Luis Alberto Martos lleva 30 años trabajando en el Hospital Ramón y Cajal. Su nombre ha aparecido esta semana en los medios de comunicación después de denunciar que entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 2025 se manipularon listas de espera en las que se cambió la prioridad de los pacientes, de preferente a normal.

Él acusa a los posibles responsables de esta anomalía y la Comunidad de Madrid le acusa a él, quien concede esta entrevista a ElPlural.com coincidiendo con la polémica.

PREGUNTA (P): ¿Cómo se encuentra?, ¿cómo está viviendo estos días?

RESPUESTA (R): Completamente ofuscado, desbordado e indignado por las acusaciones.

Ha terminado por ser una persecución a mí y a mi familia. Me encuentro completamente desorientado, desvalido y abandonado.

 P: ¿Desde cuándo tuvo conocimiento de que se podían estar alterando las listas de espera?

R: Febrero de 2025, cuando realizando la programación mensual de los quirófanos me encontré con que un par de pacientes habían desaparecido como preferentes. Lo comento con los compañeros y comprueban que han desaparecido en 17 listas.

Lo pongo en conocimiento de mi jefe de servicio, de la dirección médica y, por su silencio, tengo que recurrir al gerente del hospital, don Carlos Mingo, que por dos veces me contesta con largas.

Eso ocurre entre febrero y marzo del año pasado. Desde entonces, probablemente han podido suceder otras cosas, pero yo ya no he tenido acceso porque se me bloqueó, con lo que no he tenido posibilidad de comprobar si lo han seguido haciendo, ni sé si lo hacían antes.

P: ¿Por qué decide romper ahora su silencio?

R: Una casualidad. Coincidiendo con el segundo escrito del gerente diciéndome que se lavaba las manos y que hablara con mis responsables (…) Me responde el 30 de mayo, y en esas fechas mi jefe de servicio y el directo médico inician un expediente contra mí por acoso y conflicto interno contra ellos. Desde entonces estoy inmerso en un expediente por su culpa, que trajo un proceso de instrucción, alegaciones, elevé a la viceconsejera recursos de alzada, etc. En fin, se dilató tanto…

Este verano, leyendo un artículo de El País en relación con la prolongación de las listas de espera en la Comunidad de Madrid se me ocurrió escribir una reseña diciendo que había un problema de gestión en las listas de espera y que a veces se manipulaban, con lo que el problema no era ni siquiera como lo reflejaban ellos específicamente.

Los articulistas se interesaron, comenté mi caso y, a partir de ahí ha saltado, pero no porque yo lo haya buscado. En todo este tiempo, he elevado las denuncias al Defensor del Pueblo, al Canal Externo del Informante de la Comunidad de Madrid, a la Inspección de la Seguridad Social, a los Recursos Humanos de mi hospital, al gerente de mi hospital por dos veces, a la viceconsejera de Sanidad… y no he obtenido una respuesta positiva, siquiera una explicación.

P: ¿Qué le parecen los ataques de la Comunidad de Madrid, concretamente de Isabel Díaz Ayuso cuando dijo lo del “bulo del culo” y de Fátima Matute, consejera de Sanidad?

R: La consejera demuestra una gran ignorancia. Creo que cometió un delito de injurias; lo van a analizar mis abogados. Sobre la ordinaria de la señora Ayuso, no puedo entrar en esas simplezas que le caracterizan y que no entiendo por qué hace, imagino que para hacer gracia.

A ella no se la puede denunciar porque estaba en sede parlamentaria, pero es tan patético contemplar cómo me ataca a mí en vez de centrarse en el problema que hay… Que ha habido una irregularidad o una corrupción administrativa y tendrá que estudiarlo.

La consejera y ella mienten cuando dicen que yo manipulé las listas para trabajar menos. Primero, solo tenía que operar a dos enfermos de los 57 afectados. Segundo, trabajo lo mismo operando pacientes preferentes que normales porque el número de quirófanos es el mismo. Y tercero, operé a los que creía preferentes independientemente de que los borraran, porque yo opero según criterios clínicos y deontológicos. Es absurdo.

P: Parte de los ataques se centran en los episodios que me comentaba antes. Lo que ha aparecido es que usted “reventó” el coche a su jefe, el vídeo, su negativa de estar encausado, que avisó del conflicto a la prensa, que aportó dos sentencias absolutorias… ¿En qué punto se encuentra esto? ¿Guarda alguna relación con los hechos denunciados, o concibe que podría guardarla?

R: Ninguna, evidentemente. Toda relación pasa por etapas, y hubo una etapa en la que parecía que tenía una mala gestión, el jefe se puso nervioso y buscó acusarme de los daños a un viejo vehículo, que parece abandonado y que aparca en el garaje del hospital.

Él me acusa por lo penal, y el resultado es una sentencia absolutoria por la Audiencia Provincial de Madrid, donde revocó un error del juzgado previo, en la que se dice que los únicos hechos probables es que él dice que le han pinchado las ruedas y que tiene foto de las ruedas pinchadas, pero que el vídeo no demuestra nada, no se me ve hacer nada, y yo soy completamente inocente.

Después hizo una segunda acusación en la que intentó personalmente con cicatería, sacarme dinero… Se lo desestimaron todo y prolongó muchísimo el proceso. Al final hasta dijeron que se le había pasado por delitos leves, lo intentó por delitos graves, se había equivocado, no se puede juzgar dos veces por lo mismo… En definitiva, sentencia absolutoria.

Técnicamente él lo hizo para intentar incoarme dos expedientes administrativos. El primero tuvieron que archivarlo en cuanto recibieron la sentencia sin capacidad de recurso, y el segundo está en suspensión porque el inspector aún no se ha leído que estoy absuelto y sin posibilidad de recurso.

El único expediente que tengo abierto y que está en la consejería de Sanidad es el que me abrieron el mismo día que me contestaba el gerente que me había metido en un lío que tenía que resolver con mis jefes. Es lo único que tengo judicialmente. No tengo ningún juicio pendiente y solo estoy en este expediente disciplinario por parte de la Consejería por indicación de estos señores.

P: También se han referido al parentesco que mantiene con la doctora Susana Alonso, su pareja y única otra denunciante que ha roto el anonimato ¿Qué responde a este ‘frente’?

Tengo la fortuna de haber conocido a mi mujer y poder trabajar con ella. No creo que haya ninguna incompatibilidad. Trabajamos en el mismo servicio, pero cada uno en una unidad y no compartimos pacientes salvo algunos muy complejos.

Es una gran profesional, con 28 años en el hospital, doctora cum laude y a la que se le ha privado de un ascenso por estos motivos. Tenía que ser jefa de sección y, probablemente por ser mi mujer ha salido más perjudicada que beneficiada.

P: Basilio de la Torre ha respondido que el envío de la carta se debió a que detectó “una irregularidad” que debía subsanarse. Según su versión, el correo publicado por El País no buscaba maquillar las cifras, sino que alertaba a su equipo de que las operaciones graves debían ser intervenidas “en un plazo máximo de 90 días”, conforme a la normativa. ¿Encuentra sentido a esta versión?

R: Miente. ¿Cómo es posible que encontrara la irregularidad cuando la irregularidad la denunciamos nosotros? Él era ajeno al conocimiento que teníamos y cuando se pone de manifiesto lo reconoce. Ahora matiza que si consideró que esos pacientes podían ser retrasados, que alertó...

El otro día hubo una reunión de todo el servicio en la que la conclusión fue que adoctrinó a toda la gente, que él solo ha actuado para el bien del hospital, lo mismo que el director médico (Rafael Martínez). Fueron incapaces de explicar nada verdadero, siguieron la doctrina del tema judicial, los expedientes… Todo mentira.

Parece que todos los facultativos van a hacer una carta porque tienen miedo, se ponen de perfil… porque les han hecho creer que esto va en contra de todos y no contra quienes han cometido una irregularidad. Hay una manipulación clara.

P: ¿Confía en la investigación anunciada por la Comunidad de Madrid?

R: No confío nada. En el expediente que tengo actualmente abierto participó un instructor inicialmente que era un pediatra casi jubilado y que no tenía ni idea de nada. Unas preguntas, unos argumentos, solo entrevistó a los jefes y las trabajadoras que operaban con él… La investigación creo que solo busca cómo poder incoarme un nuevo expediente e inhabilitarme. Es una caza de brujas dirigida. Creo que tienen la decisión tomada.

Me sorprende que el Ministerio de Sanidad no tome medidas, las asociaciones de pacientes no denuncien… A mí no me corresponde ya ir a lo judicial por las maniobras de manipulación de las listas de espera. Yo no gano nada con esto, voy a trabajar lo mismo, ni me beneficia ni me perjudica que el jefe de servicio y el director médico cambien de preferente a normal. Yo voy a seguir haciendo mi trabajo.

Ahora voy por el hospital y los pacientes, que a algunos ni siquiera los conozco, me muestran su cariño y me dan ánimos. Pero las instituciones no actúan (…) Estos señores están envalentonados y usando la administración en mi contra.

P: Han reaccionado el Ministerio de Sanidad, la oposición…

R: Pero verbalmente. No han iniciado una auditoría, ni fiscalizado el tema.

P: ¿Qué cree que va a pasar a partir de ahora?

R: Como todas las noticias que son muy impactantes, irán enfriándose, ellos dilatarán la investigación y veremos cuál es el cadáver que quedará aquí, que será el mío. No veo que vayan a cesar ni al director ni al jefe de servicio, será a mí.

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