Esta semana se cumple un mes desde que se produjera el desalojamiento del mayor asentamiento de personas sin hogar de Cataluña, el antiguo instituto B-9 de Badalona, en el que habían llegado a vivir más de 400 migrantes. El desahucio, que se convirtió por su gravedad en noticia de gran relevancia a nivel nacional, dejó a un gran número de los desalojados en la calle a las puertas de las Navidades y en un momento especialmente complicado debido al frío y las lluvias. Muchos de ellos se asentaron bajo un puente de la carretera C-31 en el que todavía una cuarentena malviven ante la inacción del Ayuntamiento de Xavier García Albiol. Una situación que incluso ha provocado que algunas de estas personas hayan tenido que ser ingresadas debido a enfermedades y lesiones agravadas por encontrarse a la intemperie.
Así se asegura a ElPlural.com desde Badalona Acull, una plataforma solidaria formada por varias entidades municipales. Uno de los portavoces de la asociación, Carles Sagués, explica que, a pesar de que el Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat y las entidades han realojado a muchas de las personas que se encontraban bajo el puente de la C-31, todavía queda una cuarentena de desalojados a quienes está costando mucho realojar, especialmente desde que hace alrededor de dos semanas se acordara que la gestión pasase a manos de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Badalona. “Ahora estamos en un impás, desde hace 8 o 10 días, en el que está costando mucho realojar a nadie más”, cuenta.
Lesiones y enfermedades agravadas por el sinhogarismo
Por lo tanto, el futuro de los desalojados que siguen viviendo en Badalona es incierto, ante un Ayuntamiento que hasta ahora ha optado por no hacer nada para resolver un problema que supone un riesgo para la vida y la salud de dichas personas, entre las cuales ya ha habido gente hospitalizada. Jaume Ventura, miembro de Badalona Acull y de la entidad Justícia i Pau, afirma que entre los desahuciados “hay gente que ha ingresado en el hospital de Can Ruti con lesiones importantes de heridas y por enfermedades” y que también se ha atendido a personas sin hogar enfermas en el centro de atención primaria (CAP) más cercano al puente, que es el CAP Sant Roc.
Ventura detalla que él ha visitado a varios de los ingresados; entre ellos a uno al que tuvieron que amputarle un dedo debido a que tenía una herida que, al no ser atendido, no se pudo curar. “Estamos hablando de lesiones bastante comunes que se agravan cuando no son asistidas en su día. Si me hago un corte y no me lo desinfecto, la infección se puede convertir en una asepsia”, remarca. Por su parte, Sagués cuenta que al asentamiento bajo la C-31 han acudido ambulancias para llevarse a personas con problemas de respiración y pulmonares agravados por el hecho de vivir en la calle en época de frío y lluvias.
A los casos de problemas de salud físicos, se suman las enfermedades mentales que padecen algunos de los desalojados. En este sentido, Ventura denuncia que en el campamento levantado bajo el puente hay gente que necesita cuidados de salud mental, pero que al vivir en la calle ha sufrido un proceso mental que hace que les cueste aceptar muchas cosas. “Esto tendría que estar en manos de profesionales. Por muy buena voluntad que tengamos, no podemos hacer nada, sino que deben hacerlo profesionales como trabajadores sociales o expertos en temas de psicología y psiquiatría”, añade.
El temor ante la inacción del Ayuntamiento de Badalona ahora que vuelve a encargarse de la gestión
En cuanto a la gestión que el Ayuntamiento de Albiol está llevando a cabo en estos momentos, Sagués subraya que esta le competía desde un principio, pero que fue asumida por la Generalitat debido a la inacción del Consistorio. Según el portavoz de Badalona Acull, lo que están haciendo los Servicios Sociales municipales en estos momentos es una actuación de cribado, preguntando a los desalojados por su identidad y sus datos, pero señala que no les consta que se haya ofrecido ninguna alternativa a ninguna de estas personas. “Yo creo que deben estar contrastando los datos que recibieron con los que ya pudieran tener, que eran escasos”, indica.
En este contexto, desde la plataforma se teme que la gestión del Ayuntamiento sea equivalente, como hasta ahora, a inacción y esperan que, después de la recogida de información, Albiol plantee alguna propuesta para resolver la situación de los desalojados. Estas personas que continúan viviendo en el asentamiento bajo el puente de la C-31 se encuentran en una situación especialmente complicada debido a que son las que se considera que tenían un perfil más complejo, como apunta Ventura.
Ventura manifiesta que en las entidades están “bastante preocupados” porque los Servicios Sociales del Ayuntamiento no muestran voluntad de reconducir la problemática. Asimismo, sostiene que el Gobierno municipal de Albiol, a diferencia de otros como el de Barcelona o el de Manresa, no ha querido colaborar con las organizaciones sociales, dejando clara su intención de “actuar por su cuenta”. “Es muy preocupante avanzar juntos en este sentido”, declara.
La política de aporofobia de Albiol
Además, Ventura critica que una ciudad con más de 200.000 habitantes como es Badalona no cuente con ningún albergue social, debido a que el Ayuntamiento cerró el albergue de Can Bofí Vell en abril de 2024. También expone que el municipio tampoco tiene ningún centro de emergencia habitacional ni ningún comedor social, a pesar de que, según el miembro de Justícia i Pau, el Consistorio cuenta con un local que podría habilitar para ello, pero no lo quiere abrir aunque las entidades se hayan ofrecido a aportar alimentos.
Para Ventura, la política de Albiol se basa en la aporofobia, que es el odio y rechazo a las personas pobres, asegurando que el alcalde del PP quiere que las personas pobres se vayan de la ciudad y no pretende realizar ninguna acción de integración. Por esta razón, opina que Albiol busca enfrentar a pobres con gente todavía más pobre, como se vio con los grupos de vecinos que protestaron en contra de que algunos desalojados del B-9 fueran acogidos por la parroquia Mare de Déu de Montserrat, llegando a impedir que pernoctaran en esta, y en contra de que ocuparan el albergue cerrado de Can Bofí Vell.
El peligro de los ataques de Albiol a los desalojados
Dos sucesos que Sagués explica que pudieron ser provocados por los constantes ataques de Albiol a los desalojados y señala que las autoridades deben tener responsabilidad con lo que dicen y con lo que hacen. “La máxima autoridad de Badalona va diciendo que había un grupo de delincuentes y que son un peligro. Entonces, si no conoces la realidad, puedes creer que esto es así. Es triste y es peligroso que pueda haber personas que reaccionen de esta manera y que una iglesia no pueda hacer una de las funciones fundamentales para el cristianismo, que es ayudar a quien lo necesita”, manifiesta.
Sagués opina que actualmente Albiol ha rebajado sus ataques a los desalojados, pero cree que esto se puede deber a las denuncias judiciales que se han presentado en su contra por delito de odio, entre otros. “Yo creo que ha modulado su comportamiento y sus declaraciones, pero esperamos resultados”, expresa.
La relación entre los desalojados y los vecinos, más tranquila de lo esperado
En cuanto a la relación que está habiendo entre las personas que se encuentran en el campamento debajo del puente, Sagués revela que esta ha transcurrido con más tranquilidad de la que nadie se podía imaginar y que no se ha generado ningún conflicto más allá de algún problema puntual. A pesar de ello, remarca que es necesario que la situación se solucione lo antes posible. “No es bueno ni para la gente que vive bajo el puente ni para la gente del entorno tener allí todo un campamento instalado con todo lo que significa para la vida diaria”, manifiesta.
Por otro lado, frente al odio hacia las personas en situación de pobreza y sinhogarismo, Ventura defiende que la única manera de combatir esta tendencia es “humanizar las calles con personas voluntarias que van a ayudar a esta gente”. Por esta razón, ha reivindicado el frente común que las entidades quieren crear para plantar cara a las políticas de Albiol. “El lunes pasado tuvimos una reunión con entidades de todo tipo y hemos quedado que de aquí a 15 días nos volveríamos a ver para unir fuerzas y demostrar que hay mucha gente que quiere otra manera de gobernar y que la gente más débil también forma parte de la sociedad”, declara.