La mayoría de los 90 países que se someten a las pruebas del informe PISA registran un notable retroceso. Sin embargo, entre ellos, la caída que España ha sufrido en los resultados ha resultado especialmente significativa, quedando por debajo de la media de la OCDE en todas las áreas evaluadas y dejando datos curiosos, como el que señala que los alumnos del país que viven en familias de mayor nivel socioeconómico son los que peor nota obtienen en estos ejercicios.

Cerca de 30.000 estudiantes españoles han realizado los exámenes planteados por el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), un estudio llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, ciencia y lectura. Los resultados, en conjunto, registran su mayor caída desde el año 2000 y, concretamente, España cae notablemente en todas las áreas evaluadas.

Una caída especialmente pronunciada en lectura

Los datos permiten dimensionar el retroceso. En ciencias, el área principal de esta edición, España obtiene cinco puntos menos que la media de la OCDE y cuatro menos que la de la Unión Europea. Desde 2015, el rendimiento de los estudiantes españoles en esta competencia ha descendido 16 puntos, más del doble que la caída registrada en el conjunto de países participantes. La evolución entre 2022 y 2025 también resulta especialmente negativa para España frente a los promedios internacional y europeo.

La situación es todavía más preocupante en comprensión lectora. En una década, España ha perdido 45 puntos, frente a los 27 de descenso de la OCDE. El retroceso adquiere especial relevancia porque en 2022 apenas existían diferencias significativas entre el rendimiento español y el promedio internacional. En matemáticas, los estudiantes españoles se quedan en 457 puntos, seis por debajo tanto de la media de la OCDE como de la Unión Europea. El descenso desde 2015 alcanza los 29 puntos.

El deterioro no se distribuye de forma homogénea entre los territorios. Madrid y Castilla y León vuelven a situarse como las comunidades con mejores resultados y superan en las tres competencias las referencias internacionales. En el extremo contrario aparecen Ceuta y Melilla, con puntuaciones notablemente inferiores a la media española. País Vasco, en lectura y ciencias, y la Comunidad Valenciana, en matemáticas, también se encuentran entre los territorios con peores registros.

Pantallas, lectura e inteligencia artificial

La OCDE sitúa el inicio del declive internacional alrededor de 2015, coincidiendo con la generalización del uso de los teléfonos móviles. Tue Halgreen, analista senior de la organización y coordinador de PISA, apunta a una relación entre la creciente exposición a las pantallas y las dificultades para procesar textos largos. El organismo también observa peores resultados entre quienes pasan más tiempo utilizando dispositivos durante su tiempo de ocio.

La relación con las herramientas digitales tampoco es lineal en el ámbito educativo. Los estudiantes que no utilizan dispositivos para aprender y aquellos que los emplean durante más de cinco horas semanales presentan peores resultados que los grupos intermedios. España, además, registra un uso de inteligencia artificial para tareas escolares superior al promedio de la OCDE y de la UE. El informe advierte de que los sistemas educativos en los que su utilización es más elevada presentan, en general, peores resultados, aunque estos datos no permiten establecer por sí solos una relación causal.

El dato más llamativo, sin embargo, no está solo en estos acusados descensos de rendimiento, sino en el perfil del alumnado que los encabeza. Según PISA, los alumnos y alumnas que obtienen peores resultados son los de mayor nivel socioeconómico. Caen entre dos y tres veces más que el resto.

No todo son malas noticias. España destaca en competencias y actitudes sociales como la curiosidad, la perseverancia o el sentimiento de pertenencia al centro educativo. También presenta un buen clima escolar y se encuentra entre los países con menor exposición al acoso y al ciberacoso. 

En el ámbito internacional, los países asiáticos vuelven a dominar la clasificación. Japón se sitúa entre los líderes en las tres competencias, acompañado por otros sistemas educativos del este asiático. La OCDE advierte, no obstante, de que sus modelos no son fácilmente trasladables a otros países, ya que están condicionados por factores culturales, una elevada implicación familiar y una fuerte dedicación de los estudiantes al estudio.

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