¿Has tenido la sensación de que, pese a haber estado de vacaciones, has vuelto al trabajo como si no hubieras tenido ningún día de asueto? No te preocupes, esta sensación es mucho más común de lo que puedas pensar.
Y es que la vuelta al trabajo después de las vacaciones de verano no siempre llega acompañada de energía renovada. La recuperación de los horarios, las reuniones, los desplazamientos y las tareas pendientes puede hacer que el cansancio reaparezca antes de lo esperado.
El principal error que se comete en septiembre al volver al trabajo
Una de las razones por las que sucede esto es por pensar que es posible recuperar rápidamente el ritmo que tenías del trabajo antes de las vacaciones. "A veces, se da por hecho que una persona vuelve de vacaciones y al día siguiente ya tiene que estar al mismo ritmo que antes, con la misma energía y capacidad para asumirlo todo. Y si vuelve más cansada, más desconectada o menos motivada, se interpreta rápidamente como algo propio de la vuelta a la rutina. Pero no siempre es así", explica Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.
"En algunos casos", puntualiza la experta, "ese cansancio puede estar poniendo de manifiesto cuestiones que ya venían de antes y que durante el verano, al cambiar de ritmo, se hacen más visibles". Además, argumenta que es importante evitar gestionar esta vuelta desde la urgencia, en recuperar el ritmo de antes, sino que igualmente es necesario "mantener cierta atención sobre cómo están las personas permite detectar a tiempo si detrás de una vuelta más complicada hay algo puntual o si estamos ante una situación que viene de antes y necesita otro tipo de respuesta".
"Antes de añadir nuevas exigencias, es importante parar un momento y ver cómo está realmente repartido el trabajo. Revisar qué queda pendiente, qué necesita atención inmediata y qué puede esperar unas semanas, y aprovechar también para ajustar plazos o repartir tareas cuando están demasiado concentradas en algunas personas. Y si hay algo que se ha mantenido por inercia y ya no aporta demasiado, preguntarse si tiene sentido seguir haciéndolo. Al final, se trata de ordenar un poco la vuelta para que las personas sepan qué tienen que sacar adelante primero y puedan recuperar el ritmo sin sentir desde el principio que tienen que llegar a todo", añade.

Uno de los casos en los que esto puede ser útil es cuando se detecta que cuando varias personas comienzan a sentirse de forma parecida en la organización. Bueno comenta que, en casos como este, es interesante tratar de ver qué es lo que sucede en la entidad. "La empresa puede revisar cómo se está repartiendo el trabajo, si hay demasiadas reuniones, cómo se están coordinando las áreas o si las personas tienen suficiente margen para organizarse. Y, a partir de ahí, ver qué se puede cambiar para que el día a día sea más llevadero", explica, no sin antes dejar claro que el hecho de que varias personas se encuentren mal dentro de una organización no debe interpretarse directamente porque haya un problema en la empresa, de ahí que se recomiende comprobar qué sucede antes de sacar conclusiones precipitadas.
Así mismo, la experta considera que no se trata solo de preguntar a los empleados sino identificar y comprender qué es lo que sucede y establecer cuándo se puede intervenir. "No siempre hace falta tener una solución inmediata. Puede ser que haya que revisar cómo se reparte el trabajo, cambiar una dinámica de reuniones, mejorar la coordinación entre equipos o trabajar con los responsables de determinadas áreas. Lo importante es que haya una respuesta, aunque sea explicar que se ha detectado una dificultad, que se está estudiando y cuáles van a ser los siguientes pasos", puntualiza.
Los tres mejores consejos para afrontar la vuelta a la rutina con energía
Amira Bueno propone afrontar septiembre sin exigir resultados inmediatos ni a las personas ni a las organizaciones. En su opinión, la vuelta debe entenderse como un proceso gradual en el que recuperar el ritmo físico y mental. “No convertir septiembre en un examen ni en la época de todos los propósitos” es, precisamente, su primera recomendación. Ni los trabajadores tienen que demostrar desde el primer día que están al cien por cien ni las empresas deben intentar recuperar en pocas semanas todo lo que quedó pendiente.
El segundo consejo pasa por proteger el espacio personal fuera del trabajo. La directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España recuerda que las personas necesitan tiempo para otras actividades y que las empresas deben respetarlo. “Cuando el trabajo ocupa todo el espacio, tarde o temprano termina afectando a la energía y a la motivación”, advierte.
Por último, Bueno invita a no confundir compromiso con intensidad. Estar implicado en el trabajo no significa mantener un ritmo máximo de forma permanente, ya que debe haber espacio tanto para los momentos de mayor exigencia como para la recuperación. “Al final, tanto las personas como las empresas tienen que pensar menos en aguantar el ritmo y más en conseguir que ese ritmo sea sostenible”, concluye.
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