Los letrados de la Infanta Cristina piden su absolución por delitos fiscales en el caso Nóos, con el argumento de que no tuvo "ninguna intervención" en la gestión de la sociedad Aizoon y que, dada la "confianza" que tenía en su esposo, "se limitó a rubricar sin pedir explicaciones".

En su escrito de defensa, presentado este miércoles en el juzgado de Palma, la infanta mantiene que siempre permaneció "al margen de la dirección y gestión cotidiana" de la sociedad Aizoon mediante la que el matrimonio presuntamente defraudó a Hacienda, y añade que solo tiene "conocimientos mínimos de fiscalidad". Un argumento llamativo teniendo en cuenta que se convirtió en la primera infanta de España con título universitario.

El único administrador fue Urdangarin
La Infanta Cristina "se limitó a rubricar sin pedir explicaciones aquellos escritos que, muy ocasionalmente, se le solicitó que firmara en su condición de socio" de la empresa Aizoon, de la que es propietaria junto a su marido, según el escrito presentado por la defensa de la hija del Rey, este miércoles, ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma.

"Desde el día de su constitución el único administrador de Aizoon fue Don Iñaki Urdangarin, estando completamente al margen de la dirección y gestión cotidiana de la compañía" la Infanta, se afirma en el documento suscrito por los abogados Miquel Roca y Jesús María Silva.

Su intensa vida institucional y profesional le impedía antender Aizoon
Según afirman los letrados, "dado que la confianza entre los cónyuges era plena, nunca se celebraron formalmente juntas de socios" en Aizoon, constituida el 11 de febrero de 2003, con el fin de destinarla a realizar planes estratégicos, dirección de proyectos y compra-venta de inmuebles, y que fue usada para desviar fondos públicos conseguidos por el Instituto Nóos a través de contratos con administraciones como la Generalitat Valenciana o el Gobierno balear.

En el escrito de la defensa se admite que la Infanta pudo haber percibido bienes o servicios que se dedujeron como gastos de empresa de Aizoon, pero alegan que ella no fue quien dio las indicaciones. Los letrados indican que Cristina "nunca ha cumplimentado personalmente sus propias declaraciones de IRPF", pues eran realizadas por el asesor fiscal de la Casa del Rey.

La Infanta no estaba al corriente de la economía familiar dada su “intensa vida personal, institucional y profesional”, y no le prestaba la menor atención a la empresa Aizoon, de cuya gestión se encargaba su marido.