La historia de España durante el siglo XX, la monarquía alfonsina, la Dictadura del general Primo, la II República, la Guerra Civil, sus antecedentes, su desarrollo y la larguísima y cruel posguerra que sobrevino después, el ominoso franquismo... casi todo el mundo coincide en que se trata de un puzle de difícil resolución. Hay quienes, sin embargo, ya lo dan por resuelto y poseen la indudable convicción de quiénes fueron indudablemente los buenos, indudablemente los malos, indudablemente los neutros, indudablemente los tibios, etc., etc. Más vale desconfiar de ellos y abstenerse de sus discursos, que suelen ser insoportablemente banales. La verdad de las cosas avanza siempre a trompicones, con titubeos y prevenciones, nunca por el camino más recto ni tampoco por el más corto. Precisamente porque la verdad es huidiza y tímida, también nerviosa, uno saluda con satisfacción la aparición de una novela como Palmagallarda, que, desde un punto de vista nuevo aporta otra luz y otras claves interpretativas al desentrañamiento de nuestra asendereada historia reciente. Aquí no hay contenido acusatorio ni nostalgia. Tampoco el tono zaheridor del don Guido machadiano. La novela acaba con los primeros tiros que se dieron el 18 de julio de 1936. La novela cuenta y recrea la historia de una familia aristocrática andaluza. Una familia afincada en una antigua y blasonada ciudad rural de la campiña que, aunque explícitamente no se la cita e incluso su identidad aparece velada tras el nombre de Recuerda, el lector enseguida descubre que se trata de Carmona. Un buen escenario, la milenaria Carmona, el lucero de Andalucía, para ambientar el ocaso de una estirpe y la carrera de demoliciones que arrastra. El linaje de los Palmagallarda vive junto a su servidumbre de acuerdo con usos y maneras que ya han prescrito, pero ninguno de los protagonistas se ha dado cuenta cabal de ello. Todos continúan el baile sin percatarse de que los músicos se han marchado, de que la música solo suena ya en su imaginación. Los fastos y agasajos del pasado se apagan para los Palmagallarda, al tiempo que la Historia, protagonista revolucionario, trastoca escalafones y alumbra nuevas élites y una nueva plebe. Palmagallarda, la novela, hace verdadera memoria histórica, pero de la forma en que debe de hacerlo el arte, buscando eso que es capaz de conmovernos. Doña Rosalía, marquesa de Monsalves, doña Elisa, condesa de Palmagallarda, don Tomás, el joven Jerónimo, futuro conde, todos ellos forman un completo olimpo marquesal que alterna vida, experiencias y destino con Cala, el mozo de comedor, Laura, la doncella y ama de llaves, o Antonio, el mecánico y chófer de la señora marquesa. La vida y las obsesiones de sus personajes se nos dicen con fina observación y mucho detalle. La viveza de los retratos de los personajes y del paisaje que los envuelve manifiesta la pericia narrativa del autor. El suyo es un estilo proustiano ilustrado por Romero de Torres. La novela no cuenta la Guerra Civil, no es ése el acontecimiento del que se ocupa, aunque se nota capítulo tras capítulo, de un modo cada vez más acelerado, que el fratricidio es el catastrófico final al que todos son empujados. Palmagallarda posee además el extraordinario mérito de exhibir la cómplice y heterodoxa sexualidad que unía a la aristocracia con su servicio. Lo tórrido de los lances eróticos (homoeróticos los más), es uno de los ingredientes más fascinantes del libro. A muchos les sorprenderá y a los beatos les escocerá los doctos recursos de los que el autor echa mano para describirnos la fornicada del mozo de comedor con el “valet de chambre” o la iniciación del primogénito de los Palmagallarda con una fulana de Las Siete Puertas, pero sea cual sea la respuesta que cause en el lector, ya sea sorpresa o enfado, la intensidad de las mismas avalan el éxito de la narración. La memoria histórica no es sólo excavar fosas a pie de carretera para exhumar víctimas olvidadas, también aquellos que aún conservan recuerdos deben de bucear en ellos, rescatarlos y ofrecérnoslos –sea bajo la forma que sea– para entender el pasado y, a través de la historia, entendernos nosotros hoy. Palmagallarda.  Rosas, calas y magnolias. Ignacio Romero de Solís. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2015. 690 páginas. ISBN 978-84-16246-91-5. P.V.P. 20 euros.