Venezuela se ha tornado en el asunto que mayor controversia a nivel internacional viene creando en este principio de año. A pesar de su carácter ilegal, la intervención estadounidense para capturar a Nicolás Maduro provocaba tanto cierta esperanza por los cambios que podrían darse en este país tras años sometido a un duro régimen, como daba lugar a una enorme preocupación en torno al precedente que Donald Trump estaba sentando al legitimar el uso arbitrario y unilateral de la fuerza, haciendo caso omiso a cualquier procedimiento o normativa internacional.
Unas perspectivas contrapuestas que poco han tardado ir virando únicamente hacia la incertidumbre de qué estará por venir en el futuro cercano, ante las declaraciones públicas que el Gobierno de Trump viene haciendo sobre que Venezuela no es el único país en el que están dispuestos a actuar. Un temor por su interés en otros Estados ricos en recursos como el petróleo o minerales, que no hace sino poner en duda cuánto tiempo será capaz de aguantar la estabilidad internacional que se había logrado conformar durante años.
Al final, la manera con la que Donald Trump está actuando sobre Venezuela ha comenzando a despertar cada vez más críticas en el panorama internacional, pues ante decisiones como la de dejar a un lado a María Corina Machado, asegurando el estadounidense que no dispone del respeto y apoyo del pueblo venezolano, así como las líneas que está marcando por las cuales impone a Estados Unidos como único gestor de los recursos naturales del país, el aplauso a la intervención estadounidense pierde cada vez más fuerza para ir derivando en una mirada crítica, y un poco desconfiada, al hallar una estrategia económica un tanto evidente tras este movimiento.
Un plan de tres fases para liberar Venezuela
Ahora, como parte del control que Estados Unidos se ha autoconferido de los recursos naturales de Venezuela, estos comenzarán a jugar un importante papel según las últimas declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio. Este miembro del equipo de Gobierno de Donald Trump expuso este miércoles que ahora abordarán tres fases con las que, según decía, se buscará la transición política del país.
En este sentido, Rubio indicó que se desarrollarían tres fases, siendo la última de ellas esa transición política que muchos esperan en el país y que, visto desde fuera, ha dejado algunas dudas al cerrar la puerta a María Corina Machado para poner como presidenta a Delcy Rodríguez. Antes de devolver al pueblo venezolano su libertad para elegir un gobierno estará, como se venía haciendo conocer, un Ejecutivo temporal controlado por los norteamericanos así como también ejercerán la gestión de sus recursos.
De esta manera, según apuntaba Marco Rubio, la primera fase, tal y como apunta, será de estabilización, mediante medidas como incautar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, bloqueado por sanciones, para venderlo en los mercados internacionales y controlar la gestión de esos fondos para que, tal y como declaraba, beneficien al pueblo y no a la corrupción o al antiguo régimen.
La segunda fase, que definió como de recuperación, apunta a reactivar la economía garantizando que empresas de EE. UU. y países aliados puedan acceder al mercado venezolano, así como buscan que se inicie un proceso de reconciliación nacional, donde opositores puedan ser amnistiados, liberados o regresados al país para reconstruir la sociedad civil.
La tercera y última fase es la de la esperada transición política, orientada a consolidar la transformación política interna de Venezuela.
A priori, este plan dividido en tres partes parece que podría derivar, aunque no se sabe en cuánto tiempo, en un cambio político efectivo en Venezuela. No obstante, las dudas siguen presentes ante el gran interés mostrado por los estadounidenses en el petróleo del país, el cual se concibe ya como el verdadero motivo que les ha llevado a actuar contra Nicolás Maduro, así como sigue el temor de lo que pueda estar por venir en otros países, sobre todo por las declaraciones que Trump está dejando en torno a Groenlandia.