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Misa en el convento de las Carmelitas Descalzas de Hondarribia - Facebook
Misa en el convento de las Carmelitas Descalzas de Hondarribia
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Las monjas carmelitas, contra la sentencia de La Manada

Defienden que las mujeres hagan lo que sea “libremente” sin ser “juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello”

A. G.
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Vie, 27 Abr 2018

Hasta las monjas de clausura se han sumado a la indignación social que ha desatado la sentencia de 'La Manada', que condena a sus cinco miembros a un delito de abuso, pero les absuelve de la acusación de agresión sexual. En concreto han sido las Carmelitas Descalzas de Hondarribia (Guipuzcoa) a través de un post en Facebook en el que muestran su apoyo a la víctima: “HERMANA, YO SÍ TE CREO”.

Ha sido la hermana Patricia la que, en nombre de toda la congregación, ha escrito la reflexión en Facebook afirmando que ellas viven “en clausura, llevamos un hábito casi hasta los tobillos, no salimos de noche (más que a Urgencias), no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hemos hecho voto de castidad” y lo han decidido como una “opción LIBRE”, por lo que defenderán “con todos los medios a nuestro alcance “el derecho de todas las mujeres a hacer LIBREMENTE lo contrario sin que sean juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello”.

Este argumento también lo ha defendido en una entrevista a Radio Euskadi, donde la hermana Patricia ha dicho que “no se puede aceptar que se cometa una atrocidad de éstas y la que sea juzgada, condenada y humillada públicamente sea la víctima”.

“Hay muchas cosas que nosotras tampoco sabemos, pero sí que pensábamos que, desde nuestra posición, es una posición de alguna manera transversal, es importante decir: esto no es una reivindicación de una pocas, es una reivindicación de toda la sociedad, y nosotras que estamos aquí en clausura y que no salimos por la noche, también nos sentimos amenazadas y también nos sentimos implicadas en todo esto y en todo lo que atañe en el fondo a una injusticia”, ha añadido.

Ha asegurado que también las monjas “forman parte de esto, en primer lugar, por ser mujeres, y por todas las mujeres que nos rodean y nos importan, y simplemente por ser personas”. “Esto no es una guerra entre hombres y mujeres. Esto es algo que no se puede admitir, no se puede aceptar que se cometa una atrocidad de éstas y la que sea jugada, condenada y humillada públicamente sea la víctima”, ha dicho la religiosa.