eEl vicepresidente del Gobierno andaluz, Diego Valderas, ha asegurado hoy que si se produjera un adelanto electoral en Andalucía sería "de común acuerdo con las dos fuerzas" que integran el Gobierno regional, PSOE e IU, si bien ha descartado que "hoy" existan motivos para ese adelanto. "Lo tendríamos que decidir quienes conformamos el Gobierno" porque, según Valderas, "eso sería lo inteligente", si bien ha admitido que esa atribución corresponde a la presidenta de la Junta, Susana Díaz.

"Para un mandato de cuatro años"
"Estamos aquí para un mandato de cuatro años" y el Gobierno y las dos fuerzas que lo componen tiene "voluntad de permanencia", además de que, según el vicepresidente, la mejor manera de contribuir al cumplimiento del acuerdo de Gobierno entre PSOE e IU sería mantener esa permanencia y cumplir la legislatura.

Encuentro "de cortesía" entre Díaz y Moreno Bonilla
A preguntas que se le han planteado tras pronunciar una conferencia organizada por Europa Press y Cajasol, Valderas ha calificado como "de cortesía" el encuentro celebrado hoy por el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno, con Susana Díaz, y ha añadido que "el escenario natural del acuerdo debe ser el Parlamento".

Moreno Bonilla "fue rápidamente ungido"
Sobre la figura de Moreno ha señalado: "Sé de donde viene, de acciones políticas que han supuesto recortes muy duros; ese es su sello", y ha añadido que "trae otro sello, la forma de ser elegido; fue rápidamente ungido".

Financiación autonómica
De la financiación autonómica ha dicho que "si España debe a Andalucía, debe saldar sus débitos" porque "Andalucía lo necesita mucho", y ha señalado que la comunidad contribuirá al acuerdo pero que este debe pasar por reforzar a las comunidades autónomas y no por recortarlas. Los 2.800 millones de euros que, según la Junta, se adeudan a la comunidad por el actual modelo de financiación autonómica, Valderas estaría "dispuesto a firmarlos" como un plan de empleo extraordinario para la región.

Partidario del cambio de la Constitución
Valderas se ha mostrado partidario de cambiar la Constitución, de la que ha considerado que han estallado todas sus costuras en el plano social y territorial, y de "hacerlo con grandeza" y que eso no debe suponer "ningún trauma", a la vez que ha argumentado con que a los países que tienen un modelo federal "les va muy bien".