La carrera electoral a las urnas de Castilla y León ha comenzado, y con ella, los partidos se lanzan a la batalla y tiran de sus perfiles más potentes para aupar a sus candidatos. A menos de un mes de las votaciones del 15 de marzo, el PP ya se ha lanzado a esta misión con dos de sus activos más 'vintage': los expresidentes del Gobierno José María Aznar y Mariano Rajoy, que protagonizarán durante las semanas venideras los actos de apoyo al candidato 'popular' y todavía presidente castellanoleonés, Alfonso Fernández Mañueco.
El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, presentó este viernes la candidatura de Alfonso Fernández Mañueco a las elecciones autonómicas del 15 de marzo, para las que el PP parte, con los sondeos recién nacidos, como favorito. Sin haberse curado todavía la herida de los comicios en Aragón, el próximo caucus de la derecha parece cortado por el mismo patrón que el anterior: el candidato a la reelección volverá a ser la primera fuerza, el partido socialista verá mermado su poder en la oposición y Vox cosechará una tercera posición de récord por encima del 20%. Ante este escenario, José María Aznar estará el próximo 24 en Burgos con el presidente de Castilla y León y candidato a la reelección, igual que lo hizo el expresidente Mariano Rajoy, que ya coincidió este mismo jueves en un acto con Mañueco en Arroyo de la Encomienda (Valladolid). Se prevé que tanto él como Aznar vuelvan a Castilla y León en la campaña electoral, dado que están cerrando fechas.
Aznar, que tiene una especial vinculación con esta comunidad porque fue presidente de Castilla y León entre 1987 y 1989, volverá de nuevo a hacer campaña para pedir el voto para el PP, como ya hizo en los comicios de hace cuatro años. Entonces, Aznar pidió un respaldo "rotundo" para Mañueco y alertó contra la "fragmentación del voto" de centroderecha, en un momento en que Vox tenía solo un escaño en las Cortes pero escaló hasta los 13 diputados en esos comicios de 2022.
La batalla contra el populismo
El próximo 24 de febrero Aznar viajará a Burgos para presentar su último libro 'Orden y Libertad. Principios y tareas irrenunciables en defensa de la democracia liberal' (Esfera de los Libros), un acto al que acudirá Mañueco. El jueves fue Rajoy el que coincidió con Mañueco en Valladolid, en un acto en el que avisó de que "el mayor peligro para la democracia son los populismos, de extrema derecha y de izquierda". Aznar lanzó otro mensaje similar el viernes en otro acto en el Senado, donde ha presentado una biografía impulsada por FAES titulada 'Alexis de Tocqueville. Un liberal único'. Allí alertó contra el "nuevo despotismo mayoritario" que supone el populismo, un mensaje que se produce en medio del crecimiento que ha experimentado Vox en los últimos meses.
Mañueco también contará con el apoyo del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la campaña de Castilla y León, así como con 'barones' territoriales, como el gallego Alfonso Rueda o la madrileña Isabel Díaz Ayuso. También habrá presencia de alcaldes y de miembros de la dirección nacional del PP, como la leonesa Ester Muñoz, la abulense Alicia García, o el secretario general del PP, Miguel Tellado.
La campaña arrancará oficialmente el viernes 27 de febrero a las 00:00 horas y se prolongará durante 15 días, finalizando el 13 de marzo. Hasta la cita con las urnas, el partido programará numerosos actos en las 9 provincias. "2.248 mítines dan para mucha gente", exclamó Mañueco la pasada semana.
"Cualquier partido firmaría el resultado del PP"
Por su parte, Feijóo ha presumido durante la semana de resultados y sostiene que "cualquier partido firmaría el resultado del PP" porque "solo nos importa España". Pese al estancamiento del PP de Extremadura y al retroceso del PP de Aragón, Feijóo considera que "no hacen lo que sus adversarios quieren". Durante su intervención, Feijóo cargó contra el ministro Óscar López tras criticarle a Javier Lambán por no hacer oposición al PP en Aragón: "Óscar López jamás le llegará a la suela de los zapatos a Javier Lambán", espetó.
Los terremotos aragonés y extremeño han puesto sobre aviso a los 'populares', y Mañueco está cauto ante una realidad no tan bonita como la dibuja el gallego. María Guardiola, la ganadora del 21-D, está acorralada entre su relato y la realidad. No obstante, a ella le fue mejor yendo al choque con Abascal que a Azcón cerrando campaña con Vito Quiles. A los socialistas, no obstante, el "muro contra la ultraderecha" se les va cayendo voto a voto, elección tras elección.
La ultraderecha pisa fuerte
Ni centrando el grueso de su campaña en un mensaje optimista sobre la economía, ni radicalizando su discurso en la recta final, ni cerrándola con la participación de un agitador de extrema derecha ajeno a las tradiciones liberal-conservadoras del PP. En efecto, los azules eligieron el carrusel electoral de diciembre al próximo julio para debilitar al PSOE y ahora tiene una ultraderecha hiperdopada que escenifica su poder sobre Feijóo.
La ultraderecha llega fuerte y sin incentivos para regalar nada. Los de Abascal no necesitan demostrar responsabilidad, porque su papel fuera del sistema del bipartidismo les da votos. No temen tampoco una repetición electoral y no tienen prisa. Creen que cada día sin acuerdo en los gobiernos autonómicos erosiona al PP, no a ellos. Vox ha entendido algo que, por ejemplo Ciudadanos, no comprendió: para crecer no puedes ser partido bisagra, tienes que ser sustituto. Pero la negociación no se juega solo en Extremadura, en Aragón o en Castilla y León: Vox quiere marcar líneas para futuras negociaciones autonómicas y municipales, y nacionales, y en el PP temen que cada concesión se convierta en un precedente. Por ello, el escenario más plausible es un bloqueo calculado y estirado, probablemente, hasta la celebración de las elecciones generales.