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El oso polar que nos ha roto el corazón

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Lun, 11 Dic 2017

Es triste, pero quizá tenga que ser así. Tenemos que ver las duras imágenes de lo que está suponiendo el cambio climático y la pérdida de hábitats de miles de especies animales. Porque oímos o leemos que tal o cuál animal está en peligro incluso que ha desaparecido, pero nada como verlo en vídeo para darnos cuenta de la dimensión del problema.

Una especie maldita

Estos día, un oso polar nos está rompiendo el corazón. Es curioso cómo esta especie parece destinada a ser el símbolo de cómo tratamos a los animales, tanto en nuestros zoos como en sus propios entornos.

El vídeo ha sido publicado por National Geographic y captado por Paul Nicklen. Nicklen pertenece al grupo conservacionista Sea Legacy. El pasado verano llegaron a las islas Baffin, en Canadá con la intención de hacer un reportaje sobre la fauna de la zona.

Para Nicklen los osos polares son viejos conocidos. Ha pasado gran parte de su vida filmándolos para distintas documentales o para acciones de conservación, peor lo que vio aquel día fue completamente distinto. Ante su objetivo un oso polar famélico se arrastraba sobre el terreno. A través de su pelo blanco podrían apreciarse nítidamente el esqueleto del animal. A duras penas conseguía avanzar. Atenazado por el hambre, el animal se acercó hasta cubos de basura de un vivienda cercana en busca de cualquier bocado.

"No pude evitar llorar"

“No pude evitar llorar. Estaba allí, de pie, filmando entre lágrimas”, ha confesado Nicklen. No solo llama la atención la extrema delgadez del oso. También las dificultades que tiene para caminar, seguramente a causa de alguna atrofia muscular en sus patas traseras producto de la desnutrición.

Tras su infructuosa búsqueda de alimento, exponiéndose a ser disparado por los hábitats de la vivienda, el oso se rinde. Cae el suelo sin capacidad para seguir avanzando. Nicklen ha sido criticado por no actuar. Él se defiende argumentando de qué serviría lanzarle al animal 200 kilos de carne. Eso solo habría pospuesto la agonía. Porque es la pérdida de masa helada que les servía para desplazarse a sus zonas de alimentación lo que está acabando con este espectacular animal.