La mañana del pasado 13 de agosto José (seudónimo) acudió al Hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro con todos los síntomas de un Accidente Isquémico Transitorio: desorientación, asimetría facial, descoordinación de movimientos y alteración del habla. Los médicos le realizaron pruebas y, acto seguido, le dieron el alta.

Tan solo tres horas más tarde, después de comer, José volvió a sentir lo mismo de manera "más pronunciada", por lo que fue trasladado nuevamente al hospital, donde le diagnostican un ictus agudo en la región fronto-temporo-parietal izquierda que le ha paralizado la mitad de su cuerpo. En esta segunda ocasión José  permanece seis días en reanimación antes de ser llevado al Ramón y Cajal de Madrid, y luego a Unidad de Recuperación Funcional Neurológica del Hospital de Guadarrama.

En estado dependiente

Tras el fallo médico José ha quedado totalmente dependiente para desempeñar las actividades diarias básicas (alimentarse, ducharse...). Además, tiene incontinencia urinaria y necesita una muleta y una silla de ruedas para desplazarse.

Sentencia

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha condenado a la administración a indemnizar a la familia con 450.000 euros por un error que, aseguran, es resultado de la falta de ingreso.

La Junta y la aseguradora mantienen que el paciente se fue a su casa "por voluntad propia". El TSJ concluye que esto es imposible ya que si el alta es voluntaria "debe recogerse en la historia clínica".