Como se sabe, las nuevas previsiones del Banco de España han señalado que el PIB español caerá el 1,5% en 2012 y que tendrá un ligero crecimiento del 0,3% en 2013. Pero matiza sus propias predicciones. “Las presentes proyecciones –dice el informe- se basan en la adopción de medidas presupuestarias de una magnitud suficiente para reducir el déficit público desde un nivel de alrededor del 8% en 2011, según la última estimación proporcionada por el Gobierno, hasta el 4,4 % del PIB en 2012 y el 3 % en 2013. Con este objetivo se ha supuesto, junto a las medidas que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 30 de diciembre de 2011, la adopción de otras adicionales que será necesario aplicar para el logro de los objetivos fijados y que, en ausencia de información específica acerca de su composición, se ha supuesto que estarán especialmente concentradas en la reducción del gasto público”. Esto, en lenguaje vulgar, quiere decir, que la cosa puede empeorar o mejorar, dependiendo de lo que haga el nuevo Gobierno. Y ¿Qué hacer?


La subida de impuestos, mal
Para empezar, el Banco de España le recuerda al Gobierno que su primera medida ha sido subir impuestos y que eso no es bueno para que la economía crezca en un momento de debilidad. “El retroceso de la demanda nacional –añade el estudio- resulta de la confluencia de un fuerte descenso de sus componentes público y privado, en un contexto en el que el gasto de las familias se verá restringido por el impacto de la consolidación fiscal sobre las rentas de estos agentes y por el menor empleo”.


O lo que es igual, que al haber subido el impuesto sobre la renta, las familias van a disponer este año de menos dinero y la recesión se agudiza por ello, ya que a una menor capacidad de gasto le sigue siempre también una menor demanda. Por otra parte, el recorte de gasto público para reducir el déficit acarreará menos inversión y eso no ayudará a la disminución del paro.


Más desempleo
Una solución posible para intentar ganar tiempo por la vía rápida en la reducción del déficit sería la subida del IVA, pero el Banco de España no lo ve claro. El informe estima que la inflación de 2012 se situará en el 1,5% y que en 2013 caerá incluso al 1,2%, debido fundamentalmente a dos factores: la caía de la demanda que llevará a las empresas a bajar márgenes y la reducción del empleo (que preé en un 3% para 2012) que provocará una salida más dilatada de la crisis.


Si el Gobierno eligiera el camino de la subida de los impuestos indirectos, esta inflación se dispararía porque los empresarios trasladarían a los precios al menos una parte de la subida del impuesto y España podría entrar entonces el club de los países que tienen una economía en retroceso con una inflación en alza (la denominada estanflación), que mina la capacidad de recuperación de las familias.


No bajarán los tipos de interés para los consumidores
Para terminar con la teoría del milagro según la cual el triunfo del PP y la vuelta de la confianza terminarían con los problemas, el Banco de España resalta que sus proyecciones están hechas sobre la base de que en los próximos dos años los tipos de interés en la eurozona seguirán bajos (ahora el tipo oficial es del 1%), pero que la prima de riesgo española no bajará mucho más en 2012 y 2013.


De hecho el informe dice que los cálculos están realizados con una prima de riesgo media de 350 puntos básicos (aproximadamente la misma que tiene España en las últimas semanas), lo que tampoco contribuirá a dar alegrías a quienes pidan créditos, puesto que los tipos reales que aplicarán los bancos para prestar dinero no bajarán en los próximos dos ejercicios.


El BCE pide reforma laboral para tener menores costes salariales
Pero el Banco de España no podía dejar pasar la ocasión de elaborar un informe con un Gobierno recién llegado para volver a insistir en lo que lleva machacando varios años: en una reforma laboral que reduzca los costes salariales globales de la economía para elevar así la productividad. La teoría que vienen defendiendo los estudios del Banco de España durante los últimos años señala que la productividad de la economía española solo es capaz de subir a base de despedir trabajadores. Ello provoca que el coste salarial total se reduzca porque hay menos mano de obra y así el gasto de personal por unidad producida caiga, pero no porque quienes trabajan cobren menos, sino porque las cosas se hacen con menos personas trabajando.


Para deshacer ese nudo de la economía española, el Banco de España, con la oposición frontal de los sindicatos, propone una política continuada de moderación salarial. “Una reforma del mercado de trabajo y otras reformas estructurales que acrecentaran la sensibilidad de los salarios y los precios a la posición cíclica de la economía darían lugar a una mayor moderación de las presiones inflacionistas”, dice el último informe. Lo que vuelve a proponer es que, en un modelo copiado casi al pie de la letra del alemán, los salarios se acomoden a los ciclos y si la economía baja, los sueldos también. De ahí el miedo que tienen los gobiernos alemanes a la inflación porque con políticas de sueldos bajos o empleos a tiempo parcial para capear las crisis, las subidas de precios pueden desencadenar reacciones sindicales y sociales más virulentas.


Toca esperar a las elecciones andaluzas para saber la verdad
¿Qué propone entonces el Banco de España? “En el ámbito del mercado de trabajo, la aprobación de una reforma integral de los mecanismos de negociación salarial y de las condiciones no salariales, así como de las modalidades de contratación, contribuiría a la reactivación del crecimiento a medio plazo y generaría efectos positivos sobre las expectativas”. A cambio, también pide al nuevo Gobierno que se defina. “Una definición temprana de la composición de las medidas que deben permitir la corrección del desequilibrio presupuestario tendería a reducir la incertidumbre”. Vamos, que deje dicho por escrito cómo va a dejar los impuestos, pero eso no ocurrirá hasta después de las elecciones andaluzas.