El exvicepresidente de la Comunidad de Madrid Francisco Granados ha sido detenido en una operación anticorrupción ordenada por la Audiencia Nacional. Según han confirmado a Efe fuentes de la investigación, la operación está dirigida por el juez Eloy Velasco y la Fiscalía Anticorrupción. La operación sigue abierta y podría haber más detenciones. Hasta el momento, además de al que fuera número dos de Esperanza Aguirre en la Comunidad y en el partido, han sido detenidos en total 50 personas, todas ellas acusadas de formar parte de una trama de corrupción municipal y regional que cobraba comisiones ilegales por la adjudicación de obras y servicios.

La trama operaba principalmente en Madrid, Murcia, León y Valencia y se habría adjudicado contrataciones por valor de 250 millones de euros, sólo en los dos últimos años. Los agentes están registrando los ayuntamientos de Pinto, Valdemoro y Villalba. En León ha sido detenido el presidente de la Diputación Provincial, Marcos Martínez Barazón, que sustituyó en el cargo a la fallecida Isabel Carrasco.

Pillado con una cuenta en Suiza
Granados, que fue secretario general del PP de Madrid entre 2004 y 2011 y el hombre fuerte de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, donde ocupó los cargos de vicepresidente segundo y consejero de Presidencia, Justicia e Interior, dimitió el pasado mes de febrero como diputados tras destaparse que tuvo una cuenta en Suiza con un millón y medio de euros. El juez Velasco abrió entonces una investigación que, según apunta El País, habría culminado en esta macrorredada. 

Posibles comisiones ilegales
Según el periódico de Prisa, Velasco sospecha que los 1,5 millones ocultados por Granados son fruto de comisiones recibidas de constructores cuando era alcalde de Valdemoro. No es la primera vez que se pone en entredicho la gestión de Granados en Valdemoro. ELPLURAL.COM ha denunciado en varias ocasiones las presuntas operaciones ilícitas del político popular en esta localidad madrileña.

Granados se ha visto salpidado por los dos grandes escándalos que han sacudido al PP de Madrid en los últimos años: la Gürtel y el espionaje entre miembros del partido en el contexto de guerra abierta entre bandos, especialmente por el control de Cajamadrid. Inició su carrera política en Valdemoro y se convirtió en uno de los dirigentes de confianza de Aguirre. La confianza de la presidenta quedó reflejada en su nombramiento como ‘superconsejero’, aunando en su persona las consejerías de Presidencia, Interior y Justicia.

En el origen de la Gürtel
Granados parecía tener una piel política de rinoceronte. En 2005, dos ediles del PP de Majadahonda expulsados por el partido declararon ante la Fiscalía Anticorrupción que Aguirre y Granados habían presionado a un alcalde de la localidad para que abandonara su cargo y paralizar una venta de suelo público. En este turbio episodio, que entonces apenas fue difundida, está el origen del escándalo de la Gürtel. La trama de corrupción en torno a Francisco Correa se llevó a varios alcaldes del PP por delante, a diputados regionales y a todo un exconsejero como López Viejo -que organizaba actos para la presidenta-. Pero Granados no sufrió daño político, a pesar de que cenó con el juez que llevaba el caso mientras su partido denunciaba ‘la cacería’ de Bermejo junto a Garzón, un asunto que dejó muy tocado al exministro de Justicia.

Escándalo de los espías
Pero en el contexto del enfrentamiento del PP de Madrid con la dirección nacional y con los gallardonistas por el control del partido y también de Caja Madrid, llegó el escándalo de los espías. Un hombre de Granados, Sergio Gamón, se vio imputado por presunto espionaje a Alfredo Prada -exvicepresidente regional que había dado el salto al marianimo- y a Manuel Cobo. El escándalo fue mayúsculo y la imagen de las puñaladas en el PP de Madrid dieron la vuelta al mundo. Ante ese espectáculo, Rajoy se pudo permitir doblar sin esfuerzo el brazo de la presidenta y dejar la entidad en manos de Rodrigo Rato. Al tiempo, circulaban otros dossiers con informaciones contra Ignacio González, el rival de Granados por suceder a Aguirre.

Caída en desgracia
Al final, cayó en desgracia por sus coqueteos con  el marianismo. Aguirre lo apartó de su Ejecutivo tras las últimas elecciones autonómicas y puso en su lugar a Juan José Güemes, que acabaría cambiando la política por el sector privado.