El niño tiene trece años, padece parálisis cerebral, le falta un pulmón y el otro está seriamente afectado por la escoliosis severa que padece. Sufre de anemia constante, no puede hablar ni comunicarse, no controla esfínteres, tiene que ser transfundido de forma habitual y no puede comer vía bucal por lo que tiene que ser alimentado mediante botón gástrico. Parece un guión de una película de terror, pero no (ver parte médico de su última hospitalización), es la cruel realidad de una familia de cuatro hijos sustentada por una madre en paro, que cobra 640 euros, a quien el Gobierno de Castilla-La Mancha que preside María Dolores Cospedal exige que adelante los gastos de los cuidados de ese niño, gran dependiente, eso siempre y cuando no exceda de los 387,64 euros  y se aporten los debidos justificantes mediante facturas, con IVA incluido. Esta es la situación que se vive en el “cortijo manchego” de la también secretaria general del PP, donde los dependientes tienen un futuro muy negro y están a la cola en prestaciones y reconocimiento, cuando en 2011, con gobierno socialista, la Ley de Dependencia en esta comunidad era el espejo donde se miraban el resto de los gobiernos autónomos.



Page pide a Cospedal que rectifique
La crueldad sin límites con que el Ejecutivo de Cospedal aplica la Ley de Dependencia en Catilla-La Mancha ha llevado al secretario regional del PSOE y alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, a llamar a la conciencia, al corazón de la lideresa conservadora, para que “rectifique la decisión de pedir por adelantado a una familia de Cuenca el dinero para pagar el tratamiento de uno de sus hijos, al que el propio Gobierno ha reconocido grado de gran dependencia”, añade, “no podemos tener ahora mismo una familia condenada a la insensibilidad que raya con la inmoralidad de un gobierno que le exige lo que no tiene, cuando lo que tenía que tener es todo el cariño de Castilla-La Mancha".

“Ya no puedo cocinarle a mi niño”
Cariño que no percibe Yulisa, madre de este niño gran dependiente, que en declaraciones ELPLURAL.COM reconocía estar pasando por una situación kafkiana. Y como muestra, un botón: A  pesar de sus dotes de gran cocinera, “ya no puedo cocinarle a mi niño porque me exigen facturas de todo, por lo que tengo que darle potitos comprados en la farmacia”, que la expenden las correspondientes facturas que debe ir presentando ante la Administración de Cospedal, sin sobrepasar los citados 387 euros (ver documento). “No sé dónde ir, como mi niño no había nacido en España me dijeron que me tenía que esperar cinco años para pedir la dependencia y llevan ahora un año largo, que ya tengo ese derecho, toreándome”, reconoce entre sollozos, para seguidamente asegurar que “en Cuenca me dijeron que si mi hija la mayor no podía estudiar que no estudiara, que no siempre se puede tener todo”.



Facturas sin pagar
Esta madre coraje pide a los gobernantes actuales de Castilla-La Mancha “que piensen que estos niños no han elegido estar así, son muy delicados y requieren un tratamiento especial y una dedicación continua”. Pero eso parece no importante a Cospedal, cuyo Gobierno no solo  exige a la desempleada Yulisa que adelante el coste de los cuidados de su hijo, además se permite el lujo de no pagar las facturas que esta mujer presenta a la Administración gobernada por el PP. “No nos han pagado todavía nada, ni diciembre ni enero ni febrero ni lo que va de este mes de marzo”, lamenta la madre.

Dependientes de primera y de segunda
Sin embargo, Cospedal no trata así a todos los dependientes. No, ni mucho menos. Cuando esos dependientes son del PP, entonces la cosa cambia. El diputado parapléjico “popular” por Toledo, Francisco Vañó, cobra una pensión de gran invalidez de 40.600 euros, además de otros 70.000 por su condición de diputado nacional, según recoge su declaración de bienes (ver declaración), donde obvia, eso sí, su retribución de parlamentario. Un tanto de los mismo sucede con el diputado regional del PP por Guadalajara, David Atienza, en silla de ruedas también, que antes de que Cospedal decidiera retirar el sueldo a todos los procuradores cobraba más de 70.000 euros. (Ver declaración). Ahora “el pobre” sólo ingresa de las Cortes de Castilla-La Mancha unos 25.000 euros, a los que habría que añadir otra cantidad importante (algunas fuentes la sitúan por encima de los 30.000 euros), aún por precisar, tras ser nombrado vocal del Consejo Real del Patronato sobre Discapacidad. Puesto al que accedió, como no puede ser de otra forma, por obra y gracia de Cospedal, que no dudó en acondicionar urgentemente las Cortes castellano-manchegas para que este diputado ejerciera su democrática representación. Otra cosa es el trato con los grandes dependientes que no son del PP. Y es que como dice Yulisa: “El trabajo no te mata, te mata la gente”.