Tiene legiones de fans y es una de las chirigotas callejeras o ilegales –no participan en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (COAC)- señeras en Cádiz. Los de la chirigota del perchero, como se conoce a esta agrupación, se han disfrazado este año de hipsters y de modernos y han paseado sus barbas, sus gafas de pasta color pastel y su look cool por las calles de la capital gaditana en estos días en los que el carnaval canalla, auténtico y anárquico ha llenado cada esquina. Su elegante e inteligente ironía y su musicalidad son la identidad de esta ilegal que incluye la crítica social desde la primera a la última letra. Mítico el año de Las Vocales, en febrero de 2011, cuando hablaban de un Rajoy en la oposición esperando llegar a la presidencia del Gobierno de España. “Pepé pa ti, pepé pa tó, pepé pipí, pepé popó”, rezaba su descarado estribillo. UN CORRUPTO PERO DE LOS BUENOS También son ya habituales sus canciones temáticas y Los Barbapasta, como se llaman este año, han bordado en seis minutos y medio la corrupción en España (http://youtu.be/uyL_Kkph1ds), ofreciendo un manual para ser un buen corrupto. Pero de los buenos, buenos. “No es fácil ser un corrupto, la competencia es feroz, no debes encasillarte en una Diputación...Yo no sé si me explico, hay tanta gente mangando que ya nadie se hace rico”. A partir de aquí, estos barbudos recomiendan empezar poco a poco “…móntate un aeropuerto o una visita papal, que es un acto popular”. Y como todas las ciencias, la de la corrupción también tiene sus leyes. “El corrupto convencido siempre seguirá esta norma: ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma”, además de que “un corrupto sumergido crea un empuje equivalente al caudal desalojado de nuestras cuentas corrientes”. UN JAGUAR EN EL JARDÍN Y si a los tribunales les da por preguntar, nada mejor que decir que “fue por un acto de amor” o que “el jaguar era del jardinero” o que “nunca has estado en Disneyworld”. En cualquier caso, los gaditanos recomiendan apuntarse a un concurso apalabrado, llevarte a los amigos a un spa “y les pagas un masaje con tu tarjetita black” y “una siesta en el sofá, ¡qué bien!, del pequeño Nicolás”. Que todo termine, “con mucho arte”, de forma que “entre todos los presentes se reparte lo que sobre, sobres es lo que se reparten”. La corrupción no entiende ni de norte ni de sur ni del este o el oeste y, o bien, te puede “tocar el mismo día la quiniela, euromillón, la bonoloto o la primitiva” o tener un “descuadre” en las cuentas por culpa de una “herencia” –con acento catalán-. Tampoco de ideologías. Así que “invierte en infraestructuras si eres más conservador y si eres más progresista, en cursos de formación”. Porque “…un corrupto sumergido ni se crea ni se destruye, sólo cambia de partido”. En cualquier caso, “…sé fuerte, aguanta, Luis”. De ésta y de otras ilegales y romanceros se puede seguir disfrutando en Cádiz otro fin de semana más. El del Carnaval Chiquito, el de los jartibles, el más callejero. El que se resiste a morir.