Este fin de semana se cumplen 25 años de la primera Guerra del Golfo (o segunda si tenemos en cuenta la que libraron Irán e Iraq). El 17 de enero de 1991 (el plazo dado a Irak caducó dos días antes), se inició el lanzamiento de los primeros misiles, eso sí, con las cámaras de televisión preparadas. Comenzaba la primera guerra televisada en directo de la historia. EEUU abrió las hostilidades bélicas comandando una coalición internacional.

Su presidente, George Bush padre, tras la invasión de Kuwait por parte del ejército de Saddam Hussein, puso en marcha con el visto bueno de Naciones Unidas la llamada 'Tormenta del Desierto'.

Una treintena de países
Más de una treintena de países, incluida España, se involucraron en un operativo que, en realidad, y ciñéndose al argumento de la invasión que la propició,apenas duró dos meses, puesto que el 3 de marzo el dictador se rindió.

Tras esa primera 'fase', el recuerdo ha borrado de la memoria muchos de aquellos pasajes, porque al fin y al cabo, un cuarto de siglo es mucho.

Sin embargo, a juicio de la historiadora Patricia Sastre, aquella primera contienda con implicación directa de occidente alimentó un conflicto con raíces religiosas pero con repercusión económica clara para los países más interesados en esa coalición que “llega hasta nuestros días”.



Esperanza
Los dos meses hasta que Hussein firma su rendición son observados con “esperanza por parte de kurdos y chiíes. Ambos grupos creían que la intervención acabara con el régimen de Saddam”. Sin embargo, no fue así y, tras la retirada occidental, el dictador “recrudeció su postura contra esa oposición que ansiaba derrocarle”, indica Sastre.

En efecto, a tenor de lo que la historia ha demostrado, aquel cierre en falso provocó “la que se conoce como segunda Guerra del Golfo”.

Segunda Tormenta del Desierto
A la vista de los acontecimientos, y analizando el desarrollo posterior, los 12 años que transcurrieron de aquella primera Tormenta del Desierto y la segunda, da la impresión de que sirvieron para situar las piezas que justificasen lo que habría de venir.

Es el momento que está más reciente; corresponde a la segunda 'fase' de esos ataques contra Iraq. Aquí la memoria no falla, puesto que con las televisiones privadas a pleno rendimiento, las imágenes ya no eran 'prestadas'.

Trío de la Azores
A esto se une una fotografía, tomada en un archipiélado de Portugal con tres protagonistas. Otro Bush, el hijo; el primer ministro británico, Tony Blair; y el presidente español, José María Aznar. A los tres, inmortalizados en esa instantánea, se les conoce con el sobrenombre de 'Trío de las Azores', con propia entrada como tal en la enciclopedia global de Wikipedia.

Era el 15 de marzo de 2003. La excusa era la posesión de “armas de destrucción masiva” por parte del régimen iraquí. Las pruebas de diferentes organismos internacionales no ratificaban esa acusación lanzada por los estadounidenses.



De aquella cumbre en tierras portuguesas salió la segunda Guerra del Golfo (o Tercera) que, a su vez, derivó en la invasión de Iraq. Sin el visto bueno de Naciones Unidas, el 20 de marzo de ese año dio comienzo el conflicto, unas hostilidades que se prolongaron hasta el primer día de mayo.

Patricia Sastre es concluyente a la hora de analizar esa foto y lo que significó. “Sus consecuencias fueron mayores para el panorama internacional puesto que no gozaba del beneplácito” de la ONU. “Tras los atentados de las Torres Gemelas, el presidente Bush se empeñó en que Iraq tenía armas de destrucción masiva, y al no lograrlo, busca a dos mandatarios que de alguna manera corroboren sus denuncias”.

“Más brecha”
En 1991, con el lanzamiento de misiles sobre Israel Hussein trató de buscar la implicación a su favor de otros países árabes. No lo logró. Ese efecto lo provocó, sin embargo, el conflicto surgido tras la foto de las Azores. “Ni siquiera existe una provocación, como en el caso de la invasión de Kuwait” y esto, desde un punto de vista internacional, para la historiadora Patricia Sastre provoca que “se abra aún más la brecha entre las naciones musulmanas y occidente”.

Consecuencias hasta hoy
A raíz de aquella foto que metió a España directamente en un conflicto global, como se demostró después con acontecimientos dramáticos como los atentados del 11M, la situación ha ido a peor en la zona.

Además, la primera de las fases, de la que se cumplen ahora 25 años, se cerró en falso y sus consecuencias se siguen pagando, tal y como observamos en los últimos tiempos con los ataques terroristas por todo el mundo.

España, cumpliendo una promesa electoral del nuevo jefe del Ejecutivo, retiró sus tropas de Iraq. La orden del nuevo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se hizo pública el 18 de abril de 2004.

Por cierto, de los participantes en aquel terrible -por sus consecuencias- cónclave de las Azores, incluido quien hizo de anfitrión, todos con el paso de los años han reconocido el error excepto uno ¿Adivinan quién?