Mientras su nombre vuelve a ocupar titulares en todo el mundo, los nuevos archivos de Jeffrey Epstein permiten reconstruir no solo su red de abusos, sino también la agenda de intereses que guiaba su actividad como inversor global. Entre esos papeles aparece España, cuyo incierto panorama político en 2016 era objeto de análisis directo por parte de Deutsche Bank para el magnate.

La documentación, fechada el 4 de febrero de aquel año, sitúa al financiero siguiendo de cerca la crisis institucional abierta tras las elecciones generales de diciembre de 2015, unos comicios que pusieron fin al dominio parlamentario casi absoluto de PP y PSOE durante más de tres décadas. La irrupción de nuevas fuerzas, especialmente Podemos con más del 20 % de los votos y 69 escaños, alteró de forma sustancial el equilibrio político y abrió un escenario inédito de pactos y negociaciones.

En ese contexto de incertidumbre, el informe remitido por la entidad alemana describía el movimiento previo de la Jefatura del Estado, que había propuesto a Pedro Sánchez como candidato a la investidura, y dibujaba cuatro posibles salidas: un gobierno socialista sostenido por Podemos y fuerzas nacionalistas; un acuerdo transversal entre PSOE, Podemos y Ciudadanos; una gran coalición de última hora con PP y Ciudadanos; o la repetición electoral. Según el análisis, los dos escenarios con mayor probabilidad eran precisamente el Ejecutivo progresista apoyado por la izquierda y los nacionalistas, o la convocatoria de nuevos comicios ante la imposibilidad de alcanzar acuerdos.

El interés de Epstein por este tipo de informes confirma hasta qué punto su actividad financiera estaba ligada a la evolución política internacional. Más allá de la imagen pública construida durante años como gestor de grandes fortunas, los documentos conocidos en los últimos tiempos refuerzan la idea de que el inversor manejaba información sensible sobre distintos países con el objetivo de anticipar riesgos y oportunidades de negocio. España, en plena recomposición de su sistema de partidos, formaba parte de ese mapa.

La situación política terminó derivando en un bloqueo prolongado. Las negociaciones entre las distintas fuerzas fracasaron durante los meses siguientes y el país regresó a las urnas en junio de 2016. El resultado volvió a fragmentar el Parlamento y retrasó durante meses la formación de gobierno, prolongando una inestabilidad que preocupaba tanto a actores económicos nacionales como internacionales. Ese clima de incertidumbre es el que reflejaban los análisis financieros que circulaban entre grandes patrimonios y entidades bancarias.

La aparición de esta nota también vuelve a poner el foco sobre la relación entre grandes bancos internacionales y clientes de altísimo poder adquisitivo, un vínculo que ha sido objeto de escrutinio judicial y político en distintos países. En el caso de Epstein, su historial posterior —marcado por investigaciones, procesos judiciales y una creciente presión pública— ha llevado a revisar con mayor detalle las redes de información y de influencia que lo rodeaban, incluidas las comunicaciones con instituciones financieras de primer nivel.

Al mismo tiempo, la referencia a la política española dentro de los archivos evidencia el alcance global de los circuitos de poder económico. Los movimientos internos de un país podían ser observados con atención desde despachos financieros situados a miles de kilómetros, especialmente cuando existía la posibilidad de cambios en la orientación económica o regulatoria. La eventual entrada de fuerzas de izquierda en el Gobierno era, en ese sentido, un elemento de especial seguimiento para determinados inversores.

Casi una década después, la revelación de estos documentos añade una nueva capa de lectura tanto sobre la figura de Epstein como sobre el momento político que atravesaba España. No modifica los hechos conocidos de aquel ciclo electoral, pero sí muestra quiénes observaban con atención su desenlace y con qué intereses. La intersección entre poder financiero, acceso a información privilegiada y procesos democráticos vuelve así al centro del debate público.

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