La provincia jiennense está integrada por 97 municipios donde el visitante puede deleitarse con su rico patrimonio natural, cultural y monumental. Pueblos de campiña con fuerte tradición agrícola contrastan con municipios de sierra donde el aprovechamiento agroganadero se compagina con el desarrollo turístico. En cualquier caso, la riqueza paisajística, la autenticidad rural y sobretodo, la hospitalidad de sus gentes, garantizan una estancia formidable al viajero.

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La provincia de Jaén reúne en su variada geografía, la belleza de su paisaje natural y la monumentalidad de pueblos y ciudades que conservan viva la memoria de un pasado esplendoroso.

Tierra extensa y apacible donde el olivar abarca el horizonte. Y entre los olivos y la exuberante vegetación de sus parques naturales, impresionantes muestras de arte ibérico, iglesias, catedrales, palacios y castillos de factura gótica, renacentista o barroca. Jaén, tierra del buen aceite, paraiso soñado para quien se adentrea en el sur cruzando Despeñaperros.

Localización
La provincia de Jaén es la puerta de Andalucía, situada al noreste de la comunidad autónoma andaluza, justamente en la cabecera del río Guadalquivir, a caballo entre Sierra Morena y las Cordilleras Béticas. Su extensión es de 13.496,09 km2, limitando al norte con la provincia de Ciudad Real, con Córdoba al oeste, con Granada al sur y al este con Albacete.

Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Foto Turismo Andaluz



Historia
La provincia de Jaén ha tenido, desde la antigüedad, un destacado papel histórico. Se conservan importantes vestigios de los colonizadores feinicios, griegos y cartagineses. La batalla de las Navas de Tolosa en 1212 acabó con cinco siglos de dominio musulmán.

El reino de Jaén se convierte en un importante enclave estratégico fronterizo con el reino de Granada. A partir del siglo XVI la provincia vive un periodo de decadencia. En 1808, vuelve a recuperar su protagonismo hisórico derrotando a Napoleón en la batalla de Bailén.

Tras la guerra civil, se produce una honda depresión y en los años 60 el despegue industrial de Linares y La Carolina, representan un gran impulso económico para la provincia. Úbeda y Beza con su pujanza cultural y el auge de la industria del aceite de oliva ofrecen buenas perspectivas de desarrollo.

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El perfil orográfico de la provincia de Jaén, en el que se alternan comercas de Campiñas de terrenos llanos y suaves, zonas de lomas y abruptas y escarpadas sierras, ofrece un paisaje de impresionante belleza natural, en el que el olivar ocupa 2/3 de las tierras de cultivo.

En las zonas de sierra, de rica y variada fauna, la vegetación mediterránea luce en todo su esplendor.

Gastronomía
El aceite de oliva, abundante y exquisito en toda la provincia, da sabor y personalidad a esta original cocina.

Ensaladas como la popular pipirrana, satisfacen el paladar más exigente. El bacalao con patatas o los andrajos, las carnes de caza mayor y menor, el cordero de la Sierra de Segura, el peculiar rinrán, forman parte de una oferta gastronómica que el visitante podrá disfrutar en pueblos y ciudades de la geografía jennense.

El aceite de oliva también está presnte en los productos de la repostería como las tortas de matalahúva, los ochíos y dulces navideños.

Jaén, Capital del Paraíso
Para comenzar un viaje por la provincia se va a sorprender en la ciudad de Jaén. Su patrimonio histórico y cultural es increíble y seguro que descubres como la historia y sus gentes están conectadas a través de su memoria. Tradicionalmente Jaén ha sido un sitio de paso y frontera, ya que por sus tierras habitaron diferentes culturas milenarias, e incluso donde musulmanes, cristianos y judíos llegaron a vivir en armonía durante siglos. Pero la historia de Jaén se ancla en el tiempo y tiene un pasado que se remonta a época prehistórica, con el origen de una economía arraigada a la tierra que ha dejado su influencia con el denominador común cultural y económico en torno al olivo, la mayor riqueza de esta tierra y que convierte a Jaén en la Capital Mundial del Aceite de Oliva.

También los Baños Árabes, los más grandes e importantes de Europa, y el Museo Provincial, que atesora restos arqueológicos entre los que destaca la historia del pueblo Ibérico. Visita obligada es el Castillo de Santa Catalina, mirador privilegiado desde donde podrás disfrutar de la belleza sin igual del paisaje del olivo. Desde el cerro de Santa Catalina podrás observar como se alzan torres y campanarios de iglesias y conventos medievales, y un casco histórico con rincones inolvidables. Una visita a la ciudad es todo un paseo por la historia y por las distintas culturas y formas de vida que en esta tierra se han asentado.



Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad
Las ciudades de Úbeda y Baeza, declaradas Patrimonio de la Humanidad, conservan aquel hechizo de hace 500 años y las convierte en el máximo exponente del renacimiento español. Rodeadas de olivares con el Guadalquivir a sus pies, estas dos ciudades conservan entre sus calles el trazado original de tiempos remotos. Úbeda representa la arquitectura privada y el poder civil, y Baeza la arquitectura pública y el poder religioso. Las dos figuras más destacadas de aquellos tiempos fueron Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, y su arquitecto Andrés de Vandelvira, autor de los más soberbios monumentos de ambas ciudades.
La singularidad de Úbeda y Baeza se hace palpable en sus trazados urbanísticos e importantes edificios.

Úbeda
En Úbeda encontramos la Plaza Vázquez de Molina, considerada una de las más bellas de Europa, es un recinto abierto donde se alzan los monumentos más destacados del renacimiento, como la Capilla Funeraria del Salvador del Mundo, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, el Palacio de Juan Vázquez de Molina.

Baeza
En Baeza sobresalen la plaza de Santa María, que ejerce de epicentro de la ciudad noble, donde destaca la Catedral consagrada a la Natividad de Nuestra Señora, además encontramos la iglesia románica de Santa Cruz, el Palacio de Jabalquinto, el Ayuntamiento o la Plaza del Pópulo.

El viajero se sumerge en un paseo repleto de historia, un lugar parado en el tiempo, donde la poesía, el legado de la piedra, los sabores del aceite y sus tradiciones, convierten a estas dos ciudades en un legado cultural irrepetible.



Sierras de Cazorla, Segura y las Villas
El Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas se ubica en esta comarca. Declarado Reserva de la Biosfera por su belleza paisajística y riqueza biológica, que, unidas al patrimonio cultural de la zona, hacen de este entorno uno de los más visitados de España.

Esta comarca conforma una geografía salvaje de gran valor ecológico, jalonada de hermosas poblaciones; un paisaje natural de olivos, pinares y matorral mediterráneo salpicado de aldeas y caseríos que conservan el sabor de ancestrales tradiciones; La Puerta del Segura, donde el viajero se adentra en esta comarca por donde campean especies protegidas como el jabalí, el muflón, el ciervo y la cabra hispánica; Segura de la Sierra, de casas blancas y monumentos tan emblemáticos como la Casa Consistorial y la Fuente Imperial de Carlos V; Santiago Pontones, por donde pasta la oveja segureña que permite saborear un excelente cordero.

Sierra Morena/Sierras de Andújar y Despeñaperros
En esta comarca se encuadran las sierras de Andújar y Despeñaperros, ambas declaradas Parque Natural.

La sierra de Andújar, con sus contrastes de relieve, paisajes de abrupta belleza y la riqueza de su variada fauna y flora es uno de los lugares más bellos y admirables de la geografía andaluza; un auténtico oasis de paz en el corazón de Sierra Morena.

Despeñaperros es un desfiladero de paredes abruptas; paso natural de Sierra Morena y uno de los parques naturales andaluces menos extensos, a pesar de lo cual presenta una riqueza faunística, botánica y paisajística excepcional. En el corazón del parque se sitúa la localidad de Santa Elena, conocida como la Puerta de Andalucía.

Otros municipios de interés de la comarca son Aldeaquemada y su Paraje Natural de La Cimbarra; Bailén y Navas de Tolosa, famosas por las batallas del mismo nombre; Baños de la Encina, de gran riqueza monumental y paisajística; Linares, ciudad moderna y vanguardista; Villanueva de la Reina y muchas más.



Sierra Sur y Campiña de Jaén
Entre paisajes serranos y de olivar se distribuyen, a lo largo de esta ruta, parajes de soberbia belleza natural, activas poblaciones cargadas de historia, pequeñas aldeas, de una peculiar arquitectura rústica, diseminadas por valles y laderas.

Sorprenden el monumental conjunto de la ciudad-fortaleza de la Mota en Alcalá la Real, la arquitectura de Martos, ciudad que se levanta al pié de un imponente peñasco, el castillo de Alcaudete, el original trazado urbanístico de Valdepeñas de Jaén y más municipios como Castillo de Locubín, Fuensanta de Martos, Frailes, Lopera, Porcuna, Santiago de Calatrava y Villardompardo.

Sierra Mágina
El Parque Natural de Sierra Mágina, que da nombre a esta comarca, posee una naturaleza de belleza salvaje, bajo un cielo poblado de rapaces, como el águila real o el halcón peregrino y, entre los mamíferos, la cabra montesa y el corzo.

En este agreste enclave se pueden recorrer un rosario de pueblos que, por su carácter fronterizo medieval, aparecen coronados por castillos y fortalezas islámicas, monumentales iglesias, como la parroquia de Huelma de dimensiones catedralicias, palacios y construcciones de carácter civil que nos hablan de un esplendoroso pasado histórico. Posee hermosos pueblos con encanto como Jódar, Belmez de la Moraleda, Torres, Cambil, Pegalajar, Jimena y Albánchez de Mágina.