Economía
En la imagen, la céntrica Calle Postigo de San Martín, en Madrid. EFE/Archivo
En la imagen, la céntrica Calle Postigo de San Martín, en Madrid
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EFE/Archivo

La OCDE advierte de la desigualdad entre los pensionistas españoles

"Será difícil garantizar una pensión decente a las personas con bajo nivel educativo y a las mujeres"

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Mié, 18 Oct 2017

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido de que España sufrirá una mayor desigualdad en los ingresos de los futuros pensionistas, en comparación con el resto de países más avanzados.

En un informe difundido hoy, la organización, que integra a los 35 países más desarrollados, explica que para España, debido a las carreras laborales irregulares (con menores periodos de cotización y menores derechos a una pensión), "será particularmente difícil garantizar una pensión decente" a las personas con bajo nivel educativo y a las mujeres.

España, el segundo país más envejecido
“España no dispone de fuertes redes de seguridad que redistribuyan los ingresos de las pensiones, al contrario que muchos países de la OCDE que tienen estos mecanismos como complemento de los esquemas ligados a los ingresos previos”, dice el informe.

“El rápido envejecimiento de la población española va a magnificar los problemas creados por unos ingresos insuficientes y una mayor desigualdad entre los futuros pensionistas”, añade el estudio, que advierte de que España se convertirá a mediados de siglo en el segundo país más envejecido de la OCDE, después de Japón. La organización pide a los políticos actuar "urgentemente" para afrontar los retos que plantean este envejecimiento y la evolución del mercado laboral.

El proceso de envejecimiento general que se constata en el mundo desarrollado e incluso en buena parte de los países emergentes, va a ser particularmente agudo en España, donde la proporción de mayores de 65 años respecto a la población de 20 a 64 años pasará del 30,4 % en 2015 (28 % de media en la OCDE) al 75,5 % en 2050 (53,2 %).

Esa será la segunda tasa más elevada de los países miembros de la organización sólo por detrás de Japón (77,4 %) y por delante de Italia (73,9 %) o Portugal (72 %), por no hablar de Alemania (63,7 %), Francia (51,4 %) o el Reino Unido (46,4 %).

Esa evolución tendrá consecuencias directas en muchos aspectos, en especial sobre la financiación del sistema de pensiones, la mayor necesidad de cuidados a los mayores, y la posible escasez para cubrir la demanda de mano de obra.

La alta tasa de paro
El alto nivel de desempleo y de inactividad es, consecuentemente, uno de los grandes motivos de preocupación. Al respecto, los autores del informe hacen notar que la tasa de desempleo sigue siendo el doble de la que había antes de la crisis, y que es muy superior entre los que tienen un bajo nivel de educación (26 %) que entre los que disponen de estudios superiores (11 %).

En paralelo, entre los jóvenes de 15 a 29 años, el porcentaje de "ninis" -ni trabajan ni están en el sistema educativo ni en proceso de formación- todavía se sitúa en el 22 %, seis puntos porcentuales más que antes de la crisis.

En este contexto de dificultades de inserción laboral de los jóvenes, la fractura entre generaciones se ha agudizado más en España que en otros países de la OCDE: los ingresos del grupo de 60 a 64 años se han incrementado un 25 % más que en el de 30 a 34 años, frente a una media del 13 % en los 35 países miembros de la organización.

Pero el problema de la exclusión del mercado laboral afecta también a los activos de mayor edad, como lo pone en evidencia el porcentaje de los que tienen un empleo en el grupo de 55 a 64 años: un 49 % en España frente al 59 % de media en la OCDE.

Los nacidos en los años 60
Desde el estallido de la crisis financiera, la edad efectiva de jubilación, que había aumentado anteriormente, se ha estancado en torno a los 63 años, es decir por debajo de la edad legal.
Por todos esos elementos, la organización considera fundamental favorecer el inicio de la vida activa con una transición "suave" entre el sistema escolar y el laboral, limitar el impacto de las pérdidas de empleo y luchar contra el paro de larga duración.

Los autores del informe advierten de que en términos generales -no sólo para España- las desigualdades económicas y sociales entre los mayores corren el riesgo de agravarse conforme lleguen a la edad de jubilación las generaciones que han experimentado recorridos laborales más "irregulares".

El cambio se producirá a partir de los nacidos en los años 1960 y lo sufrirán sobre todo las personas con menor nivel educativo, cuya esperanza de vida es notablemente inferior: a los 25 años, casi 8 años menor que la de un joven con estudios universitarios.