Pese a la compra por 6,3 millones de euros de un ático de lujo en Chamberí, la Comunidad de Madrid ya disponía de una oficina vacía de dimensiones prácticamente idénticas.
El inmueble, situado en el número 3 de la calle Pedro Moreno, junto a Plaza de Castilla y en uno de los principales ejes de acceso a la futura operación urbanística Madrid Nuevo Norte, tiene 478 metros cuadrados, según ha informado en exclusiva el diario El País.
Apenas siete lo separan de los 485 metros cuadrados del ático adquirido por Planifica Madrid el pasado abril. La diferencia, sin embargo, no es únicamente métrica: uno era una vivienda de lujo en una planta alta de un edificio residencial; el otro, un espacio de oficinas situado en planta baja y concebido para albergar actividad profesional.
Una oficina preparada para trabajar
La propiedad de Pedro Moreno forma parte del patrimonio inmobiliario gestionado por Planifica Madrid. La empresa pública describe el inmueble como un local de planta baja dotado de siete despachos, tres aseos y distintas zonas comunes. Su configuración responde, por tanto, a una lógica inequívocamente administrativa: espacios independientes de trabajo, servicios y áreas compartidas.
El local permanece cerrado y dispone de acceso tanto por Pedro Moreno como por la calle Poeta Joan Maragall. En su exterior todavía puede encontrarse la identificación de Obras de Madrid, denominación anterior de Planifica Madrid.
La propia sociedad pública había comunicado en sus cuentas anuales correspondientes a 2024 su intención de desprenderse del inmueble. La oficina aparecía, además, en su cartera de activos disponibles para venta o alquiler. La documentación registral consultada por El País señala que la titularidad continúa correspondiendo a la Comunidad de Madrid, aunque figura vinculada al antiguo Instituto de la Vivienda de Madrid, hoy Agencia de Vivienda Social.
Dos inmuebles, dos concepciones del espacio institucional
La comparación resulta inevitable por las dimensiones, aunque las características sean sustancialmente diferentes.
El ático del paseo del General Martínez Campos dispone de 485 metros cuadrados, de los que alrededor de 199 corresponden a una amplia terraza. La Comunidad pagó 6,3 millones de euros por él y lo adquirió el 14 de abril mediante Planifica Madrid. La operación no figuraba inicialmente en el portal de transparencia de la empresa pública ni en sus cuentas anuales conocidas.
La explicación ofrecida por el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso fue que la vivienda serviría como oficina provisional para la presidenta y un equipo reducido mientras se ejecutaban obras en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia madrileña.
La operación generó un terremoto político y mediático desde que fue desvelada públicamente a finales de julio. Entre las cuestiones planteadas se encuentra precisamente la idoneidad de utilizar una vivienda de esas características como oficina, dado que la normativa urbanística de Madrid establece restricciones para implantar usos de oficina en plantas ático de edificios residenciales como el adquirido.
El inmueble de Pedro Moreno ofrece un contraste significativo: no necesita convertirse en oficina porque ya tiene la configuración física de una.
El ático que nació envuelto en discreción
La polémica no procede únicamente del precio o de la superficie. La forma en que se gestionó la adquisición ha contribuido a convertir el inmueble en uno de los asuntos políticos más incómodos para el Gobierno de Ayuso.
Planifica Madrid compró la vivienda en abril y la operación no trascendió públicamente hasta finales de julio. El coste de la adquisición, finalmente conocido, ascendió a 6,3 millones de euros, incluida una operación inmobiliaria que generó una comisión de 189.000 euros para la agencia intermediaria.
Posteriormente se conoció que la empresa pública había buscado previamente viviendas de lujo con unas características muy concretas: entre 250 y 400 metros cuadrados y una terraza de grandes dimensiones. Una inmobiliaria especializada en propiedades de alto nivel llegó a mostrar al Gobierno regional al menos dos inmuebles antes de que se optara por el ático de Chamberí.
El recorrido de la operación dificulta así reducir la controversia a una mera cuestión de disponibilidad de oficinas. Existió una búsqueda específica de inmuebles residenciales de grandes dimensiones antes de la adquisición.
Una reforma que sí existe, aunque llegó después de la polémica
La Comunidad ha sostenido que el destino temporal del ático estaba relacionado con las obras de la Real Casa de Correos. La existencia de esos trabajos dejó de ser una cuestión meramente anunciada cuando el Gobierno autonómico adjudicó el contrato para diseñar y dirigir la reforma.
El proyecto afecta a determinadas zonas de la sede presidencial y la ejecución de las obras está estimada por el Ejecutivo madrileño en alrededor de 1,65 millones de euros. El contrato para la redacción del proyecto fue adjudicado por casi 60.000 euros.
Planifica Madrid y un patrimonio disperso
El inmueble de Plaza de Castilla no constituye una excepción dentro del patrimonio administrado por Planifica Madrid. La sociedad dispone de una cartera heterogénea formada por distintos edificios y locales, entre ellos inmuebles históricos utilizados por varias consejerías y otros espacios destinados a actividades empresariales o culturales.
La adquisición del ático introdujo una singularidad en ese patrimonio: por primera vez, la empresa pública incorporó una vivienda a una cartera fundamentalmente compuesta por inmuebles administrativos y patrimoniales. La vivienda de Chamberí pasó así a convertirse en un activo de naturaleza distinta al resto.
La posterior decisión de ponerla a la venta acentuó todavía más esa excepcionalidad. Tras conocerse públicamente la compra, el Gobierno autonómico anunció que se desprendería del inmueble y que los fondos obtenidos se destinarían a la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios en la Comunidad.
En agosto, Planifica Madrid fijó para el ático un precio de salida de 6.694.201 euros, por encima de los 6,3 millones desembolsados en abril. El procedimiento de venta ha continuado durante septiembre.
Transparencia frente a justificación
La polémica se ha desplazado progresivamente desde la existencia del ático hasta la trazabilidad completa de la operación: quién tomó la decisión, qué alternativas se estudiaron, qué criterios se utilizaron, qué necesidades concretas debía cubrir el inmueble y por qué una vivienda residencial terminó siendo considerada la solución apropiada.
La propietaria que vendió el ático ha autorizado finalmente por escrito que se hagan públicos determinados detalles de la transacción, después de que Planifica Madrid hubiera alegado inicialmente restricciones relacionadas con terceros para no facilitar parte de la documentación.
La transparencia adquiere aquí una dimensión que trasciende el debate partidista. Cuando una Administración utiliza recursos públicos para adquirir un activo extraordinario, la explicación no debería limitarse a señalar el destino formal del bien. La rendición de cuentas exige poder reconstruir la cadena de decisiones que condujo hasta él.
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