Con la llegada de Miguel Blesa a la presidencia de Caja Madrid, en 1996, los consejeros tuvieron manga ancha para usar las ya conocidas tarjetas black, según se desprende de la mayoría de las declaraciones de los 10 imputados que desfilaron este lunes por la Audiencia Nacional ante el juez Fernando Andreu.

Parte del salario
El consejero por Izquierda Unida José Antonio Moral Santín, que gastó 465.000 euros con su tarjeta black, declaró que ésta “formaba parte del paquete retributivo de los consejeros”, lo mismo que las dietas o el seguro sanitario. “Era para mi libre disposición, como un complemento retributivo. La podía utilizar tanto para gastos relacionados con mi actividad en la Caja como gastos personales”, aseguró el exdirigente de IU, que precisó que no tenía la obligación de justificar los gastos. Sobre el hecho de que eran opacas a Hacienda, Moral Santín respondió qu era Caja Madrid la que “tenía que hacer las retenciones”.

Al libre albedrío de los consejeros
El exalcalde socialista de Móstoles José María Arteta, que gastó 139.000 euros, dijo al juez que a él le entregaron la tarjeta para “gastos sociales inherentes al cargo” y, también, para “gastos personales”. “Me dijeron que podía usarla a mi libre albedrío”, puntualizó.

Blesa le dijo que no tenía que declarar el gasto
El también socialista Ramón Espinar, que dispuso de 178.400 euros de su tarjeta, aseguró que Blesa le dijo que “no podía traspasar el límite de gasto, pero que a los gastos habituales que venía haciendo se le pueden sumar gastos personales”.

Este exconsejero declaró que le señaló al presidente de Caja Madrid si debía presentar retenciones fiscales y que éste le respondió que no porque se trataba de “una asignación, un incentivo, pero que es neto para el consejero y de la fiscalidad se encarga la caja”.

Le reprocharon que usaba poco la tarjeta
Pedro Bedia, exconsejero por Comisiones Obreras,que gastó 78.000 euros, dijo que en la época de Blesa le “animaron a usar más la tarjeta de lo que la usaba”, en “todo tipo de gastos, como comidas, viajes, regalos, libros”. Incluso, aseguró, le “llamaron varias veces para reprocharle que la usaba poco”. Parecida fue la declaración de Gonzalo Martín Pascual, el exconsejero por UGT, que gastó 129.000 euros. Según afirmó, le dijeron que era “para comidas, viajes, obsequios, incluso ropa”.

Obsequios para las bodas de hijos de consejeros
Ignacio de Navasqües, que era consejero por la Confederación de Cuadros, y que dispuso de un total de 195.000 euros, admitió que no le explicaron en qué podía gastar el dinero, sólo que usara la tarjeta “en lo que considerase necesario”, por lo que compró “algún obsequio a hijos de consejeros” que le habían invitado a sus bodas.

Díaz Ferrán, de la cárcel a la Audiencia para no declarar
Ante el juez Andreu también compareció el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, quien llegó a la Audiencia Nacional procedente de la cárcel de Soto del Real, donde cumple pena de prisión por los casos de Aerolíneas Argentinas y Marsans. Díaz Ferrán, que dispuso de su tarjeta de Caja Madrid 94.000 euros, se acogió a su derecho a no declarar.

15,5 millones de euros 
Un total de 10 exconsejeros declararon ayer ante el juez de los 78 cargos, entre consejeros y directivos incluidos en el auto judicial por el gasto irregular de 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012.

Losexconsejeros coincidieron al afirmar que después de dejar el cargo en Caja Madrid podían seguir disponiendo de las tarjetas durante tres meses. Ese beneficio se añadía a la posibilidad que se les ofrecía de ser recolocados en sociedades participadas por la entidad.