El Banco de España anuncia una una "desaceleración" mayor que la prevista por el Gobierno para 2017. El organismo supervisor estima ahora, según sus nuevas proyecciones oficiales, que la economía española crecerá en 2016 al 3,2%, para pasar en 2017 a hacerlo en un 2,5%, en 2018 al 2,1% y en 2019 al 2%. En cuanto a la tasa de paro, bajará desde el 18,5% actual al 14,5% en 2019. Este ritmo es peor que la previsión aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 2 de diciembre, que apuesta que la economía española se desacelerará al 2,5% en 2017, pero que mantendrá un ritmo de crecimiento estable en 2018 y 2019 del 2,4%. El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró que la tasa de paro bajaría al final de la legislatura en 2019 al 13,8%.

Subida del petróleo y rebaja del IRPF

El Banco de España, cuyo Gobernador Linde se ha caracterizado por un apoyo incodicional a Rajoy, sostiene que la economía aún está mostrando una "notable fortaleza" y por eso ha revisado ligeramente al alza su previsión para este año una décima y dos décimas para el próximo. Sin embargo, también sostiene que se inicia la desaceleración, porque no se contará con el 'viente de cola', como un precio del petróleo muy bajo, por la rebaja del IRPF de los dos últimos ejercicios y porque "predominan los riesgos de índole negativa".

Pide nuevas reformas estructurales

Según el Banco de España, para que España logre crecer por encima de sus previsiones habría que acometer "la aprobación temprana de medidas en la línea de nuevas reformas estructurales", porque "tendería a paliar la vulnerabilidad de la economía ante perturbaciones externas". Según el informe remitido al Banco Central Europeo, "la reanudación de la consolidación presupuestaria, que podría comportar un menor dinamismo de la actividad a corto plazo, resulta prioritaria para mitigar las vulnerabilidades de la economía española ante eventuales cambios en las condiciones de financiación en los mercados internacionales".

Entre los elementos positivos señala que la formación de Gobierno en España "ha comenzado a disipar las incertidumbres acerca del curso futuro de las políticas económicas".