La foto bastarda circula desde hace semanas por las redes sociales de esa 'cibertaberna' global en que se ha convertido internet. Es la imagen de una joven desnuda en una playa que alguien identificó erróneamente con la candidata gaditana de Podemos Teresa Rodríguez y la puso en circulación. Ni la foto, ni el error, ni el cotilleo son hechos nuevos: la novedad es que esa foto, ese error y ese cotilleo antes no traspasaban las paredes sudorosas de una taberna donde un grupo de tíos se pasaban la manoseada imagen unos a otros intercambiando procacidades entre cañas de cerveza y cabezas de gamba, mientras que ahora ven esa foto, comparten ese error y participan de ese cotilleo decenas de miles de personas. La novedad es, también, que una televisión aparentemente pública puede convertir ese asunto aparentemente interesante en eje central de un debate aparentemente serio protagonizado por mujeres aparentemente inteligentes en un programa aparentemente periodístico conducido por una presentadora cuyo papel recuerda, aparentemente, más al del camarero de una taberna dando palique a los clientes de confianza que al de una periodista llamada Inés Ballester que dirige un espacio de la televisión pública llamado ‘Amigas y conocidas’. ¿Y por qué no se puede debatir de algo así en un programa de la televisión pública, podría tal vez preguntarse una tabernera principiante aunque es raro que lo hiciera una periodista rigurosa? Aparte del pequeño detalle de que cuando se emitió el programa hacía ya ¡¡dos días dos!! que Teresa Rodríguez había desmentido rotundamente que la foto fuera suya, hay una razón de muchísimo peso y rigurosamente incontestable para no hacerlo: porque no, Inés, porque no. O como diría, con mucha más autoridad, un buen tabernero gaditano: porque no, 'cohone', porque no.