Las presiones a Sor Lucía Caram se han concretado aún más. Si este martes se conocía que la monja catalana había sido llamada a al orden por la embajada del Vaticano en España, más tarde conocíamos que había recibido directamente una carta de la Nunciatura Apostólica de Madrid en la que se le pide menos visibilidad mediática y más labor contemplativa.

En una intervención en Las Mañanas de Cuatro, Sor Lucía ha explicado que el Gobierno se ha quejado directamente de sus actuaciones y que forzó la carta de la Nunciatura en la que invitaba a su comunidad a silenciarla. Incluso ha revelado que ha recibido más presiones en las redes sociales o amenazas en directo durante su trabajo en el banco de alimentos.

Presiones al convento
La carta también incluye, según recoge La Vanguardia, una advertencia a la congregación de Sor Lucía, el convento dominico de Santa Clara de Manresa, dando a entender que la Santa Sede podría disponer el cierre del lugar y proceder al traslado de las religiosas.

Sor Lucía Caram ha vuelto a explicar que fue ella la que pidió ir a Roma a explicar las presiones concretas que le llegan desde el Gobierno porque “mi discurso molesta” ya que “estoy trabajando con los más pobres y no hablo de estadísticas ni números sino de rostros concretos y de dramas”.

Desmentido del Gobierno
Tras las declaraciones de Caram en televisión, el Ministerio del Interior publicó una nota informativa en la que desmentía que hubiese presiones desde el Gobierno a la Nunciatura para que actúe contra Sor Lucía, al igual que afirmando que no existe la carta de la que habla la religiosa.

Acto con Mas y Trias
Lejos de reducir sus apariciones públicas, Sor Lucía ha participado este miércoles en un coloquio junto al presidente de la Generalitat Artur Mas y el alcalde de Barcelona Xavier Trias. La religiosa ha asegurado a través de su cuenta de Twitter que con participar en este acto no entra en campaña por nadie y que su opción y trabajo “es contra la exclusión y la pobreza”.