Con centenares de horas de pantalla a sus espaldas, Sarah Santaolalla afronta su primer proyecto en solitario. La salmantina forma parte del once inicial de La Séptima, donde presentará su primer programa a partir del próximo 5 de noviembre, fecha en la que el proyecto capitaneado por José Miguel Contreras comenzará sus emisiones. Aunque por el momento sus presentadores han podido dar a conocer grandes detalles sobre los formatos, en toda una declaración de intenciones, la analista política ha asegurado a ExtraTele que en su espacio no hay cabida para "negacionistas" ni debates que no cumplan con la ética o el rigor.
Pregunta: ¿Cómo estás después de esta presentación oficial de La Séptima?
Respuesta: Muy bien, muy nerviosa e ilusionada. He sido un mar de lágrimas. Cuando me llamen folclórica y dramática estará justificado, pero es la noticia de mi vida y es un momento muy emotivo ver a toda la gente que ha trabajado para este proyecto ver que sale a la luz. Yo no he sido mamá nunca, pero lo he sentido como un embarazo y he sentido que hemos llegado al parto y son gemelos. Unos gemelos muy graciosos y muy trabajadores. Ha sido una alegría y estar aquí con todos vosotros y vosotras que os respeto, os admiro y estáis haciendo un currazo.
(P): Eres la benjamina de la plantilla y es tu primer programa, pero llegas sin ningún miedo. Aquí has dicho ‘yo vengo a liderar’.
(R): Hay estas frases de flipado que tiene uno, luego me darán un tirón de orejas. Yo había presentado radio muchos años, pero nunca un programa de televisión. Llevo muchas horas en pantalla, porque incluso llevo más horas que muchos presentadores, porque estás en una tertulia por la mañana, por la tarde y por la noche en el mismo día, pero es mi primera vez, pierdo la virginidad en Vitoria.
Entonces tengo muchísima ilusión. Antes me decían que era la edad, pero me haría la misma ilusión con 50. Es el momento, me apetece y además yo había tenido ofertas de otras cadenas y programas, pero sabía que tenía que escoger esta. Sabía que la señal era coger esta y he dicho que no y he rechazado cosas por coger esta.
(P): Por el momento solo habéis dado unas pinceladas, porque todavía no nos podéis contar gran cosa. ¿Qué va a haber y qué no va a haber en tu programa? ¿Cuáles son tus líneas rojas?
(R): Me han prohibido que no diga grandes cosas. Va a haber mucho periodismo, mucha verdad, mucho mundo digital, porque yo quiero traer esto. Parece que a veces miramos desde lejos y con una superioridad a lo que pasa en las redes, pero es que en las redes también pasan cosas buenas. Yo quiero unir esto de la tele con lo que pasa en un teléfono móvil, y que podamos estar juntos en esta batalla y en esta trinchera.
Lo que no va a haber son negacionistas. En mi programa no te vas a encontrar un debate de un terraplanista y un científico. No te vas a encontrar un debate entre una víctima de violencia de género y un maltratador. No te vas a encontrar un debate de violar está bien o violar está mal. Pero es que esto está en la tele. Yo me he tenido que ir de muchos platós de televisión porque lo que se estaba haciendo no era ni periodismo ni decencia.
Hay que reivindicar que esto no se haga y que se vuelva a normalizar el ser una buena persona. Y ser una buena persona pasa porque no sientes a energúmenos y a gente que no respeta, a gente que vulnera derechos humanos en tu mesa. Así que yo me niego. El día que yo siente a un negacionista será mi último día.
(P): Contabas que tu aterrizaje en La Séptima se debe, en parte, al "ruido bueno", pero esto implica que hay un ruido malo. Desde que se conoció la existencia del canal ya se han comenzado a escuchar teorías y críticas. ¿Estás preparada para que te lleguen aún más ataques? Porque has vivido un año muy complicado.
(R): Me dan ganas hasta de mirar a cámara y decir si no habéis podido conmigo, ¿ahora cree alguien que va a poder? Para que lo sepa la audiencia, no solo he pasado insultos o amenazas, he pasado filtraciones y no solo de mi teléfono móvil que ardía con llamadas a las cinco de la mañana con amenazas de muerte, sino de mi dirección de casa. He pasado tener a acosadores a la puerta de mi casa. He pasado animales muertos en un buzón. He pasado cómo han vandalizado con grafiti tumbas con mi nombre y amenazas de muerte.
He pasado un calvario. Entonces, que ahora critiquen si voy a presentar, si lo voy a hacer bien, mal o regular, es que no me puede dar más igual. He creado una piel de elefante y ya hay pocas cosas que te hagan daño. Te hace daño de periodistas que respetas, de gente a la que quieres y de gente que sabes que habla con criterio. ¿Pero de cuatro cafres que te digan que si las rodillas las llevas bien? De puta madre las llevo. Tengo más dignidad que estos que comentan. Entonces llego en un momento en el que personalmente estoy más fuerte que hace un par de años.
Aquí la edad sí juega un factor. A mí me podrían haber matado psicológicamente con 24, 25, 26, 27 años. Han jugado a un juego muy tramposo que ha sido debilitar a una persona por tierra, mar y aire. A mí me han pedido el cese de Televisión Española. El único tertuliano al que se le ha pedido. Nunca habían registrado tantas preguntas parlamentarias sobre un tertuliano.
Bienvenida sea la crítica. La crítica es legítima, la violencia es injustificable.
(P): Vamos a cerrar ya con ese lado dulce vez del estreno de La Séptima. ¿Cuál es tu deseo para el 5 de noviembre?
(R): Que salga todo bien. Creo y deseo que los españoles nos vean, que nos pongan en su pantalla, que nos acompañen durante todo el día, que nos lleguen esos mensajes de afecto, que nos lleguen también esas opiniones de mejorar algo, de darle una vuelta. Pero que todo llegue y que ojalá todos tengamos mucha suerte y vayan las cosas muy bien, porque creo que nos lo merecemos.
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