En mitad de la polémica por los archivos del pederasta Jeffrey Epstein y los nombres que están saliendo a la luz en los últimos días que aparecen en estos documentos, desde el Palacio de Buckingham han hecho pública este lunes la voluntad expresada por el rey Carlos III para colaborar con la Policía en la investigación que gira en torno a su hermano, el expríncipe Andrés, por sus vínculos con el pederasta.
Según han comunicado desde Buckingham, Carlos III estaría “dispuesto” a respaldar a la Policía. "El rey ha dejado claro, en palabras y a través de acciones sin precedentes, su profunda preocupación sobre las alegaciones que continúan saliendo a la luz sobre la conducta del señor Mountbatten-Windsor", reza el comunicado. “Como han declarado anteriormente, los pensamientos y la solidaridad de sus majestades están y estarán con las víctimas de cualquier forma de abuso”, agregan desde el Palacio de Buckingham.
En esta misma línea, aseguran que la Policía no se ha puesto en contacto por el momento con la familia real británica sobre las acusaciones de las supuestas filtraciones de datos confidenciales por parte del expríncipe Andrés a Epstein.
Esta disponibilidad mostrada por el monarca para colaborar con la investigación llega después de que el pasado mes de octubre Carlos III iniciara el proceso formal para retirar los títulos a su hermano, en medio de las acusaciones con el delincuente sexual, a la vez que fue expulsado de la mansión en la que residía en Windsor, al oeste de Londres. "El príncipe Andrés pasará a ser conocido como Andrés Mountbatten Windsor. Hasta la fecha, su contrato de arrendamiento de Royal Lodge le ha brindado protección legal para continuar residiendo allí. Se le ha notificado formalmente la rescisión de contrato y deberá trasladarse a otra vivienda privada", señaló un comunicado del Palacio de Buckingham. Asimismo, añadía que estas medidas eran “necesarias a pesar de que continúa negando las acusaciones en su contra”.
La relación de Andrés con Epstein
A principios del pasado mes de octubre salía a la luz un correo que el expríncipe envió en su día a Epstein en el que le decía “volveremos a jugar”. El mensaje se lo enviaba apenas un día después de que se publicara una foto suya abrazando a la adolescente Virginia Giuffre en 2011. El correo, publicado por The Sun y Mail On Sunday, se envió el 28 de febrero de 2011. Años más tarde de que se tomara esa imagen, por parte de la novia de Epstein -Ghislaine Maxwell- Giuffre declaró haber sido víctima de trata por parte de Epstein y también acusó al duque de haber abusado sexualmente de ella hasta en tres ocasiones.
En el correo, el príncipe Andrés escribió: “¡Estoy muy preocupado por ti! ¡No te preocupes por mí! Parece que estamos juntos en esto y tendremos que superarlo. De lo contrario, mantente en contacto y volveremos a jugar pronto”. Todo ello generó gran revuelo en la sociedad británica porque, entre otras cosas, supone que el príncipe Andrés mintió cuando en una entrevista aseguró que había dejado de relacionarse con Epstein en diciembre de 2010.
La propuesta de Maxwell, cómplice de Epstein
En relación con todo ello, este lunes la mayor colaboradora del pederasta, Ghilaine Maxwell, ha puesto precio a su declaración y se ha acogido a su derecho a guardar silencio durante el interrogatorio ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La expareja de Epstein fue condenada a veinte años de cárcel por tráfico sexual de menores y se encuentra en una cárcel en Bryan (Texas), donde cumple condena. No obstante, la estrategia de Maxwell ya era conocida por el comité, ya que su abogado David Markus envió una carta este domingo al comité donde aseguraba que solo hablaría si se le aseguraba la inmunidad penal.
En este sentido, las últimas revelaciones del caso Epstein, que han golpeado a varios personajes públicos como Bill Clinton o el expresidente del Gobierno José María Aznar, ya pueden ser revisadas por los miembros del Congreso sin censura alguna. El abogado de Maxwell ha asegurado que estaría dispuesto a despejar algunas de las dudas existentes sobre la relación del fallecido con el actual presidente de Estados Unidos. La cercana amiga del millonario era la encargada de organizar depravadas fiestas donde ofrecía la compañía de mujeres jóvenes y niñas menores de edad a la élite mundial. Su papel era clave y claro: reclutar a las jóvenes -desfavorecidas o de familias desestructuradas-, y ofrecerles dinero por un servicio de 'masajes'.