Las mujeres mayores de 65 años que no han tenido hijos tienen un 11,9 % más de probabilidades de vivir solas que las que sí han tenido hijos, independientemente de su estado civil. Se trata de una de las conclusiones del estudio 'Mujeres mayores viviendo solas: los retos para la sociedad', que se incluye en 'Vejez y cuidados', el quinto dossier publicado por el Observatorio Social de ”la Caixa”. El subdirector general de la Fundación Bancaria ”la Caixa”, Marc Simón, ha presentado este jueves el estudio junto a David Reher, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, y Antonio Abellán, investigador del CSIC.

Reher, junto al sociólogo Miguel Requena, son los autores del primer artículo del dossier en el que analizan la situación de las mujeres en nuestro país desde una perspectiva demográfica. Cada vez hay más mujeres mayores de 65 años que viven solas. En 2011 eran 1.200.000, que representaban el 27,1% del total. En 2016, según datos del Instituto Nacional de Estadística, el porcentaje ha subido al 28,8%. Se estima que en 2031 habrá 1,9 millones de mujeres mayores en hogares unipersonales.

Según las conclusiones del estudio, la incidencia es mayor entre las mujeres sin hijos, con independencia de su estado civil. 

El objetivo final del artículo es analizar la realidad de este fenómeno demográfico creciente en nuestro país, pero también a nivel global, partiendo de la base de que la soledad de los mayores genera mayor vulnerabilidad social, ya que se asocia soledad a menor bienestar, mayor aislamiento y mayor riesgo de sufrir enfermedades. Los autores animan a tener en cuenta estos datos en el diseño de las políticas sociales y la organización de los servicios de bienestar de este colectivo.

Reher subrayó que en España, a diferencia de los países nórdicos y centroeuropeos, cuenta con un modelo familista de gran arraigo que suple la carencia de políticas sociales pero el modelo tiende a desaparecer. "El Estado debe ser capaz de organizarse mejor frente a los retos a los que nos enfrentamos al futuro y dar una solución", asegura y recuerda como en Suecia, paradigma del Estado del Bienestar, el sistema pone los medios necesarios para mantener a los mayores en sus casas, con el apoyo de la comunidad local y utilizando las posibilidades que ofrece la tecnología para controlar su estado de salud.

Los nuevos cuidadores

El segundo artículo del dosier, "Los nuevos cuidadores", a cargo de Antonio Abellán, Alba Ayala y Julio Pérez, del CSIC; Rogelio Pujol, del INE, y Gerdt Sundström, de la Universidad de Jönköping, analiza los cambios en los patrones de los hogares, así como el rol y las necesidades de los nuevos cuidadores.

En concreto, el texto expone cómo ha variado la estructura de los hogares de las personas mayores en las últimas décadas: en los noventa, aproximadamente la mitad de los mayores vivían solos o en pareja, mientras que la otra mitad compartía hogar con familiares. Sin embargo, en 2014 el 65 % de los mayores vivían solos o en pareja, una tendencia que se mantiene al alza.

Los autores consideran que estos cambios tienen implicaciones en los roles ejercidos en el hogar. En las viviendas donde habitan dos personas mayores (el tipo de hogar que más ha aumentado y más frecuente en España entre los mayores de 65 años), es un miembro de la pareja el que cuida a su compañero dependiente. Por géneros, la estadística muestra que hasta los 65 años existen muchas más mujeres cuidadoras que hombres, pero las diferencias disminuyen con la edad. De hecho, a partir de los 80 años el patrón se invierte (27.900 hombres cuidadores por 20.300 mujeres en los hogares de dos personas).

Antonio Abellán ha insitido durante la presentación del estudio en la importancia de "envejecer" y "cuidando" frente a "vejez" y "cuidados" para hacer hincapié en que cada vez va a haber más dependientes, especialmente cuando los baby-boomers superen los franja de los 65. La generación más numerosa y, al mismo tiempo, la menos fecunda. "Hay muy poco ejército en la reserva para hacer frente a los cuidados que estas personas van a necesitar", ha asegurado. Por tanto, asegura Abellán, es importante trabajar en un nuevo envejecimiento, cuidarnos, para evitar la discapacidad. "Viviremos mejor, será bueno para la familia y, al mismo tiempo, ahorraremos dinero al Estado", concluye.