Los veranos suelen ser críticos para la sanidad pública, en particular, debido a las vacaciones del personal. Este es el argumento que suelen utilizar las administraciones, pero que deja entrever las costuras de un sistema que, debido a recortes en personal y recursos previo, ve como en estos meses estivales las cosas alcanzan niveles preocupantes.
En Galicia esto se repite verano tras verano, con zonas como las próximas a Sanxenxo, en la provincia de Pontevedra, donde las quejas de los usuarios ponen de manifiesto una escasez de personal muy evidente.
Sin embargo, este año, se está viviendo un “verano negro”, tal y como lo describió estos días Montse Prado, portavoz de Sanidad del Bloque Nacionalista Galego, en la sanidad gallega. El motivo es la acumulación de “hasta dos meses de espera para una cita en Atención Primaria”, a lo que se suman “hospitales desbordados en los que, en algún caso, los propios profesionales advierten de un riesgo real de colapso por falta de personal”.
En su denuncia, la dirigente del BNG citó lo que denominó “desatención sanitaria continúa” y que sigue aumentando en Galicia.
En este sentido, recordó que “son reiterados los testimonios, denuncias, informes y movilizaciones vecinales que confirman esta realidad” en toda la región.
A modo de ejemplo, la diputada nacionalista citó el caso de Viveiro, en la costa lucense, “donde una vecina pidió cita en julio y se la dieron para septiembre, dos meses después, en un centro de salud que actualmente dispone de solo seis médicos y médicas, cuando debería contar con 11”.
Algo similar ocurre en Salvaterra, Pontevedra, que también padece esta falta de profesionales “con un solo facultativo de los cinco que debería haber y algunos días incluso sin ninguno”, Pontesampaio, en la misma provincia, que en la actualidad no dispone de médico, según aseguró Prado, o O Grove, en la zona pontevedresa donde más turismo se da cita y que pasa en estos meses de verano de una población de 10.000 a entre 40.000 y 50.000 personas, para lo que “dispone de dos médicos menos de lo habitual”.
También en los hospitales
Los ejemplos se repiten, pero solo en esta misma provincia, en lugares como Ponteareas, “sin asistencia en la unidad de salud mental” o el área de O Salnés “la ambulancia medicalizada que debería salvar vidas” llegó tarde la semana pasada “a un infarto en Ponte Arnelas, concretamente con 20 minutos de retraso por tener su base en Sanxenxo en lugar de en el Hospital do Salnés”.
La enumeración de Montse Prado también alcanza a los hospitales. Según comentó, en este centros la situación “es igual de preocupante”, advirtiendo de que en el CHUAC de A Coruña “hay cuatro pasillos habilitados para atender a pacientes porque las urgencias se han desbordado”. Sobre esto se hizo eco de lo dicho por el propio coordinador que “reconoció un riesgo real de colapso por falta de personal”, en un hospital que, además, tiene “más de 130 camas cerradas”, otra de las prácticas habituales en la sanidad gallega durante estos meses.
Pero el de A Coruña no es el único que presenta unas condiciones más que preocupantes. El de Santiago de Compostela “lleva meses con pacientes en los pasillos”, el Álvaro Cunqueiro de Vigo “se están cancelando habitualmente operaciones quirúrgicas, hasta 12 en un solo día, por falta de enfermeras, camas y camas de reanimación, estas últimas ocupadas por pacientes que tendrían que estar en planta”. Y en el Hospital Montecelo de Pontevedra, ahora en pleno proceso de ampliación, se contabilizan “más de 700 urgencias en un día, casi 200 camas cerradas”, con un centro que, a juicio de Prado, “también está desbordado”.
En Ourense se dan situaciones similares, con dimisiones por parte de profesionales y protestas de los usuarios.
Para la parlamentaria gallega, mientras todo esto está ocurriendo a día de hoy el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, “pasea por Galicia vendiendo normalidad, humo a través del chat, diciendo que la atención está garantizada, que las camas siguen ahí y que la culpa es del aumento de la demanda”.
A la vista de estos datos y de las quejas recurrentes por parte de pacientes y familiares, no han funcionado los planes que la Xunta ha preparado para la sanidad pública y que el presidente Alfonso Rueda se encarga de 'vender' desde hace meses, con la marcha atrás en algunas de las decisiones o propuestas planteadas. Para Prado no es más que “humo y más humo mientras la gente espera, mientras las vidas están en riesgo, mientras toda Galicia repite lo mismo: no hay personal, hay camas cerradas, las urgencias están colapsadas y las esperas se multiplican”.
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