Esta es una de las propuestas de un estudio dirigido por la doctora en economía aplicada, Sara Ayllón, titulado “Infancia, Pobreza y Crisis Económica” y que ha sido financiado por la Obra social de la Caixa.

[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"40607","attributes":{"class":"media-image aligncenter size-full wp-image-16956","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"539","height":"295","alt":"Ni\u00f1os de la pobreza"}}]]La propuesta de implantar una prestación de 1.000 euros al año por hijo a cargo, ha asegurado que "es una medida costosa" pero "no tanto" como para que sea imposible de asumir. Los datos del estudio indican que con un aumento de los ingresos de los hogares en esa cantidad, 400.000 niños superarían el umbral mínimo de ingresos para salir de la pobreza.

La aplicación de esta medida en España supondría destinar el 0,9% del gasto social que realiza nuestro país, que es uno de los seis países de la UE que no contempla una prestación de este tipo. La doctora Ayllón considera que "lo más urgente hoy es una transferencia condicionada a la renta y al número de hijos en el hogar" y ha indicado que la implantación de una renta universal por hijo a cargo "es algo que se debería plantear a largo plazo".

"Todos los estudios demuestran que cuantos más recursos se destinan a los niños más oportunidades tienen y más igualdad hay en la sociedad --ha incidido-- Unicef dice que los niños son el sismógrafo de los pueblos y creo que no nos está yendo muy bien. La clase política tiene pensar cuál es el futuro que quiere que tengan los niños en España".



La tasa de pobreza infantil en España es la más elevada de todos los países de la UE, solo por detrás de Rumanía, según los resultados del estudio, y señala que la crisis, entre los años 2008 y 2012, no solamente ha elevado el riesgo para la infancia de caer en la pobreza (el 44% ha pasado por esta situación durante el periodo estudiado y el 10,6% no ha salido de la pobreza) sino que, además, ha profundizado en la gravedad de la situación de los hogares que se encuentran en situación de carestía, hasta el punto de provocar la "cronificación" de la pobreza.

Hay que señalar que la tasa de pobreza relativa se calcula en base a los ingresos medios de los hogares de cada año, por lo que, en un marco de empobrecimiento general de la población, el umbral de la pobreza se sitúa en un nivel de ingresos cada vez más bajo.

En el caso de España, la tasa de pobreza infantil que indica el estudio se refiere, por ejemplo, a hogares con dos hijos en los que los ingresos son inferiores a 1.264 euros o a hogares monoparentales con un hijo, en los que no superan los 782 euros al mes.

Las consecuencias que esto tiene para los niños que viven en hogares en situación de pobreza significan, por ejemplo, que el 3% no se puede permitir consumir proteínas (carne, pescado o equivalentes) al menos una vez cada dos días; el 7,9% vive en hogares en los que no se pueden permitir mantener la casa a una temperatura "adecuada" durante el invierno; el 17,7% vive en casas con problemas de goteras, humedades o podredumbre; el 6,8% de los hogares no dispone de coche por no poder permitírselo y el 45,4% no sale de casa al menos una semana al año para ir de vacaciones.

Existe una "descompensación" del gasto social que se destina en el país: el 5% es para políticas familiares y el 1% para combatir la exclusión, mientras que el 36% de los recursos se destina a políticas de apoyo a personas mayores. Esto significa que el actual sistema de prestaciones "es más capaz de reducir la pobreza entre los adultos que entre los niños".