Las 43 víctimas mortales de la tragedia ferroviaria de Adamuz tendrán un homenaje de Estado. Fuentes de Moncloa han avanzado este miércoles que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, han mantenido esta tarde una conversación telefónica para "intercambiar información sobre la asistencia a las víctimas y la evolución de los trabajos" en la zona del accidente. 

Además, ambos líderes han acordado auspiciar juntos un Homenaje de Estado a las víctimas en la mañana del próximo sábado 31 de enero en Huelva. Los reyes Felipe VI y Letizia serán los encargados de presidir este acto en memoria de las personas fallecidas en el trágico siniestro.

El Gobierno estudia un funeral de Estado

Bajo el mismo telón de fondo, el Gobierno central adelantó este martes que estudiaría celebrar un funeral de Estado por las 43 víctimas mortales del accidente ferroviario del pasado domingo, contemplando poder realizarlo en las próximas semanas.

En el Ejecutivo central son conscientes de que aún es pronto para convocar este homenaje y primero debe localizarse a todas las personas que puedan quedar atrapadas entre los restos de los vagones, destrozados por el violento impacto. Según ha precisado este miércoles la Guardia Civil, restarían “dos desaparecidos por recuperar” en los vagones del Alvia: "Por los datos que tenemos hasta el momento, tenemos 41 identificados, y ya se están comunicando las últimas identificaciones a los familiares", ha precisado el general jefe Luis Ortega.

Las previsiones que maneja La Moncloa se concentran en no exceder el próximo mes de febrero, aunque aún la fecha no está decidida ni tampoco el lugar y, por lo pronto, se celebrará el recién conocido homenaje el último sábado de enero.

Primeros apuntes de la investigación del siniestro

En paralelo, continúan las investigaciones de la Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre lo que provocó el fatal accidente en Adamuz. Una primera hipótesis podría dirigir el foco en una posible rotura de la vía en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla.

En este sentido, tal y como ha avanzado El País, el tren Iryo que descarriló presentaba marcas en las ruedas de los primeros cinco vagones que pasaron antes de que el sexto tuviera el accidente. El ministro de Transportes, Óscar Puente, al respecto, ha enfatizado que, a su vez, se está analizando hasta dos trenes que aquel mismo día recorrieron aquel tramo.

“La cuestión ahora es conocer por qué se han producido esas marcas, qué es lo que las ha hecho, si había algo sobre las vías, si era la propia vía que estaba empezando a romperse. Es decir, en este momento no es posible establecer una conclusión", ha ahondado el titular de Transportes.

Otra de las teorías radica en el audio entre el maquinista de Iryo y el centro de mando en Atocha en el que se comunicó que este tren sufrió un “enganchón”, pensando que tenía el tren bloqueado y, después, informó del descarrilamiento que invadió la vía contraria, por la que llegó a los pocos segundos el Alvia en dirección a Huelva.

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