El deseo imperialista de Donald Trump no se detiene en Venezuela. Él mismo lo aseguró en su comparecencia del pasado sábado, en la que lanzó un aviso generalizado a todo aquel que no se pliegue a los intereses de los Estados Unidos de América. Advertencia velada para Colombia, Brasil y otros países rebeldes de América del Sur, pero también mira hacia Europa. En especial al territorio de Groenlandia, pero perteneciente a Dinamarca. El mismo día de la operación para capturar a Nicolás Maduro, desde el entorno del magnate se aireaba ya la posibilidad de que el país autónomo sería el próximo objetivo de la Casa Blanca. Su primer ministro, como ya hiciera su homóloga danesa, Jens-Frederik Nielsen, daba por supuesto el “respeto” a la gran isla ártica mientras advertía de que “nadie irá a apoderarse” de ella.

El presidente Trump ha redoblado su insistencia en reclamar Groenlandia para Washington. Un deseo que en absoluto es novedoso, pero aprovechando el golpe al orden mundial ejemplificado con la captura de Nicolás Maduro, ha resucitado sus ansias imperialistas. El territorio, que aunque autónomo pertenece a Dinamarca, está en el punto de mira de la Casa Blanca y sus dirigentes ya han empezado a lanzar advertencias al magnate. Primero fue la primera ministra danesa, quien en declaraciones a la cadena TV2 aseguraba que no aceptará “una situación en la que Groenlandia y nosotros seamos amenazados de esta manera”.

Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará”, reflexionaba Mette Frederiksen, que incluso barruntaba la muerte de la propia Alianza Atlántica y de la “seguridad” que el mundo se proporcionó desde el final de la Segunda Guerra Mundial. “Hago todo lo posible para que esto no se produzca. Creo en la democracia y en las normas internacionales, y también que no se pueden cambiar las fronteras así como así”, continuaba la primera ministra danesa, al tiempo que subrayaba que los groenlandeses “no quieren ser estadounidenses”. “Tenemos la expectativa de que todo el mundo, incluidos nuestros aliados, van a respetar las fronteras nacionales existentes”.

Groenlandia avisa

Siguiendo la misma línea que Frederiksen, su homólogo groenlandés ha asegurado que están intensificando todos sus esfuerzos “para abrir el diálogo a través de los canales diplomáticos y políticos adecuados”. En una publicación en Facebook, Nielsen ha dejado claro que “el diálogo presupone respeto”, clarificando que la isla ártica “se mantiene firme”. En el texto, el dirigente refleja que el territorio no puede ni debe compararse con Venezuela ni con otros países “dominados por el caos y la dictadura”, tal y como intentan dibujar desde la Casa Blanca con las múltiples declaraciones que destapan las ambiciones territoriales de Donald Trump.

“Somos una sociedad abierta y democrática con instituciones sólidas. Nuestras decisiones se toman aquí. Groenlandia es nuestro país”, defendía Nielsen en este contexto, antes de matizar que “nadie puede venir a apoderarse de él”. Y es que el presidente de Estados Unidos insistía estos días en la “necesidad” de la potencia para anexionarse la ínsula ártica por una cuestión de “seguridad nacional”, mientras todas las autoridades danesas y han reclamado el cese de las amenazas norteamericanas por la situación de alianza entre Copenhague y Washington. “No está en venta”, remataban.

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