La pelota ha venido estando en el tejado socialista desde que comenzaron las negociaciones con los partidos de la oposición para lograr la investidura de Susana Díaz. Desde este fin de semana ha dejado de ser así. Los negociadores del PSOE (47 diputados) han logrado lo que semanas atrás parecía poco menos que imposible: abrir una brecha en la muralla del no, primer paso para conquistar la ciudadela donde desde el 22-M se habían hecho fuertes Partido Popular (33), Podemos (15), Ciudadanos (9) e Izquierda Unida (5). Aunque tampoco sean unos torpes, no es que los negociadores socialistas sean los más sagaces del mundo: es que desde el primer momento –a la fuerza ahorcan– han estado dispuestos a ceder en sus posiciones. El PSOE ha logrado convencer a Ciudadanos para que le abra un pasadizo en la muralla: el partido de Rivera ya está dispuesto a abstenerse en la segunda votación de investidura, después de haber logrado la renuncia de los expresidentes Chaves y Griñán a seguir en la vida política, la firma por el PSOE de un pacto contra la corrupción y determinadas medidas de reactivación económica. A los socialistas no les está, pues, saliendo gratis el pacto de investidura. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]SIN PERDÓN[/cita] Aun siendo conscientes de que la abstención de los 9 escaños de C’s es insuficiente, el PSOE no desconoce que, ahora sí, la pelota ha cambiado de tejado. La disposición de Ciudadanos a permitir la investidura mete presión a los demás partidos, y muy en particular al PP y a Podemos dado que IULV-CA ha venido jugando únicamente la carta del no, sin dar opciones a alguna clase de entendimiento con una Susana Díaz a la que no perdonan la ruptura del pacto del gobierno y la convocatoria anticipada de unas elecciones que han dejado a la federación de izquierdas en la cota parlamentaria más baja de su historia. El hecho de que, además, los cinco votos de IU no sean artiméticamente decisivos para la investidura ha contribuido a mantener a la coalición fuera de juego. Aun así, la abstención de Ciudadanos reorienta de nuevo el foco también hacia las menguadas huestes de Antonio Maíllo, pues un par de votos suyos favorables permitirían al PSOE sumar 49 síes, uno más que los 48 noes que reúnen Partido Popular y Podemos. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]LA PINZA TENÍA UN PRECIO[/cita] Pero suponer que IU puede votar a favor de Susana Díaz es muchísimo suponer, de manera que los socialistas tendrán que pescar apoyos en los otros dos caladeros parlamentarios: PP y Podemos. Para ambos supone un engorro que Ciudadanos esté dispuesto a facilitar la investidura tras haber arrancado compromisos nada desdeñables al PSOE, como ese pacto anticorrupción que ambos partidos firmarán la semana que viene con todo el bombo protocolario posible. Al no servir de nada una virtual abstención de IU, el foco se dirigirá a Podemos y PP, que no podrán evitar la imagen pública de pinza, de estar bloqueando entre los dos la formación del gobierno. Ambos partidos pueden explicar convincentemente por qué votan que no, pero no pueden explicar tan fácilmente por qué se niegan a abstenerse: si Ciudadanos no hubiera decidido abstenerse, la propia abstención de PP y Podemos podría pasar más desapercibida. Pero si PP e IU parecen perdidos para la causa socialista, no ocurre lo mismo con Podemos. El PSOE está haciendo con ellos un esfuerzo de aproximación que la formación de Teresa Rodríguez no puede seguir despachando con la displicencia con que ha venido haciéndolo hasta ahora. Sin duda, al PSOE le interesa sobremanera sumar a la abstención de Ciudadanos la abstención de Podemos, pero también a Podemos le interesa esa opción más de lo que ellos mismos creen. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]ATRACO PERFECTO[/cita] Los socialistas van a intentar que la pelota quede en el tejado de Podemos en un lugar bien visible. ¿Cómo? Apurando al máximo su cesión a las exigencias del partido de Pablo Iglesias: si el PSOE da respuesta –como parece que está dispuesto a darla– a la condición de apretarle las tuercas a la banca en materia de desahucios y a una nueva reducción de altos cargos, para Podemos será muy difícil justificar su negativa a la abstención: una dificultad de explicación que la propia abstención de Ciudadanos ha multiplicado exponencialmente. En eso consiste, a fin de cuentas, tener la pelota en el propio tejado. Y también para el PP es un problema la maldita pelota. El partido que todavía dirige Juan Manuel Moreno es víctima de un atraco perfecto a manos de la banda del catalán. C's es su rival directo, el que, muy educadamente y sin disparar un solo tiro, le está robando votos a mansalva en su franja más moderada: es a esos votantes a quienes sería difícil explicarles por qué un partido de gobierno como el PP no se abstiene y deja gobernar a quien es la única opción efectiva de gobierno.