Bertín Osborne también pretendió dar lecciones sobre memoria histórica en el programa Los Intocables, que presenta Javier Algarra en Distrito TV, una cadena con sede en el Polígono Industrial El Ventorro en Alcorcón (Madrid) y ligada a la derecha. No contento con despreciar a los 630 refugiados del Aquarius a España, a los que envió al chalet de Pablo Iglesias en ese mismo programa, se burló de las víctimas del franquismo erigiéndose en insólito defensor de la memoria histórica.

La burla de Bertín

"Estoy encantado con lo de la memoria histórica", explicó con frivolidad Bertín Osborne. Para justificar que le daba igual dónde estuviera enterrado Franco, propuso que se hiciera en "el jardín de su casa, en el Pazo de Meirás" y reclamó un aplauso burlón para la Comisión de la Verdad.

Además, se mostró totalmente de acuerdo con las propuestas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para la identificación y exhumación de los restos de más de 100.000 víctimas del franquismo, entre otras medidas. Pero cuando quisó explicar por qué sólo supo mofarse de la memoria histórica.

"Tengo nueve parientes directos en una cuneta. Me encantará que los encuentren. Para que mis tíos abuelos, que alguno queda vivo, puedan enterrarlos. Y si encima nos sueltan 135.000 bolos de estos... mira yo soy un damnificado de esto", aseguró entre risas, apoyado en su discurso por el presentador. Por cierto, que en otras entrevistas ha hablado solo de seis o siete parientes. Al igual que sostiene la derecha más rancia, la memoria histórica hay que hacerla "pero de verdad". "Estoy deseando que los republicanos encuentren a su gente. Pero se hicieron disparates por los dos bandos. Yo tengo una tía monja en una cuneta. ¿Qué haría la pobre monja? ¿Por qué la memoria histórica no es para mi tía?", argumentó como si estuviera contando un chiste.

Cuando los nueve familiares eran siete

No contento con el espectáculo, presumió de haber montado "un pollo en una cadena de radio". Se refiere a la entrevista que le hizo Gemma Nierga en la SER después de la participación de la nieta de Franco Carmen Martínez-Bordiú. Se le criticó entonces por no plantear cuestiones incómodas y Bertín reaccionó con ira. "A mí me mataron a siete tíos carnales en Paracuellos y si me olvido yo, se pueden olvidar los demás", dijo visiblemente enfadado. Según sus palabras, este tama le encabronaba y, ante la insitencia de la periodista, espetó: "¡No podemos sacar esto otra vez, cincuenta años después, ha habido muertos por todos los lados, no podemos estar otra vez con las dos Españas! ¡Que estaba superado ya, hace muchos años!"