Es cierto que el juego ha incluido algunos cambios que afectan de manera directa a ciertos pilares del juego, pero el cómputo global es muy positivo. Y es mejor perder algunos detalles si se respeta esa sensación de inmersión que se había perdido en las últimas entregas. Y que, sobre todo, ha supuesto todo un acierto a la hora de elegir la localización de Far Cry 5, alejándose de postales turísticas y llevándonos a la América más cruda y profunda.

Además, Far Cry 5 supone un aldabonazo en la estrategia de Ubisoft de los últimos tiempos. La compañía francesa ha apostado por buscar la sinergia entre sus diferentes filiales en lugar de ir pasando las sagas de unas manos a otras. Y, sobre todo, ha decidido espaciar sus obras, en lugar de intentar exprimirlas hasta llegar al hastío. No ha matado a sus gallinas de los huevos de oro, sino que las ha dado unas merecidas vacaciones de las que han vuelto con el guapo subido. En pocos meses, lo ha demostrado primero con Assassin’s Creed Origins y lo ha vuelto a hacer con Far Cry 5. Menos es más. Mucho más.