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Diego Vasallo: Me asombra el sinsentido y la estupidez de lo que ocurre [Entrevista]

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Jue, 27 Oct 2016

Diego Vasallo es un tipo peculiar. Ya lo era cuando militaba en Duncan Dhu, siempre algo ajeno a lo que sucedía a su alrededor. Luego se sacó de la manga Cabaret Pop, un proyecto de pop electrónico que por aquí se había visto poco. Después continuó una carrera en solitario que ha sido fiel reflejo de su silueta. Larga, desgarbada, discontinua, sin sombra. Pero firme.

Ahora da un triple mortal. Del tirón saca el disco Baladas para un autorretrato y el libro de poemas y pinturas Al margen de los días. En tiempos de los visual albums, él va y se desmarca con el formato más tradicional posible. Siempre a la contra. El disco es árido, rugoso, oxidado. Un Vasallo de voz como la lija arrastra las canciones sobre una base más melódica que en sus anteriores discos. Una personalidad huidiza marcada en primer plano. Sin concesiones.

Charlamos un rato con Diego Vasallo y nos habla de sus últimos trabajos, de la belleza y de Dylan. Una tarde lluviosa de un lunes de otoño. Lógicamente.

Baladas para un autorretrato. Muchas no parecen baladas. Son canciones descarnadas. Algunas duras. ¿Y qué hay de autorretrato?
D.V. Creo que en parte todos los discos son una especie de autorretrato. El material con el construyo cada trabajo en buena medida es autobiográfico. De una especie de diario personal e incursiones en la memoria, en el pasado. Y pienso que siempre es así. Todas las canciones dicen mucho de su autor.

Parece que el tiempo y las experiencia nos vuelve más cínicos y pesimistas. Algo así se transmite en su disco, ¿no cree?
D.V. Es posible. Aunque yo no lo definiría como cinismo. Es más bien escepticismo ante la realidad que vivimos. Asombro ante el sinsentido y la estupidez de lo que ocurre.
Tampoco estoy de acuerdo con lo del pesimismo. En las canciones creo que hay un equilibrio entre la esperanza y la incertidumbre.

Y por otro lado Al Margen de los días. ¿Es correcto decir “por otro lado”? ¿Cuál es la relación, la conexión entre disco y libro?
D.V. En realidad son dos proyectos diferentes. Dos cosas que tenía en marcha y he decido publicar al mismo tiempo. Los textos del disco y del libro son distintos, aunque sí participan de una misma mirada, de un mismo ambiente. Los textos del libro son poemas breves. Un diario poético recopilado a lo largo de varios años. Las canciones tiene una estructura más rígida en cuanto métrica y rima. Pero sí comparten una mirada que hacen que encajen bien.

Primero con Cabaret Pop, después en solitario, usted parece ir siempre un poco a contracorriente, a veces por delante de las modas. ¿Cuál es la motivación para estas transformaciones?
D.V. No lo sé. En el momento no soy muy consciente de esos cambios. Trabajo más por impulsos e intuición. Aunque a veces me traicione, me lleve a callejones sin salida. Pero siempre he creído firmemente en lo que hacía. Era lo que me salía de una manera visceral. Cabaret Pop fue un experimento que se parece poco a lo que he hecho después.

Este disco sí está más en la línea de lo que he hecho anteriormente. Sobre todo desde que empecé a trabajar con Suso Sáez en 2010, con Canciones de amor desafinado. Es la etapa con la que me siento más cómodo.

Después de tanto tiempo en esto, ¿de qué está al margen Diego Vasallo?
D.V. El título del libro hace referencia al estado mental necesario al enfrentarte a un trabajo. No estar sumergido en la vorágine de información cotidiana. Mantenerte a distancia, para tener la mente más limpia. Es una necesidad vital. Mirar las cosas un poco desde lejos. Aunque sé que es imposible vivir aislado. Pero creo importante adoptar la posición de observador.

Establece en un poema una oposición entre la belleza y la razón. Que la belleza solo es auténtica si no tiene un fin. ¿Vivimos en un mundo funcional, sin capacidad para apreciar la belleza por sí misma?
D.V. Así parece y creo que hay que rebelarse contra eso. Sobre todo en el mundo del arte, de la creación. La belleza es un fin en sí misma. Tiene que existir al margen de todo, con valor propio. Puede disfrutarse de un modo intuitivo.

La belleza es un concepto devaluado pero yo quiero reivindicarlo. No es algo superficial. Al contrario, se trata de algo muy profundo. Es algo que nos hace vivir mejor.

Hubo una época en la que sacaba discos con regularidad. Ahora pasan varios años entre cada trabajo ¿Qué sucede en ese tiempo?
D.V. Varias cosas. Primero, que los discos tampoco han funcionado comercialmente, lo que hace complicado tener una continuidad sobre todo en directo.
Además, he estado dedicado en gran parte a la pintura desde hace diez años. Ha sido un tiempo de poca actividad musical.

El día 28 inaugura exposición en la galería Modus Operandi, en Madrid. Qué le acelera más. ¿Una exposición o lanzar un disco?
D.V. Los lanzamientos de discos, incluso grabarlos y producirlos, es un trabajo más ruidoso. Tratas más con los medios, con las compañías, con la gente.
Sin embargo, preparar una exposición es un trabajo mucho más solitario. Estás tú en tu estudio, con la obra y solo tratas con la galería. Como trabajo cotidiano, quizá por mi carácter, me atrae más el trabajo a solas de la pintura. Me estimula más la creatividad. De los discos me gusta el proceso de componerlos y grabarlos. Lo que viene después me gusta menos. Aunque entiendo que es necesario.

Vayamos a eso, la presentación del disco. ¿Cómo serán los conciertos?
D.V. De momento vamos a presentarlo en cuatro conciertos en Santander, Málaga, Madrid y Donosti. Serán actuaciones con la misma banda con la que he grabado el disco, en salas pequeñas. Tocaremos el disco y muchos temas de otros trabajos adaptados al sonido de la nueva banda. Un set más eléctrico que en el disco.

¿Cómo viaja entre las masas de Duncan Dhu y la independencia de su trabajo en solitario?
D.V. Yo me planteo mi trabajo de modo absolutamente diferente a cuando estoy con Duncan. Los objetivos son diferentes, las circunstancias… todo. Siempre he intentando separarlo mucho.

No creo que mi trabajo en solitario tenga nada que ver con el que hago con Duncan Dhu. Por eso no me cuesta separarlo.

Se han oído muchas opiniones sobre el Nobel a Dylan. Pero la suya puede ser una de las más cualificadas. ¿Qué piensa usted sobre la concesión?
D.V. Me parece novedoso. Lo que no sé es si en la Academia Sueca son conscientes de que están premiando a un autor de canciones, más que a un poeta. Yo creo que no es lo mismo. Creo que son lenguajes diferentes. En ese sentido me alegra. Por fin se dignifica el oficio de escribir canciones, mi oficio desde los 18 años. Y en eso Dylan es la cumbre. Pero quiero insistir en eso, se premia a un escritor de canciones.

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