Los nuevos ministros designados por Pedro Sánchez esperan para prometer su cargo ante el Rey Felipe Felipe VI
El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez.
Mi altocargo y yo

Diccionario de la perplejidad

'Los economistas quedaron retratados en la crisis, vosotros los periodistas os habéis quedado desnudos con el revolcón de Pedro Sánchez a Rajoy'

Sáb, 9 Jun 2018

Malos tiempos para los periodistas, dijo mi altocargo  (directamente) descojonándose. Os habéis convertido en estatuas de sal. Todos los listos de las tertulias, mira que hay tertulias y mira que hay listos; todos los profetas radiopredicadores (as) de las mañanas, borbotones de egoperiodismo; todos los escribidores de esa bisutería de la literatura que son los artículos, que se pueden citar al peso, que mira que los hay pretenciosos; todas las cristinas espinozas que presumen de fuentes como cataratas…Los economistas quedaron retratados en la crisis, vosotros os habéis quedado desnudos con el revolcón de Sánchez. Y todas vuestras certezas se han derramado como agua entre las manos.

Sánchez.- Decíase el anticristo, el que iba a apagar la luz de la socialdemocracia española. Ahora todos los bares, todos los campos de fútbol y todos los pasos de peatones están atestados de sanchistas de toda la vida.

Cherchez la femme.-Dicen que fue ella, la nueva señora de la Moncloa, la que ha inspirado este poema universal, bestseller del cénit publicitario, admiración y opasmo de los gurús de la comunicación política, engarce de altísima orfebrería emocional: el nombramiento de ministras (os?) por el sistema de goteo se estudiará en las mejores universidades del planeta.

Femenino.- El sexo político de Dios en España.

Rajoy.- Hace miles de años, hubo una vez…¿Rajoy?, ¿Quién es Rajoy? Se oye decir a los listos de las tertulias.

Zoido.- Gafe planetario, cumbre de la incapacidad política. En el infierno del PP se sabe que todo empezó el malhadado día en que lo nombraron ministro y se puso a dar mamporros al aire.

Sociólogos.- Unos tipos que decían que Rivera iba a ganar las elecciones que son los mismos que ahora van a empezar a decir que Sánchez es un megacrack que le ha dado la vuelta a las encuestas.

Rivera.- Un tipo que se ha pasado  millones de pueblos de listo.

Bonilla.- ¿Quién es Bonilla? ¿Oyen ladrar a los perros del partido que empiezan a morderle los tobillos? Lo mínimo que se despacha en líder se despeña por el desfiladero de la irrelevancia.

Iglesias.- Se compró un chalé de ricos y su alma se dejó invadir por el perfume de la socialdemocracia. Entre el casoplón y la izquierda de la izquierda se abre un abismo insondable, mientras Sánchez le roba la cartera de las mordazas, de las reformas laborales y de los discursos. Se podría decir y no es una licencia literaria que el éxito de la moción de censura se fraguó el día que Irene y él firmaron la hipoteca.

Usurpar: un verbo que se conjuga con golpes de nudillos en las barras de los bares de Los Remedios. En otros tiempos de otros siglos, los golpes de nudillos acababan en golpes de Estado.

Susana.- De pronto se hizo irrelevante la  necesaria “conexión de buen rollo”  paralelo Cornejo-Ábalos. La vieja e irreconciliable enemiga de las primarias (¿quién coño se acuerda de las primarias?)  ya es la nueva amiga invisible de Sánchez que va a descubrir dentro de muy pocas semanas que contra el PP se gobernaba mejor.

Alfonso,- Un tipo cuajado que tuvo “avant macht” la inspiración/suerte/milagro Sánchez y al que “todo el mundo andaluz” la anda guasapeando mañana, tarde y noche desde el viernes madre. Lo hacíamos de ministro y nos quedamos planchados. Lo esperamos de delegado del Gobierno, colócanos, colócanos, Alfonso, colócanos.

Neruda.- El (loco) tiempo de banderas que pasa por nuestras vidas.

 

Cristina Espinoza es periodista casi a su pesar y licenciada en Ciencias de la Información