Una de las mayores contradicciones en las que incurre el Gobierno está en su posición sobre algunos conflictos internacionales. España, como muchos otros países europeos, ha aumentado su dureza sobre el genocidio de Israel en Gaza en los últimos años, a tenor de que el Estado hebreo haya decidido vulnerar todavía más, si cabe, el derecho internacional a la hora de bombardear niños y acabar con la forma de vida de los palestinos.
En el caso concreto del Ejecutivo de Pedro Sánchez, esta condena sí que ha ido acompañada de algunas acciones, como el embargo de armas a Israel, y de choques diplomáticos con el sionista Benjamin Netanyahu. Sin embargo, nuestro país aún tiene una asignatura pendiente, que es abrirle las puertas de la universidad a centenares de gazatíes que, a pesar de contar con todos los requisitos para escapar del infierno en la tierra, permanecen sin poder ser evacuados de la Franja de Gaza por la inacción de los gobiernos europeos.
Esto es lo que intentan iniciativas como Gaza40+, que trata de presionar a los Ejecutivos de Europa para que traten de establecer protocolos que puedan habilitar una vía de salida para estos estudiantes. Su fundador, Amid Hasan Ali, la creó hace un año en Reino Unido, pero tras conseguir que el Gobierno de allí diera luz verde a varias evacuaciones, se extendió a más países para conseguir lo propio, entre ellos el nuestro: "Las universidades en España son muy colaborativas y solidarias con el trabajo que hacemos y están felices de trabajar con nosotros", cuenta en declaraciones a ElPlural.com.
La necesidad de un corredor humanitario
Sin embargo, pese a la voluntad de los centros, la ausencia de un protocolo y de una voluntad de crearlo por parte de la Administración hace que decenas de gazatíes sigan, desde hace más de un año, en una espera para labrarse un futuro mientras siguen viviendo el genocidio: "El Gobierno es muy opaco en lo que tiene que ver con sus procesos, no hay mucha transparencia o comunicación sobre cómo se hacen las evacuaciones, cuando se hacen; si hay una planificación, si están trabajando en ellas", lamenta Ali.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores aseguran que "España autoriza visados de estudios y apoya a los estudiantes palestinos, con quienes tiene un compromiso". Las fuentes del área de José Manuel Albares consultadas por ElPlural.com achacan el retraso a que "la salida de gazaties de Gaza está controlada por el Estado de Israel, que mantiene las fronteras cerradas, por lo que obtener permisos para su salida es complejo y no depende de España, que realiza todas las gestiones a su alcance".
Pero desde Gaza40+ señalan que nuestro país apenas ha permitido que se evacue de Gaza a una decena de estudiantes, lo cual, según apunta su fundador, le sitúa "muy por detrás" de países como Reino Unido, Italia, Francia o Países Bajos, que tampoco son especialmente colaborativos. "El mayor problema con el que hemos topado con una pared es la falta de claridad del Gobierno español con los procesos de visado", señala Cristina Robles, jefa del proyecto en España.
"Desde el año pasado solo se ha hecho la evacuación efectiva de trece estudiantes, pero sabemos que las universidades españolas han aceptado a 60, con todos los requisitos para el visado, para que pudieran viajar, con la financiación, con becas", lamenta.
Además de los casos que, a pesar de cumplir con lo que se requiere, se mantienen a la espera, hay algunos en los que el Gobierno les comunica que pueden salir de la Franja con pocos días de antelación. Esto contribuye a una incertidumbre, que agravan las condiciones en las que tienen que vivir bajo el fuego israelí: "Esto tiene muchas consecuencias psicológicas para ello", advierte.
Abdel Rahman, estudiante gazatí: "Necesitamos más acción sobre el terreno"
Muchos de estos estudiantes son personas que, a pesar del genocidio, han conseguido seguir estudiando, haciendo uso de su fuerza de voluntad para conseguir huir hacia un futuro mejor. A pesar de las condiciones, con cortes de luz, escasez de alimentos y mala conexión a internet, los gazatíes logran pasar por las pruebas que les separan de la admisión en universidades extranjeras y, sobre todo, las becas. "Por supuesto, sin una beca no hacemos nada, sin recursos económicos, porque la mayoría, sino todos, no se pueden permitir el coste de la vida en España", señala Brígida Dionis, coordinadora de alumnos de Gaza40+ en España.
El problema en el que inciden es la ausencia de un criterio claro con el que el Gobierno facilite este proceso: "El problema es que no hay un programa unificado, un corredor humanitario que establezca como se tiene que hacer esto. Por ello, tenemos que trabajar con pico y pala, universidad a universidad, estudiante a estudiante, dependiendo de sus condiciones y su perfil, y llamando a las puertas de cada una para ver su disponibilidad, sus recursos económicos", dice Dionis. A pesar de su insistencia en intentar contactar con el Gobierno, no reciben ninguna respuesta. "Hay un silencio administrativo", afirman ambas.
La otra cara de la moneda está allí, en Gaza, donde mientras los Gobiernos siguen inmóviles, las bombas siguen cayendo. Estos estudiantes también se suman a pedir menos palabras y más acciones: "Sabemos que el Gobierno de España apoya la causa palestina, pero necesitamos más acción sobre el terreno para ayudar a estudiantes de Gaza", señala Abdel Rahman Al Gherbawi. Este estudiante, al que la ya de por sí complicada situación en la Franja se suma a la discapacidad que sufre, espera para estudiar su máster en España. Entre las becas que ha solicitado está la de la Universidad de Jaén, pero la negativa hace que el Gobierno no vaya a pelear por evacuarle.
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