Andalucía es la tercera comunidad autónoma con mayor tasa de riesgo de pobreza o exclusión social infantil (tasa Arope), con un 51,1 por ciento, lo que supone unos 834.000 niños, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV 2014) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto significa uno de cada dos niños en la región y un incremento de casi seis puntos porcentuales respecto a los datos de 2013. Estos y otros datos han sido aportados este miércoles en rueda de prensa por Unicef Comité Andalucía, que ha presentado el informe 'Situación de la Infancia en Andalucía 2015. Pacto Andaluz por la Infancia: por el cumplimiento de los compromisos', donde, entre otras cuestiones, considera "urgente" la necesidad de un plan integral que sitúe a la infancia en el centro de las políticas públicas y de los presupuestos. Este informe trata de identificar los grandes retos que obstaculizan el avance en la protección y promoción de los derechos de la infancia en Andalucía, porque "no solo queremos quedarnos en las cifras, sino que intentamos un compromiso de todos para que los niños puedan gozar de sus derechos", asegura el presidente de Unicef Comité Andalucía, Ricardo García Pérez, quien alerta de que "la situación es muy delicada". LOS CRITERIOS DE LA EXCLUSIÓN Así, el profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, Salvador Pérez-Moreno, ha explicado que la tasa de exclusión social tiene en cuenta tres aspectos como son la pobreza, la privación material severa y la baja intensidad laboral. De este modo, y atendiendo a la tasa Arope, "el riesgo de pobreza infantil atendiendo a los ingresos de los hogares las tasa se sitúa en 44,4%, con un incremento significativo en relación a datos del año anterior", señala. Además, y en los que respecta a privación material, "el porcentaje de niños que vive en hogares con carencia material severa está en torno al 10% en Andalucía --no poder hacer frente a pagos imprevistos o poder comer carne o pescado varias veces a la semana--". Por último, en cuanto a lo laboral, "en torno al 24% de niños en Andalucía viven en hogares con baja intensidad de trabajo, muy conectado con las altas tasas de paro de la región, por encima de la media nacional". "Si comparamos los resultados de la tasa Arope para la infancia con los resultados para la población total de la comunidad, se aprecia que los niños conforman uno de los colectivos con mayor riesgo de pobreza o exclusión social en Andalucía", asegura Pérez-Moreno. REDUCCIÓN DE INVERSIÓN EN LA INFANCIA En cuanto a la inversión, se observa un descenso del presupuesto en Andalucía durante el peor periodo de la crisis (2010-2013) tras un repunte entre 2007 y 2010. En 2013 la inversión en infancia, en euros constantes, se redujo en un 14 por ciento respecto a 2010 y en un cinco por ciento respecto a 2007. También disminuyó la inversión en políticas de infancia por niño en un 14 por ciento en 2013 respecto a 2010 y en un 7,5 por ciento respecto a 2007. "Sin embargo, en términos generales se constata un esfuerzo sostenido en el peso que representa el presupuesto de políticas de infancia en relación al presupuesto total de la comunidad", apunta Pérez-Moreno. Los indicadores analizados reflejan también "importantes logros" en materia de infancia. Destacan las medidas emprendidas en el ámbito educativo que han propiciado mejoras en varios aspectos: las tasas netas de escolarización a los 17 años alcanzan el 96,2 por ciento, un 5,4 por ciento superior a la media estatal en esa franja de edad (90,8%), la tasa neta de atención educativa a los dos años se incrementó del 3,1 por ciento en el curso 2000/2001 al 55,9 por ciento en el curso 2011/2012, mientras que la media estatal pasó de 17,8 por ciento al 49,8 por ciento. De este modo, partiendo del Pacto Andaluz por la Infancia, firmado en 2010, Unicef Comité Andalucía lanza también una agenda de propuestas que deben abordarse "sin dilación" para mejorar los niveles de bienestar de los niños, porque, subraya el director ejecutivo de Unicef Comité Español, Javier Martos, "el problema de la exclusión social no solo tienen que ver con la políticas sino también con la sociedad en su conjunto". UN EFECTO LIMITADO Según la organización, los datos analizados en el informe reflejan no sólo el impacto que la recesión económica y las políticas de consolidación fiscal han tenido sobre la infancia, sino también las "debilidades" estratégicas y el "limitado" efecto de las medidas coyunturales que se han llevado a cabo. Las consecuencias de la pobreza y la exclusión social de la infancia, "no sólo afectan a los niños, sino también a los niveles de bienestar y cohesión social de la sociedad andaluza en su conjunto". "Debemos afrontar de forma urgente, pero también con visión de futuro, la grave situación de la infancia en nuestra comunidad, especialmente la de los niños más vulnerables", ha añadido el presidente de Unicef Comité Andalucía. "Pasar a la acción para proteger los derechos de los más de 834.000 niños en riesgo de pobreza o exclusión social debe ser una prioridad para todos los agentes políticos y sociales: administraciones públicas y partidos políticos, sector privado y sociedad civil. Si no se adoptan las medidas necesarias para corregir esta situación la sociedad andaluza sólo podrá devenir, en un futuro cercano, en una sociedad más desigual", ha asegurado. UNA PRIORIDAD ESTRATÉGICA De este modo, Unicef Comité Andalucía aboga por que la infancia ocupe el centro de las políticas de ámbito autonómico y local, toda vez que urge a "garantizar" que el II Plan de Atención a la Infancia y Adolescencia de Andalucía 2015-2020 constituya una estrategia global y sistémica que promueva políticas intersectoriales. Además, recomienda que la inversión en políticas de infancia deba ser una prioridad en el ámbito autonómico y local, implementando el enfoque de derechos de la infancia en los procesos presupuestarios, así como que la planificación y elaboración de políticas públicas debe estar participada por los propios niños. "Lo que nos hagamos ahora por estos menores no lo vamos a poder recuperar después. Por eso pedimos esta inversión inmediata, y que la sociedad de mañana esté más cohesionada", concluye el presidente del Unicef Comité Andalucía.