Este martes hay sesión de control al Gobierno en el Senado. Y este martes va a volver a suceder algo que ya es rutina: la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría no va a responder al portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. Eso sí, al menos, esta vez no se ha 'escapado' de su obligación y acude a la Cámara Alta, algo nada inhabitual.



La vicepresidenta se esconde tras el ministro de Justicia
Para este martes la vicepresidenta tenía una pregunta que le había dirigido Óscar López, el secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, y en estos momentos su portavoz. Quería saber López "el grado de satisfacción del Gobierno en su contribución a la independencia de los otros poderes del Estado y de los organismos reguladores". Una pregunta que afecta a muy diferentes organismos, y que por tanto parece claro que sólo puede contestar la vicepresidenta.

Pero también una pregunta incómoda, porque hay que hablar, por ejemplo, de la independencia en RTVE... Resultado, como es el Ministerio de la Presidencia el que decide quién contesta a cada pregunta, Soraya ha 'pasado' el tema al ministro de Justicia, que se verá obligado a responder por asuntos sobre los que carece en absoluto de control.

Lo malo es que no es la primera vez, ni mucho menos, que sucede esto. Se puede decir que es casi un comportamiento sistemático. Su gente, como tónica general, le elige contestaciones a grupos minoritarios o temáticas de "perfil bajo", donde la vicepresidenta pude lucirse y, sobre todo, no meterse en laberintos peligrosos.

Ninguna respuesta al PSOE en cuatro años
Pero el ninguneo de la vicepresidenta y su gente no es solo al PSOE, sino al Senado en sí mismo:  Soraya es de los miembros del Gobierno que más excusa su presencia en los plenos del Senado y solo ha respondido ocho preguntas en sesiones de control en toda la legislatura. Tampoco no ha respondido a ninguna pregunta del PSOE en el Senado en los 4 años de Gobierno y, como hemos informado, deriva estas respuestas a los ministros de Hacienda y Justicia generalmente.

Es verdad que no es ella la única miembro del Gobierno que 'ningunea' al Senado. Pero también lo es que se trata de la que menos justificaciones puede dar a esas ausencias. No sólo porque por su cargo debe máximo respeto a las instituciones del Estado, sino que las ausencias de otros ministros, que deben desplazarse más frecuentemente, con reuniones a Bruselas por ejemplo, en su caso no aplican.